Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "castellano" aquí tienes una selección de 35 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra castellano para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Lo que quería decir en castellano.
- Asensio era graciosísimo hablando castellano.
- Para esto siempre tenía que emplear el castellano.
- Pero pronuncian el castellano con suficiente corrección.
- Eso lo sabes tú mejor que nadie le contesté yo, en castellano.
- No he podido hablar nunca el castellano rápidamente, y entonces, menos.
- Ronzal parecía gallego cuando quería pronunciar en perfecto castellano.
- No creo que la Iñure llegase a decir dos palabras seguidas en castellano.
- Tan grandes eran su terror y su turbación, que hasta le habló en castellano.
- Las dos canciones favoritas suyas eran dos híbridas de vascuence y castellano.
- Sin embargo, él prefería hablar en castellano porque le parecía más elegante.
- Y él me mira como reprendiéndome el que haya dudado de su palabra de castellano viejo.
- El otro, sonriendo con una sonrisa insinuante, me dijo en castellano, con acento andaluz.
- Tenía sobre mí la ventaja de hablar castellano bien, y se valía de ella para humillarme.
- Para no tener relación el uno con el otro, Ugarte me hablaba en castellano y Allen en inglés.
- El conde, hombre de unos cuarenta años, alto, grueso, derecho, rubio, hablaba en un castellano grotesco.
- El maestro, don Hilario, era un castellano viejo que se había empeñado en enseñarnos a hablar y a pronunciar bien.
- De esta blancura de las rocas precedía el nombre del monte Arrizuri (piedra blanca) en vasco y Peñaplata en castellano.
- Yo comprendía, al oír aquellos muchachos, que no sólo no sabía el castellano, sino que mi alma era distinta a la suya.
- Toda la torpeza de Tellagorri hablando castellano se trocaba en facilidad, en rapidez y en gracia cuando peroraba en vascuence.
- Este muchacho se llamaba José Cacochipi y algunos, a sus espaldas, le decían José Cracasch o sea en castellano José Manchas.
- Ahora que el padre era un liberal cándido y que hablaba mal el castellano, y el hijo un conservador muy burlón y mal intencionado.
- La criada apenas sabía castellano, y después de una charla confusa, le contestó que cerraba el cuarto para que no entrara el sol.
- No eran flojos los trabajos sufridos por don Joaquín para hacerse entender de sus discípulos y que no reculasen ante el idioma castellano.
- Y la más célebre de todas era la de Joshe Ramón, conocida por el Guezurrechape de Cay luce, o sea, en castellano, el Mentidero del muelle largo.
- Quería decir que le era indiferente esta cuestión, toda vez que tan español consideraba a un portugués como a un castellano como a un extremeño.
- Tenían estos dos oradores de la taberna de Arcale hablando en castellano un carácter común y era que invariablemente trabucaban las efes y las pes.
- Había corrido mundo, tenía la deferencia de hablarle siempre en castellano, era entendido en hierbas medicinales, sin arrebatarle por esto sus clientes.
- Dio dos o tres bufidos de cansancio sin soltar la cesta, y rompió a hablar en un castellano fantástico, ya que en casa de doña Manuela no era permitido otro lenguaje.
- Y en este ambiente de abatimiento, de abstinencia, de ruina, el espíritu castellano, siempre propenso a la tristura, acaba de recogerse sobre sí mismo en hosquedad terrible.
- Así habían peleado en la antigüedad contra el romano, contra el godo, contra el árabe, contra el castellano, siempre a favor de la costumbre vieja y en contra de la idea nueva.
- Después un inglés muy pesado, que chapurraba el castellano con la boca fruncida y los dientes apretados, como si quisiera mordiscar las palabras, se empeñó en que habían de tomar unas cañas.
- Dantchari hablaba en castellano con esa pedantería clásica de los curas y seminaristas, que creen indispensable, para mayor claridad, decir de cuando en cuando alguna palabra en latín entre personas que ignoran en absoluto este idioma.
- Debieran estos nombres escribirse con letras de oro en los antipáticos salones de la Vicaría, para eterna ejemplaridad de las generaciones futuras, y debiera ordenarse que los sacerdotes, al leer la epístola de San Pablo, incluyeran algún parrafito, en latín o castellano, referente a estos excelsos casados.
- Las flores de amor y alegría que sembrara el carnaval las destruyeron a penitencia limpia el Padre Maroto, un artillero retirado que predicaba a cañonazos y sacaba el Cristo, y el Padre Goberna, un melifluo padre francés que pronunciaba el castellano con la garganta y las narices y hablaba de Gomogga y citaba las grandezas de Nínive y de Babilonia, ya perdidas, al cabo de los años mil, como prueba de la pequeñez de las cosas humanas.