Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "casino" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra casino para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No volvió al Casino.
- Entraron en el casino.
- Y en el Casino, Ronzal.
- Tipos de casino 242 VII.
- Iba don Víctor al Casino.
- Preguntaba Foja en el Casino.
- El Casino contestó el sereno.
- Fui al Casino a llevar la noticia.
- Comenzó a ir al casino de Alcolea.
- ¿Tampoco has visto aún el Casino?
- Al entrar en el Casino se había dicho.
- El concierto se ha celebrado en el casino.
- En el Casino tampoco se hablaba de otra cosa.
- Iba al Casino a disputar y a jugar al ajedrez.
- XIII Este es un casino amplio, nuevo, cómodo.
- En el Casino leía los periódicos de La Costa.
- Los hombres iban al trabajo y a veces al casino.
- Pero sí para gastar en el Casino contestó Andrés.
- Un día se aventuró a dar una vuelta por el Casino.
- Discutir con su suegro o jugar un rato en el Casino.
- No siempre en el Casino se podía hablar mal de los curas.
- La libertad del pensamiento vuelve a brillar en el Casino.
- Era una noche en el Casino, y estaban jugando al tresillo.
- Pero hay que ir al casino a tomar un confortable digestivo.
- El Casino no es un establecimiento público interrumpió Foja.
- A las ocho en todo el Casino no se hablaba más que del duelo.
- ¿Y las partidas de dominó con el Ingeniero jefe en el Casino?
- Ronzal hizo un gesto de disgusto y salió del Casino, diciendo.
- Una vez, dos socios del casino le gastaron una broma transcendental.
- Este recibió la noticia en el Casino todavía iba al Casino entonces.
- A las reuniones de confianza del Casino en cuanto se inauguren este año.
- El diputado por Pernueces tenía soberana envidia al Presidente del Casino.
- Pues, señor, ya ustedes comprenderán que en el Casino se armó una gresca.
- Este casino, La Fraternidad, era un vestigio del antiguo esplendor del pueblo.
- Después de comer, Andrés y los tres viajantes fueron a tomar café al casino.
- Se contaban en el Casino portentos de credulidad de los jugadores más famosos.
- Llegaba al Casino, calzaba los zapatos de suela rota y subía a probar fortuna.
- En el paseo, en las calles, en el Casino, hasta en la sacristía de la Catedral.
- Señor Quintanar dijo el ex alcalde se le declara a usted benemérito del Casino.
- Andrés fué notando la hostilidad de la gente del casino y dejó de frecuentarlo.
- Pero ¡ah! señores diputados, ¿por qué ha vuelto al Casino el señor Guimarán?
- Un día de San Francisco no puso colgaduras en los balcones del Casino el conserje.
- Porque jugar se jugaba en el Casino de Vetusta con una perfección que ya era famosa.
- Guimarán juró tenía que parar en ello juró no poner jamás los pies en el Casino.
- Además, decían los viejos, si el Casino deja de residir en la Encimada, adiós Casino.
- La bolsa de enfrente izquierda del actor, era la de Mesía y otros elegantes del Casino.
- Ante su fantasía el Presidente del Casino era todo un hombre de novela y hasta de poema.
- En fin, don Víctor lo dejó en manos de su amigo y se fue al Casino, algo más tranquilo.
- Foja en el Casino, lejos de Mesía y don Víctor, decía pestes del Magistral y la Regenta.
- Como que había sido testigo de aquel duelo misterioso, a que aludían los socios del Casino.
- Al pasar delante del Casino, frente al balcón de Mesía, Ana miraba al suelo, no vio a nadie.
- No se mudó el Casino y siguió remendando como pudo sus goteras y demás achaques de abolengo.
- Dice usted, señor don Pompeyo, que por su gusto vendría con nosotros, se restituiría al Casino.
- Don Pedro salía bastante, y se le veía mucho en el Casino, junto a la tribuna de los maldicientes.
- Veterano del Casino había que llevaba andado en aquel salón camino suficiente para llegar a la luna.
- Con aquel anteojo se veía un poco del billar del casino, que estaba junto a la iglesia de Santa María.
- Don Víctor supo aquella noche en el Casino que al día siguiente Petra pediría la cuenta, se marcharía.
- Lucía el Casino entre su maltratado mueblaje un caduco sofá de gutapercha, gala del gabinete de lectura.
- Don Frutos Redondo, el más rico americano, no podía dormirse sin leer en la cama el Imparcial del Casino.
- Se discutió, como en el casino de Loreto, la verosimilitud del delito desde el punto de vista fisiológico.
- Pero, hombre le decía Ronzal, con deseos de pegarle ¿qué le importa a usted que el Casino cuelgue e ilumine?
- El presidente del Casino apreciaba el progreso de la cultura por la lentitud o rapidez en esta clase de asuntos.
- Y la Regenta fue al baile del Casino, porque como ella esperaba, don Víctor se empeñó en que se fuera, y se fue.
- Quince días después, a mediados de Julio, entraba una tarde el Presidente del Casino en el caserón de los Ozores.
- De que era verosímil respondía el efecto que su presencia, la de Ana, había producido aquella noche en el Casino.
- ¡El hijo de Vegallana, del primer aristócrata, venía a suplicarle que volviera al Casino! Oh, aquello era demasiado.
- ¡Ya llegan, ya llegan! repitieron los del Casino y las señoras de la Audiencia cuando la procesión llegaba de verdad.
- Le habían dicho, sobre poco más o menos, y sin estilo flamenco, lo mismo que Orgaz contaba en el Casino dos días antes.
- Y aunque el presidente del Casino fingiera defender al canónigo, a Foja le constaba que no le quería bien ni mucho menos.
- El presidente del Casino en tanto, acariciando con el deseo aquel tesoro de belleza material que tenía en los brazos, pensaba.
- Pero si estos eran los que pagaban el palco, a él concurrían cuantos socios del Casino tenían amistad con cualquiera de ellos.
- Aquí, señores, nos hemos reunido para celebrar la vuelta del señor Guimarán al hogar doméstico, llamémoslo así, del Casino.
- A las seis de la madrugada, al despedirse Paco de Mesía con un apretón de manos, a la puerta del Casino, el Marquesito exclamó.
- Don Pompeyo rompió bruscamente sus relaciones con todos aquellos espíritus frívolos y no volvió a poner los pies en el Casino.
- ¡Pues tal día hará un año! Ronzal no demostró el por qué de la infalibilidad, pero don Pompeyo se borró de la lista del Casino.
- El día anterior, el domingo se había discutido con mucho calor en el Casino si la sociedad abriría o no abriría sus salones aquel año.
- Otro lector constante era un vejete semi idiota que jamás se acostaba sin haber leído todos los fondos de la prensa que llegaba al Casino.
- Aquella tarde no asistieron al Casino a la hora del café, como solían, ni Mesía, ni Ronzal, ni el capitán Bedoya ni el coronel Fulgosio.
- Celebraba la gracia, frotándose las manos, siempre que en el Casino se comentaba la procacidad del estudiante y el descaro de la chiquilla.
- Y a todo esto don Pompeyo Guimarán olvidaba su exordio, interesado a su pesar en las aventuras eróticas del frívolo Presidente del Casino.
- Ronzal, Trabuco, que admiró aquel sermón, dos meses después sacaba partido de las citas de Glocester en las discusiones del Casino, y decía.
- Más que para los jóvenes críticos del casino de Lúzaro, escribo para mis amigos del Guezurrechape de Cay luce (El mentidero del Muelle largo).
- Se deseaba un milagroso crecimiento instantáneo de aquellos encantos que no estaban en la niña sino en la imaginación de los socios del casino.
- Que yo me escame y no deje acercarse a esos mocosos que luego se van dando pisto al Casino con sus demasías, no tiene nada de particular, porque.
- Enfrente de esta pareja se colocó resplandeciente Ronzal, el gallardo Trabuco, diputado de la comisión y miembro de la Junta directiva del Casino.
- La capilla desde la que oía misa la Regenta estaba separada sólo por una verja alta de la en que se habían escondido los trasnochadores del Casino.
- Para alternar con esta gente del casino, estúpida y mal intencionada, prefería pasar el tiempo en su cuarto, en aquel mausoleo blanqueado y silencioso.
- Ganada la votación, para contentar a la minoría, el presidente del Casino declaró imparcialmente que el verdadero pecado del Provisor era la simonía.
- Llegó al extremo de proponer en la Junta del Casino que no se celebrara en adelante ninguna fiesta de orden religioso colgando e iluminando los balcones.
- Por allí andaban Foja, los dos Orgaz y algunos otros de los socios del Casino que asistían a las cenas mensuales en que se conspiraba contra el Provisor.
- Ella está enamorada de ti, de eso estoy seguro decía Paco a Mesía en el Casino, a última hora, cuando sólo quedaban allí los trasnochadores de oficio.
- El que sí le era antipático e insoportable era un jovencito, hijo de un usurero, que en Alcolea pasaba por un prodigio, y que iba con frecuencia al casino.
- Sobre la mesa quedaban la cafetera de estaño, la taza y la copa en que había tomado café y anís don Víctor, que ya estaba en el Casino jugando al ajedrez.
- ¡Pobre don Álvaro, que no sabe ni la cuarta parte de lo que tanto le importa! El presidente del Casino de Vetusta no tuvo inconveniente en engañar a la Regenta.
- Había estado, mientras pasaba hojas y hojas, pensando, sin saber cómo, en don Álvaro Mesía, presidente del casino de Vetusta y jefe del partido liberal dinástico.
- De esta clase de biografías de personas que pudieron ser importantes, estaban las fuentes en libros como aquellos que había en el cajón inferior del estante del Casino.
- ¿qué le importaba a ella, a la hermana de don Fermín el santo, el mártir, que bailasen o no las muchachas insulsas de Vetusta en el salón estrecho y largo del Casino?
- Después que Bedoya salía del Casino, pasando sin ser visto de los porteros, que dormían suavemente, no quedaban allí más socios que ocho o diez trasnochadores jurados.
- Doña Paula supo por el Chato, a quien se lo contó un mozo del restaurant del Casino, cuanto se había hablado en la cena inaugural, y lo que pretendían aquellos señores.
- Volviendo al juego, si algún gobernador enérgico había amenazado a los socios del Casino con darles un susto, los jugadores influyentes le habían pronosticado una cesantía.