Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "casar" aquí tienes una selección de 60 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra casar para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Que se va a casar.
- ¿Y tú te vas a casar?
- ¿Volverse a casar él?
- Tú no te has de casar ya.
- Casarme no me he de casar.
- La hija se me quiere casar.
- La señorita se iba a casar.
- Pues vuélvase usted a casar.
- Verá cómo no le dejan casar.
- ¿Que se quiere casar con una.
- Por eso no me he querido casar.
- ¿Usted cree que me puedo casar?
- ¿Te vas a casar con ella después?
- Casar a Olvido con quien él quisiera.
- De modo que yo me puedo volver a casar.
- Dama ilustre con quien te quieres casar.
- A enamorarte de otra y volverte a casar.
- ¡Bah! ¿Crees que se va a casar contigo?
- Pero vaya usted y diga que se va a casar.
- Tú no te has de casar con ninguno de ellos.
- La idea era casar a Baldomerito con Barbarita.
- Y usted, ¿para qué dejó casar a su hermano?
- Me dejé meter en las Micaelas y me dejé casar.
- Si la señorita dice que vusté no se puede casar.
- ¿Y sabes tú acaso si no me he de casar todavía?
- Me dijo anoche que si no le dejamos casar se muere.
- He conocido una mujer, me gusta y me quiero casar con ella.
- Visité no sé cuántas almonedas y compré mi aderezo de casar.
- / Yo me quería casar, yo me quería casar con un mocito barbero.
- Para casar y dar gracia a los casados y que críen hijos para el cielo.
- También era natural que ninguna persona decente se quisiera casar conmigo.
- Mientrastanto, doña Celestina y el vicario habían decidido casar a la Shele.
- Había de ser señorito rico, para que me engañara y no se pudiera casar conmigo.
- Primitivo me juró y perjuró que la muchacha se iba a casar con el gaitero de Naya.
- Yo la perdí, la engañé, le dije mil mentiras, le hice creer que me iba a casar con ella.
- Después no volví más porque me salieron relaciones con el chico con quien me voy a casar.
- Pero dejarte de casar, ¡dejar de casarte!, que no se te pase por la cabeza, hija de mi alma.
- Así, a boca de jarro, de que me iba a casar contigo, ¡me corrió un frío por todo el espinazo.
- Sí, ya sé que dices, aunque no sé si lo piensas, que no te has de casar, que tú no quieres novio.
- De haberme casado, ¡no! De haber tenido que volverme a casar, ¡sí! Ahora no es ya tiempo de pensar en eso.
- Sí, como le casé a su padre con su madre, con mi hermana, y luego le volví a casar con la madre de Manolita.
- ¡Casar a Amparito, a la hija del doctor Pajares, con el hijo de Teresa, que había sido criada de doña Manuela! No.
- ¿Te parece fácil que Yo haga casar a los señoritos con las criadas o que a las muchachas del pueblo las convierta en señoras?
- Yo les dije que en huir de un padre y madre que me querían casar contra mi voluntad con mujer fea y necia y mal nacida, por el mucho dote.
- La Ignacia se echó a llorar, pero cuando Martín le dijo que Bautista se quería casar con ella y que tenía dinero, se secaron pronto sus lágrimas.
- No es esa la manera de prepararse a criar hijos, pues el matrimonio se instituyó para casar, dar gracia a los casados y que críen hijos para el cielo.
- Para que me dejara en paz le dije al fin que sí, que nos íbamos a casar, que ya estábamos sacando los papeles y que pronto se echarían las proclamas.
- No se podía casar conmigo porque era casado, pero en cuantito que se muriera su mujer, que era una borrachona, cumpliría, si señor, cumpliría conmigo.
- Por ti pregunté a la Feliciana una tarde que fui a enseñarle los mantones de Manila que yo estaba corriendo, y me dijo que te ibas a casar con un boticario.
- Por esto cuando se corrió entre las familias amigas que el sietemesino se quería casar con una tarasca, no sabía la de los Pavos cómo arreglarse para quedar bien.
- Preguntólas que qué era la merienda y el estar conmigo, y la madre y tía dijeron cómo yo era un mayorazgo de tantos ducados de renta y que me quería casar con Anica.
- Tenía Fernando de novia una chica muy guapa, pero Ichtaber, el Chato, al verla la empezó a cortejar y a decir si se quería casar con él, y, como era rico, ella aceptó.
- Es que de tanto pensar me ha entrado talento, como a Maximiliano le entró de tanto quererme, y este talento es el que me dice que me debo casar, que seré tonta de remate si no me caso.
- Fuera de estas tonterías de la crítica, es un alma de Dios, muy agradecido, muy delicado, sin más debilidad que la de querer a Olimpia y figurarse que un hombre de sesos se puede casar con semejante inutilidad.
- Barbarita I había concebido el loco proyecto de casar a Moreno con esta sobrina suya, que era muy mona, y comunicado el pensamiento a Jacinta, esta lo encontró de lo más insensato que se le podría ocurrir a nadie.
- ¡Ay, señor, y cómo le quiero bien! No se case sino con su gusto y mujer de casta, que le prometo que con ser yo no muy rica, no he querido casar mi sobrina, con haberle salido ricos casamientos, por no ser de calidad.
- Si yo encuentro la mujer que me gusta, que es la mitad, si no la totalidad de mi vida, una mujer que me transforme, inspirándome acciones nobles y dándome cualidades que antes no tenía, ¿por qué no me he de casar con ella?
- Criminal más perverso que los asesinos y ladrones era, según él, el señorito seductor de doncella pobre, que le hacía creer que se iba a casar con ella, y después la dejaba plantada en medio del arroyo con su chiquillo o con las vísperas.
- Y de Manolita, de la hija de la muerte de la hospiciana, se decía que sin su decisión de casar segunda vez a Ramiro, sin aquel haberle obligado a redimir su pecado y a rescatar a la víctima de él, a la pobre Manuela, no viviría el pálido y frágil botoncito.
- Porque aquel hidalgo de cepa vieja sentía a la vez gana ardentísima de casar a las chiquillas y un orgullo de raza tan exaltado, bajo engañosas apariencias de llaneza, que no sólo le vedaba descender a ningún ardid de los usuales en padres casamenteros, sino que le imponía suma rigidez y escrúpulo en la elección de sus relaciones y en la manera de educar a sus hijas, a quienes traía como encastilladas y aisladas, no llevándolas sino de pascuas a ramos a diversiones públicas.