Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra cartas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cartas en el contexto de una oración.

Término cartas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cartas" aquí tienes una selección de 66 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cartas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Llevarás dos cartas.
  • Traigo unas cartas para él.
  • Y ni cartas escribía allí.
  • Escribiéndole cartas a la novia.
  • Guardaba unas cuantas cartas de Mary.
  • En mi casa no se extravían las cartas.
  • Y le he dado las cartas que traía para él.
  • Hablaba a las criadas, mandaba cartas, paseaba la calle.
  • En un paquete de cartas amarillas leí una firmada Juan.
  • Se escribieron dos cartas secas y no hubo más relaciones.
  • Este paisano, que trae unas cartas para el general en jefe.
  • Luego, no siendo Torquemada, no hay intermediario de cartas.
  • Nada decía al ama de las cartas que a don Fermín entregaba.
  • Que en mis cartas no hablo más que de don Víctor y del médico.
  • Pues lo que es ahora, que quieras que no, tomo cartas en el asunto.
  • Preséntese usted al general en jefe y le entrega usted las cartas.
  • Se jugaba a las cartas y se contaban cuentos de brujas y de piratas.
  • Y no habiendo intermediario de cartas, no puede haber correspondencia.
  • Su papá recibía miles de cartas al día, y las cartas olían a hierro.
  • En la cómoda no había nada que a dinero se pareciese, ni tampoco cartas.
  • Si se hubiera ido a otra parte, alguna vez recibiría mi tía cartas suyas.
  • ¿No le habían hecho llevar cartas sin necesidad de que lo supiera don Víctor ?
  • Meses después pude recoger en Cádiz dos cartas suyas en contestación a la mía.
  • Nuestras cartas eran como el Mesías, que nunca venían y las aguardábamos siempre.
  • Escribir cartas a los periódicos de la corte con las noticias más contradictorias.
  • Dijo Fortunata con expectación supersticiosa, como si le estuvieran echando las cartas.
  • En aquellas cartas que rasgaba, lloraba, gemía, imprecaba, deprecaba, rugía, arrullaba.
  • Recordó que en Madrid dos estudiantes le habían escrito cartas a que ella no contestaba.
  • Y eso que empleaba en las cartas con que recomendaba las composiciones, la finura del mundo.
  • Todo aquel fárrago de sentencias estéticas lo guardaba con las cartas y los mechones de pelo.
  • Pero propongamos la hipótesis de que dirige las cartas a otra persona para que yo no me entere.
  • La señora Benjamina recorría medio Madrid pidiendo con distintos pretextos, enviando cartas lacrimosas.
  • Recogí las cartas en el correo, y en la primera que leí mi madre me decía que la abuela había muerto.
  • Allí no se usaron nunca estos copiadores de cartas que son una aplicación de la imprenta a la caligrafía.
  • En general, lo que usaba el capitán, el barómetro, los cronómetros, las cartas de derrota, todo era viejo.
  • Y, diciendo esto, sacó más de veinte cartas y otros tantos reales, diciendo que no había podido dar aquellas.
  • Pimentó, al ver á Batiste, masculló un ¡Hola! que pretendía ser un saludo, y volvió la vista á sus cartas.
  • Estos se conformaron con lo que su hermano proponía, y a doña Lupe le dieron ganas de tomar cartas en el asunto.
  • Margarita había escrito dos cartas a su hermano, diciéndole que fuera, porque el niño preguntaba mucho por él.
  • Hasta pocos años antes del traspaso, no usó Santa Cruz los sobres para cartas, y estas se cerraban sobre sí mismas.
  • Recogí varias cartas de mi madre, y entre muchas noticias para mí indiferentes, me comunicaba que la Shele se había casado.
  • Yo, movido por el interés de averiguar el paradero de mi tío Juan, registré los armarios de la abuela y leí todas las cartas y papeles viejos.
  • Briones presentó a Zalacaín y a Bautista a algunos oficiales compañeros suyos, y por la noche tuvieron una partida de cartas y jugaron y bebieron.
  • Ella guardaba, con su muñeca de cuando niña, la muñeca de la niñez de la Tía, y algunas cartas, y el devocionario y el breviario de don Primitivo.
  • El que descansa en este momento, porque acaba de repartir las cartas, y juegan cuatro, es la gallina de los huevos de oro del Procurador y de don Basilio.
  • Si estaba jugando al tute o al mus, únicos juegos que sabía y en los que era maestro, primero se hundía el mundo que apartar él su atención de las cartas.
  • ¡Cuántas veces sentía tentaciones de quemar aquellas cartas, no llevándolas a su destino! Pero por mi suerte, tuve serenidad para dominar tan feo propósito.
  • A la primera, mira no den de arriba las que descarta el que da y procura que no se pidan cartas u por los dedos en el naipe u por las primeras letras de las palabras.
  • Ellas no lo pueden decir, porque las cartas que escriben las dictan las monjas y están siempre cortadas por el mismo patrón, según el cual, aquello es el Paraíso.
  • XVIII En la tarde del mismo día en que Azorín ha recibido estas dos cartas, poco después de comer, ha llegado un criado y le ha puesto en sus manos otra voluminosa.
  • En cuanto al papel de cartas que desaparecía también, y era más caro, se tomó la resolución de dar un pliego, y gracias, al socio que lo pedía con mucha necesidad.
  • El niño estaban tan mimado, que la fundadora del establecimiento tuvo que tomar cartas en el asunto, amonestando severamente a sus amigas y cerrándoles la puerta no pocas veces.
  • Advierte que a la carteta, el que hace los naipes que no doble más arqueadas las figuras, fuera de los reyes, que las demás cartas, porque el tal doblar es por tu dinero difunto.
  • Y citaba a Flammarión, y las cartas de Feijóo y la opinión de un obispo inglés, cuyo nombre no recordaba Mister no sé cuántos, porque para él todos los ingleses eran Mister.
  • Perdíase en un dédalo de foros y subforos, prorrateos, censos, pensiones, vinculaciones, cartas dotales, diezmos, tercios, pleitecillos menudos, de atrasos, y pleitazos gordos, de partijas.
  • Teníanle trabajando en el escritorio o en el almacén desde las nueve de la mañana a las ocho de la noche, y había de servir para todo, lo mismo para mover un fardo que para escribir cartas.
  • Hay una pequeña alacena que hace veces de archivo, con papeles antiguos, con títulos de las Universidades de Orihuela y Gandía, con cartas de desposorio, con ejecutorias de hidalguía, con nombramientos de inquisidores.
  • La que se escapaba a cada instante del salón, para ir a la cocina a charlar con las criadas, gozando en ser su amanuense, sólo por intercalar en las cartas al novio soldado terribles barbaridades, con las que estaba riéndose toda una semana.
  • Y allí le hubiera usted visto a Julio unos días después en casa, que fué a devolver las cartas a Niní, con la risa del conejo, cuando mamá le decía con la boca llena que don Prudencio tenía tantos miles de duros y una finca aquí y otra allí.
  • Ilustración Como casi todos los miembros de la familia de este nombre y los emparentados con ella habían sido marinos y viajeros, para explicar sus correrías, intercaladas en las amarillentas páginas, se veían cartas de navegar antiguas, bastante raras.
  • ¿Cómo divulgar que la señorita Manolita hacía novenas a San Antonio para que don Víctor de la Formoseda se determinase a pedirla, llegando al extremo de escribir a don Víctor cartas anónimas indisponiéndole con otras señoritas cuya casa frecuentaba?
  • Rafaelito era socio de todos los círculos distinguidos y decentes donde se baila, mientras arriba, en una habitación con luces verdes, guardada y vigilada como antro de conspiradores, rueda la ruleta con sus vivos colorines o se agrupan los aficionados en torno de las cuatro cartas del monte.
  • Soy yo, soy yo el que tiene la culpa, que suben sesenta escalones, y otros sesenta, y otros cincuenta para hacer un favor al amigo del amigo de un amigo, que contestan las cartas a correo vuelto, que lanzan largos telegramas entusiastas por nimias felicitaciones, que son buenos, que son sencillos, que son grandes.
  • La tía de Julio solía darle para que fuera alguna vez al teatro un duro todos los meses, y Aracil se las arreglaba jugando a las cartas con sus amigos, de tal manera, que después de ir al café y al teatro y comprar cigarrillos, al cabo del mes, no sólo le quedaba el duro de su tía, sino que tenía dos o tres más.
  • Empezaron el viernes al anochecer, y aún estaban los tres en sus silletas de cuerda el domingo por la tarde, jugando la centésima partida de truque, con el jarro de aguardiente sobre la mesilla de cinc, dejando sólo las cartas para tragarse las sabrosas morcillas que daban gran fama al tabernero Copa por lo bien que sabía conservarlas en aceite.
  • XXV Si unas elecciones durasen mucho, acabarían con quien las maneja, a puro cansancio, molimiento y tensión del cuerpo y del espíritu, pues los odios enconados, la perpetua sospecha de traición, las ardientes promesas, las amenazas, las murmuraciones, las correrías y cartas incesantes, los mensajes, las intrigas, la falta de sueño, las comidas sin orden, componen una existencia vertiginosa e inaguantable.