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Ejemplos de oraciones con la palabra carlos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra carlos en el contexto de una oración.

Término carlos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "carlos" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra carlos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Tu hermano, Carlos.
  • ¡Carlos! ¡Carlos! gritó.
  • Don Carlos no estaba en casa.
  • Carlos desfallecía de cólera.
  • Representa como Carlos Latorre.
  • Somos voluntarios de Carlos VII.
  • ¿Por quién lo dice usted, por don Carlos?
  • El palacio de los Ozores era de don Carlos.
  • ¿Vive aquí el comandante don Carlos Ohando?
  • El aya había procurado seducir a don Carlos.
  • Carlos alguna vez le había dicho a su hermana.
  • ¡Suelta! ¡Suelta! exclamó Carlos ahogándose.
  • Se le escribió a don Carlos nada más que esto.
  • ¡Honni soit qui mal y pense! repetía don Carlos.
  • ¡A mí, Cacho! ¡A mí! gritó Carlos ahogadamente.
  • Carlos se levantó y quedó mirando a su adversario.
  • A mí no me la dan decía don Carlos guiñando un ojo.
  • O me lo dices, o se lo pregunto al mismo Carlos Ohando.
  • Doña Águeda, Carlos y las criadas salieron al jardín.
  • Además del Cacho, se encuentra en Estella Carlos Ohando.
  • La muerte repentina de don Carlos olía un poco a azufre.
  • Carlos Ohando se acerco a Martín, y le dijo con mal ceño.
  • Meses después, Carlos Ohando entró en San Ignacio de Loyola.
  • No, pero he sabido que Carlos Ohando la está haciendo el amor.
  • Don Carlos en aquel momento se puso a defender a los maniqueos.
  • Don Carlos, en efecto, se había hecho liberal de los avanzados.
  • Un profesor de San Carlos fué a Alemania y trajo la tuberculina.
  • El fuego del Real Carlos se pasó al San Hermenegildo, y entonces.
  • En este particular don Carlos aprobaba el criterio de doña Camila.
  • Valiente mequetrefe era el señor Chateaubriand, según don Carlos.
  • Vivía en un callejón que separaba San Carlos del Hospital General.
  • Carlos impaciente, al oir el ruido de las hojas, apuntó y disparó.
  • Entre doña Camila y don Carlos habían ajado las rosas de su rostro.
  • Don Carlos entonces no podía restituirse a la patria, como él decía.
  • No pasaba día sin que los lechuzos le llevaran un cuento a don Carlos.
  • Pues qué, si Don Carlos no fuera un necio, ¿no estaría ya en Madrid?
  • A don Carlos le dolió mucho que ni siquiera se le preguntase por su hija.
  • ¡Canalla! ¡Ladrón! ¡Prendedle! ¡Prendedle! El herido era Carlos Ohando.
  • Llegó al campamento de don Carlos, y, mostrando su carta, le dejaron pasar.
  • Pues don Carlos no ha triunfado ya por vuestra culpa, por culpa de los curas.
  • Ta gu guerá Ta gu guerá Quirlis Carlos Carlos Quirlis Ecarri nayean onerá.
  • En el extranjero se había hecho don Carlos más filósofo y menos político.
  • En San Carlos corría como una verdad indiscutible que Letamendi era un genio.
  • VIRGINIA GARCÍA COMADRONA CON TÍTULO DEL COLEGIO DE SAN CARLOS ( Sage femme.
  • Martín pensó que quizá Carlos guardara alguna carta de Catalina, y se dijo.
  • Al anochecer, en un grupo de seis o siete, apareció Carlos Ohando y el Cacho.
  • Martín, cegado, saltó como un tigre sobre Carlos y le agarró por el cuello.
  • Por las sotanas se perdió don Carlos V, y al VII no le aprovechó la lección.
  • Se retiró a la sala y escuchó, por si Carlos contaba alguna cosa a la patrona.
  • ¡Menos mal! pensaban las hermanas de don Carlos allá en su caserón de Vetusta.
  • Esto lo ignoraba don Carlos, que admitió el aya en calidad de católica liberal.
  • Don Carlos, padre de Ana, era el primogénito de un segundón del conde de Ozores.
  • Además don Carlos la trataba como si fuese ella el arte, como si no tuviera sexo.
  • El verano se presentó Carlos Ohando, que venía de vacaciones del colegio de Oñate.
  • ¡Era su padre! ¡Le quería como a su padre! Hasta se parecía un poco a don Carlos.
  • Había muerto don Carlos de repente, de noche, sin confesión, sin ningún sacramento.
  • Martín, al saberlo, sintió deseos de presentarse a Carlos y de insultarle y desafiarle.
  • Carlos respiraba el aire tibio de la noche, cuando oyó un cuchicheo y prestó atención.
  • El Real Carlos y el San Hermenegildo, viéndose atacados inesperadamente, hicieron fuego.
  • Pero no crea usted que todos tienen un gran respeto ni por don Carlos ni por sus generales.
  • Esta vez se mandó con el maragato la biblioteca entera, el orgullo legítimo de don Carlos.
  • Había que dar la razón en muchas cosas a don Carlos, al que después de todo era su padre.
  • Entonces doña Anuncia, la hermana mayor, escribió a don Carlos, porque el caso era apurado.
  • Don Carlos no tenía más amistad que la de unos cuantos hongos, filosofastros y conspiradores.
  • En el mismo instante juraba don Carlos que el cristianismo era una importación de la Bactriana.
  • Don Carlos se dedicó a filósofo y a conspirador, para lo cual creyó oportuno pedir la absoluta.
  • Era el mayor contribuyente que tenía en la provincia la soberanía subrepticia de don Carlos VII.
  • La familia de los Ohandos se componía de la madre, doña Águeda, y de sus hijos Carlos y Catalina.
  • En Estella todos somos carlistas y tenemos la seguridad de que vendrá don Carlos con ayuda de Dios.
  • Lo que pudiera haber de falso y contradictorio en el carácter de don Carlos, era obra de su tiempo.
  • La madre de Carlos y las criadas, alarmadas salieron de sus cuartos gritando, preguntando lo que era.
  • Don Carlos tenía también el Cantar de los cantares, en la versión poética de San Juan de la Cruz.
  • Todavía es capaz de volver a las andadas, y de ir allá a quitarle motas al zángano de Carlos Siete.
  • Sólo aquello que el rubor más elemental manda que se tape, era lo que ocultaba don Carlos a su hija.
  • Don Carlos no se fijó en Martín y éste se acercó al general, quien le entregó las letras firmadas.
  • Cuando llegó a Madrid echado de la corte de Don Carlos, fue a casa de su tía, según costumbre antigua.
  • Don Carlos era un libre pensador que no leía libros de santos, ni de curas, ni de neos, como él decía.
  • Había venido aquella vez Carlos Ohando de Oñate más sombrío, más fanático y más violento que nunca.
  • Creyó que don Carlos se había casado por compromiso, que era un hombre que se casaba con la servidumbre.
  • Carlos, que había comprobado una vez mas la simpatía de su hermana por Martín, sintió avivarse su odio.
  • Se leyó una alocución patriótica, y después don Carlos, repitiendo el final de la alocución, exclamó.
  • Además, se corrió por Vetusta que don Carlos se había hecho masón, republicano y por consiguiente ateo.
  • No hay que pensar que era tonto don Carlos, sino un buen matemático, bastante instruido en varias materias.
  • En la venta preguntaron a un muchacho desertor carlista, pero no supo darles ninguna razón de Carlos Ohando.
  • La muchacha, que no tenía gran inclinación por Carlos, al verle tan violento cobró por él desvío y miedo.
  • CAPÍTULO IX CÓMO INTENTÓ VENGARSE CARLOS DE MARTÍN ZALACAÍN Carlos Ohando enfermó de cólera y de rabia.
  • Pero, a pesar de esto, creía que don Carlos, en el instante que iniciase la guerra, conseguiría la victoria.
  • Catalina, en vez de ser obscura y cerril como su hermano Carlos, era pizpireta, sonriente, alegre y muy bonita.
  • En Lácar, chiquillo, Te viste en un tris, Si don Carlos te da con la bota Como una pelota, Te envía a París.
  • Pronto notó Martín que, con la ausencia, el odio que le profesaba Carlos más había aumentado que disminuído.
  • Carlos esperó a que la Ignacia se encontrara sola y la insultó y la echó en cara su coquetería y su falsedad.
  • Don Carlos le permitía pasear sin compañía cuando subía al monte de los tomillares por la puerta del jardín.
  • Carlos de Ohando el hijo mayor de doña Águeda, era un muchacho cerril, obscuro, tímido y de pasiones violentas.
  • Quisiera servir a don Carlos, pero, ya ve usted, no estoy para andar por el monte y desearía entrar en las oficinas.
  • Sentía la fe vacilante, los sofismas vulgares de don Carlos el libre pensador venían a atormentarla a cada instante.
  • Después de servir a Don Carlos en una posición militar administrativa, Rubín había sido expulsado del Cuartel Real.
  • En el balcón de una casa pequeña, enfrente de la iglesia de San Juan, estaba don Carlos con algunos de sus oficiales.
  • Al intentar seducir Carlos a la Ignacia, casi podía más en él su odio contra Martín que su inclinación por la chica.
  • Ni en aquella noche, ni en la siguiente, se presentó Martín, pero cuatro días después Carlos lo sintió en la huerta.
  • Don Carlos tuvo dos hermanas, Anunciación y Águeda, que con su padre habitaron mucho tiempo el caserón de sus mayores.