Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra carnaval

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra carnaval en el contexto de una oración.

Término carnaval: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "carnaval" aquí tienes una selección de 21 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra carnaval para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Basta de carnaval.
  • Era lunes de Carnaval.
  • El domingo de Carnaval.
  • Llegaron los tres días de Carnaval.
  • Pasó el Carnaval y doña Manuela se vio en plena Cuaresma.
  • II UNA CACHUPINADA ANTES de Carnaval, Julio Aracil le dijo a Hurtado.
  • IV El Carnaval de aquel año fue muy alegre para la familia de doña Manuela.
  • El domingo de Carnaval, después de salir de guardia del hospital, fué Hurtado al baile.
  • Las nenas que en Carnaval se visten de chulas y se contonean con la mano clavada en la cintura.
  • Muchas veces, al cruzar un pueblo, se oía una voz aguda como de Carnaval, que gritaba en vasco.
  • Desde el balcón abierto de su tocador se oía la música lejana del Paseo Grande donde se celebraba el carnaval.
  • Aquella sotana que se le enredaba entre las piernas, que era un sarcasmo de la suerte, un trapo de carnaval colgado al cuello.
  • El chico no se anduvo en retóricas y el domingo de Carnaval tomó los mejores trajes que encontró y fué con ellos a la confitería.
  • El día de Carnaval, Joshé Cracasch tuvo una idea de las suyas y fué convencer a su discípulo para que sacara los trajes de su madre y de una hermana.
  • Porque este año el Carnaval está muy desanimado por culpa de los Misioneros, por eso respondía Foja, a quien había metido en la Junta directiva don Álvaro.
  • En Vetusta el buen humor consiste en soltarse pullas y frescas todo el año, como en perpetuo Carnaval, y el que se enfada desentona y se le tiene por mal educado.
  • El Carnaval tenía para él mala pata, y al susurro de la orquesta que sonaba abajo, salía bailoteando siempre la carta contraria y se llevaba al montecillo del banquero las pesetas de mamá.
  • Carrozas triunfales, todo revuelto, trajes y gestos, como un grotesco desfile de Carnaval, y alegrado por el vivo gangueo de las dulzainas, el redoble de los tamboriles y el marcial pasacalle de las bandas.
  • Era costumbre inveterada que aquel círculo aristocrático (como le llamaba el Alerta, a cuyos redactores no se convidaba nunca, porque se empeñaban en asistir de jaquet ) diese baile, pero jamás de trajes, el lunes de Carnaval.
  • En los bailes de Carnaval había conocido a Fernando, un teniente de artillería, esbelto, con cintura de señorita, que en el teatro, durante los entreactos, rondaba por cerca de sus butacas buscando ocasión de saludarla con gracia marcial que encantaba a Amparito.
  • Las flores de amor y alegría que sembrara el carnaval las destruyeron a penitencia limpia el Padre Maroto, un artillero retirado que predicaba a cañonazos y sacaba el Cristo, y el Padre Goberna, un melifluo padre francés que pronunciaba el castellano con la garganta y las narices y hablaba de Gomogga y citaba las grandezas de Nínive y de Babilonia, ya perdidas, al cabo de los años mil, como prueba de la pequeñez de las cosas humanas.