Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "casarse" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra casarse para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Para casarse.
- ¿Sin casarse?
- ¡Salir, casarse!
- ¡Casarse con una.
- ¿Afición a casarse?
- ¡Casarse él, vusté !
- ¿Bautista quiere casarse?
- Puede él volver a casarse.
- ¿Y no piensa usted casarse?
- Nada, chica, a casarse tocan.
- ¿Te prometió casarse contigo?
- ¿Y por qué ha de volver a casarse?
- Y me la había dado antes de casarse.
- Merecería en castigo casarse con él.
- ¿No es una temeridad casarse sin amor?
- ¡Casarse conmigo! Sí, para mí estaba.
- Memo, más que memo, ¡casarse! exclamó.
- Que como Ramiro volverá a pensar en casarse.
- ¿Puede alguien casarse sin saber que se casa?
- Ahora ha dado en la simpleza de casarse con usted.
- Pero lo que es a casarse no habían tocado todavía.
- Me dijo claramente que no pensaba casarse con Niní.
- Y volvió a su proyecto de casarse con el ama del cura.
- Pero ya sabe aquello de más vale casarse que abrasarse.
- Me consta que trataban de sacar los papeles para casarse.
- Que sería para él un engorro casarse con una mujer pobre.
- Era preciso abdicar, dejarla casarse con un ricacho plebeyo.
- Si quería vivir con una mujer tenía que casarse, someterse.
- Bien conozco que los hombres la han de correr antes de casarse.
- Ahora, que me parece que no es una mujer para casarse con ella.
- ¡Y qué importa! Ni hace falta eso para casarse con un hombre.
- Cuando ella salió del convento con corona de honrada para casarse.
- Desde aquella noche le tomó ojeriza, pero quería casarse con él.
- Pues si tampoco amaba a don Víctor, tampoco debía casarse con él.
- Podría casarse con quien quisiera, sin miedo a disgustos ni protestas.
- Menchaca no estaba dispuesto a casarse, ni tampoco a dejar a Hortensia.
- Antes de casarse llevó a Lulú a ver a su tío Iturrioz y simpatizaron.
- Ella negaba que fuera a casarse y aseguraba que no torcerían su voluntad.
- Y dispuesto a casarse tercera vez agregó ésta haciéndose la desentendida.
- He preguntado por ahí y todo el mundo está conforme en que andan para casarse.
- Hortensia fué a Filipinas, encontró a Menchaca y le obligó a casarse con ella.
- Enamorado cada vez más de Tónica, le halagaba la idea de casarse inmediatamente.
- Y para casarse, no es cosa de broma que la mujer las gaste con el primero que llega.
- El hombre que hace el disparate de casarse, se engrana, se engrana, ¿me entiende usted?
- Ahora este señor, título, con grandes posesiones en la Rioja, quería casarse con ella.
- Petra pensaba casarse con él, pero más adelante cuando fuera más rico y ella más vieja.
- Ella quería leer de cabo a rabo ciertas paginitas de la vida de su esposo antes de casarse.
- ¡Casarse con una que ha tenido que ver con muchos hombres! ¡Bah!, no sería cierto quizás.
- Sigo creyendo que el casarse es estúpido, y me iré para el otro barrio sin apearme de esto.
- La bella Hortensia tenía pretensiones, era muy hermosa y no quería casarse con un cualquiera.
- Había acabado la carrera aquel año y su propósito era casarse cuanto antes con una muchacha rica.
- Me dijo que uno de sus temores de casarse con su cuñado era el de tener hijos con él, ¿no es así?
- Otras salen ya edificadas, bien para casarse, bien para servir en casas de personas respetabilísimas.
- ¿Usted quiere que establezcamos la posibilidad, esta es la cosa, la posibilidad de casarse con un Rubín?
- ¡sin saber lo que hacía! Pues qué, ¿casarse es un acto insignificante y maquinal como beber un buche de agua?
- Unas las pobres, para divertirse, y otra las ricas, para casarse con alguna de ellas por su dinero, a ser posible.
- Fortunata hizo a su amiga algunas confidencias acerca de su próxima salida y de la persona con quien iba a casarse.
- Llevarse a una mujer sin casarse con ella, era más difícil que raptar a la Giralda de Sevilla a las doce del día.
- Petra comprendía que la casa del Magistral era el camino más seguro para llegar a casarse y ser señora o poco menos.
- Sí, estamos entendidos contestó Martín .Esta señorita es mi novia y no quiere estar en el convento, sino casarse conmigo.
- Muchas veces tiene que casarse una mujer con un hombre por compasión, por no dejarle solo, por salvarle, por salvar su alma.
- Me dijo que usted había dicho una vez, cuando era estudiante, que casarse conmigo era lo mismo que casarse con un orangután.
- VII La boda y la luna de miel i Por fin se acordó que Fortunata saldría del convento para casarse en la segunda quincena de Setiembre.
- Sus ocho mil duros se doblarían y triplicarían en muy poco tiempo, y entonces podría pagar las deudas maternales y casarse con Tónica.
- ¿y qué mejor que casarse con una mujer hacendosa, aleccionada en la escuela del trabajo y la economía, y que supiera ser ama de su casa?
- Lo peor del caso era que nunca le había pasado por las mientes casarse con Jacinta, a quien siempre miró más como hermana que como prima.
- Le damos bromas con Olimpia y la pieza que toca, diciéndole que su adorada es muy romántica y que no tenga miedo de casarse, porque no come.
- Y fué Gertrudis la que le obligó a casarse con aquélla, quien se plantó en firme en que había de ser la madre misma quien criara al hijo.
- Se tiene una novia pobre, una señorita cursi como nosotras para entretenerse, y después se busca una mujer que tenga algún dinero para casarse.
- Aquel granuja de la calle era capaz de subir, de prosperar, de hacerse rico, de casarse con su hermana y de considerar todo esto lógico, natural.
- Podía casarse con una criada de la casa, sin que doña Manuela sintiera un leve roce en aquella susceptibilidad tan despierta para los otros hijos.
- ¡Ah! Lo que usted quería, digamos las cosas claras, lo que usted quería era casarse para tener un nombre, independencia y poder corretear libremente.
- Al enviudar la madre de don Pedro, el mayorazgo de la Lage iba a casarse en Santiago con una señorita de distinción, trasladando sus reales al pueblo.
- Para que usted sea digna de casarse con un hombre honrado, lo primerito es que me vuelva los ojos a la religión, empezando por edificarse interiormente.
- Pero eso de casarse para ser la víctima resignada y humilde sobre la cual cayeran los desprecios de la familia, estaba fuera del límite de su paciencia.
- Pero, al mismo tiempo, todo el mundo decía que iba a casarse con el hijo del marqués de Vernay, un señor de Jerez, no muy rico, pero de familia aristocrática.
- Al volver de Plencia ya comprometido a casarse y enamorado de su novia, quiso saber qué vuelta llevó Fortunata, de quien no había tenido noticias en tanto tiempo.
- La mujer del secretario del Ayuntamiento, una mujer muy remilgada y redicha, quería convencer a Hurtado de que debía casarse y quedarse definitivamente en Alcolea.
- II LA VIDA NUEVA A Hurtado no le preocupaban gran cosa las cuestiones de forma, y no tuvo ningún inconveniente en casarse en la iglesia, como quería doña Leonarda.
- Por eso no es bueno para el hombre vivir solo, porque se encenaga, y como dijo quien lo entendía, es mejor casarse que abrasarse en concupiscencia, señor don Pedro.
- Venía dispuesto a edificar el mejor chalet de Vetusta, a tener los mejores coches de Vetusta, a ser diputado por Vetusta y a casarse con la mujer más guapa de Vetusta.
- Sabía que la tarasca que le robaba su marido era la misma con quien tuvo amores antes de casarse, la madre del Pituso muerto, la condenada Fortunata que le había dado tantas jaquecas.
- Más de media hora estuvo oyendo los agravios que don Juan tenía con su hermana, el odio nacido al casarse ésta con el doctor Pajares, que sobrevivía a pesar del tiempo transcurrido.
- Yo lo único que digo ahora, hija, es que es muy natural que su cuñado, viudo y joven y fuerte, quiera volver a casarse, y más natural, y hasta santo, que busque otra madre para sus hijos.
- Las señoritas de la Lage, discurría don Manuel, deben casarse, y sería contrario al orden providencial que no apareciese tronco en que injertar dignamente los retoños de tan noble estirpe.
- Pero el aprecio y estimación eran seguramente mayores, y sobre todo, lo que había crecido y fortalecídose en su pensamiento era la conveniencia de casarse para ocupar un lugar honroso en el mundo.
- Contaba una criada de mi casa, la Iñure, que un indiano rico de su pueblo, ex negrero, que estaba muy incomodado porque su hijo quería casarse con una muchacha pobre, hizo a la chica esta advertencia.
- El curita Rubín había reconciliado dos matrimonios que andaban a la greña, había salvado de la prostitución a una niña bonita, había obligado a casarse a tres seductores con las respectivas seducidas.
- Siempre había tenido intención de casarse con Paula, pero los vecinos le habían llenado el alma de sospechas y espinas, y él, creyendo que podía el cura estar riéndose de un licenciado, hizo lo que hizo.
- Fuerte en la conciencia de su triunfo presente, Jacinta empezó a sentir el desconsuelo de no someter también el pasado de su marido, haciéndose dueña de cuanto este había sentido y pensado antes de casarse.
- De no casarse, Andrés podía transigir e ir con los perdidos del pueblo a casa de la Fulana o de la Zutana, a estas dos calles en donde las mujeres de vida airada vivían como en los antiguos burdeles medioevales.
- Cuando usted se determinó a casarse, ¿no hizo allá en el fondo de su pensamiento, la reserva de que el matrimonio le permitiera pecar libremente, no digo que con este y con el otro, sino con el que usted quería?
- Se acordó de la patada que había recibido él pero el licenciado había sido terco, y había vuelto a requebrarla, y a prometerla casarse en cuanto sacaran el estanquillo que le tenían prometido los del Gobierno.
- A poco de casarse, allá por el 65, el francés se fue con su mujer a Burdeos y allí heredó de sus padres un establecimiento de ropa blanca, que mejoró a fuerza de trabajo, poniendo en él las bases de una fortuna.
- Emigró Ozores y doña Camila juró odio eterno al ingrato, y consagró, con la paciencia de los reformistas ingleses, un culto de envidia póstuma a la modista italiana que había conseguido casarse con aquel estuco.
- Maximiliano dijo categóricamente aquella tarde que por acuerdo de la familia y con asentimiento de la Superiora, en el próximo mes de Setiembre se daría por concluida la reclusión de Fortunata, y esta saldría para casarse.
- Y bien podía suceder, porque algunas que entraban allí cargadas de pecados se corregían de tal modo y se daban con tanta gana a la penitencia, que no querían salir más, y hablarles de casarse era como hablarles del demonio.
- Dos o tres rasgos de despotismo en la curia eclesiástica, el dineral que costaba casarse como si antes no costara lo mismo y las acciones del Banco, volvieron a encender los odios, y esta vez se habló de colgar al Provisor y demás clerigalla.
- No se ha visto tal torbellino, y ello merecíalo la comedia, porque traía un rey de Normandía sin propósito, en hábito de ermitaño, y metía dos lacayos por hacer reír, y al desatar de la maraña no había más de casarse todos y allá vas.
- Nada, señor, pero nada declaró ella, disgustada ya del papel de Dama de las Camelias, porque si el casarse con Maximiliano era una solución poco grata a su alma, la vida pública la aterraba en tales términos, que todo le parecía bien antes que volver a ella.