Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra casualidad

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra casualidad en el contexto de una oración.

Término casualidad: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "casualidad" aquí tienes una selección de 43 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra casualidad para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Qué casualidad! exclamó.
  • Lo he sabido ayer por casualidad.
  • Tendría que ser por una casualidad.
  • Por una casualidad intervengo yo en esto.
  • Ha sido una casualidad que yo me enterara.
  • Descubriolo la señora por una casualidad.
  • Si por casualidad estuviese en el balcón.
  • ¡Qué casualidad! Yo llevo esa dirección.
  • Que si teníamos por casualidad azucarillos.
  • Si aquel verle en todas partes sería casualidad.
  • El no decía que los éxitos se debían a la casualidad.
  • El caso era que, por casualidad, estuviese en el balcón.
  • La madre casualidad los llevaba por sus ignorados derroteros.
  • Pero la casualidad vino a favorecer el anhelo de la casta esposa.
  • Se iba llevando la casualidad, la buena suerte, el viento favorable.
  • Y la del cuarto de la izquierda, ¡qué casualidad!, abierta también.
  • Tenía la ilusión de que, por una casualidad, pudiese quedar a flote.
  • Y si por casualidad se perdía un ojo o se sentía escozor en el cuerpo.
  • Señor Izquierdo, ¿tiene usted ahí por casualidad el retrato de su sobrina?
  • Tendía a considerar la riqueza, no como una casualidad, sino como una virtud.
  • Daba la casualidad de que casi todas las niñas nobles de Vetusta eran flacas.
  • Pero la maldita casualidad se empeñó en abrirle los ojos cuando no quisiera.
  • Le pesaba, por un lado y por otro no la casualidad, o lo que fuera, de ir tocando con Ana.
  • ¡Figúrate! Todo Vetusta, que estaba en la estación esta mañana por casualidad, se ha hecho cruces.
  • Y como da la pícara casualidad de que La Cruz Roja ocupa los bajos de la casa contigua a la del Provisor.
  • Y como da la picarísima casualidad de que sabemos todos que hay comunicación por los sótanos, entre casa y casa.
  • Venía de casa de Vegallana donde había conseguido que Ana y Álvaro se hablaran a solas un momento, por casualidad.
  • Estuve una temporada en las islas de Loffoden y vine por casualidad a Burdeos a componer las velas, y aquí me quedé.
  • Pero esta tarde, por una casualidad, ha recaído la conversación sobre cosas de teología, y el clérigo ha echado mano a su Bergier.
  • Segunda, con determinación rápida, lo llenó de leche (de la cual tenía por casualidad un par de copas) y probó a dárselo al chico.
  • ¡Qué casualidad, encontrarse dos días seguidos! Y él, tembloroso, cual si las palabras le costasen gran esfuerzo, contestaba como siempre.
  • Martín sabía el odio del hermano de Catalina y, cuando lo encontraba por casualidad, huía de él, lo cual a Carlos le producía más ira y más furor.
  • Daba la casualidad feliz de que en la fonda en que él vivía como niño mimado hacía tantos años, se necesitaba una muchacha para servir a los huéspedes.
  • Pensaba yo cómo realizaría aquel acto de justicia, cuando la casualidad, mejor será decir la Providencia, me deparó una solución mejor y más cristiana que la muerte.
  • ¡Y qué casualidad! Al día siguiente de la conferencia citada, llegaban a Plencia y se instalaban en una casita modesta, Gumersindo e Isabel Cordero con toda su caterva menuda.
  • En vano esperó, con loca esperanza, ver a la Regenta presentarse en la capilla, por casualidad, por impulso repentino, como quiera que fuese, presentarse, que era lo que él quería, lo que él necesitaba.
  • Frígilis, sereno, por dignidad, pero temiendo una casualidad, la de que Mesía tuviera valor para disparar y, por casualidad también, herir a Víctor, Frígilis apretó la mano a Quintanar al dejarle en su puesto de honor.
  • Cuando comencé a escribir, a mi tía Úrsula se le ocurrió dictarme párrafos del gran libro de la familia, y todavía conservo, por casualidad, un pliego en papel de barba, escrito por mi inhábil mano, con letras desiguales, que dice así.
  • Los propios interesados aseguran ser instinto o talento, sus enemigos dicen casualidad, suerte, y esto es más probable que lo otro, porque hay hombres excelentemente dispuestos para la vida, inteligentes, enérgicos, fuertes y que sin embargo, no hacen más que detenerse y tropezar en todo.
  • Era una casualidad, pura casualidad la presencia de aquel libro místico coincidiendo con los pensamientos de abandono que la entristecían, y despertando ideas de piedad, con fuerte impulso, con calor del alma, serias, profundas, no impuestas, sino como reveladas y acogidas al punto con abrazos del deseo.
  • V Y no pudo en muchos días apartar de su pensamiento las cosas que le refirió doña Manolita que, entre paréntesis, no acababa de serle simpática, y lo que más metida en reflexiones la traía no era precisamente que aquellos hechos de regalar la custodia y el manto se hubieran verificado, sino la casualidad.
  • Cuando era aficionado a representar en los teatros caseros es decir cuando mi edad y posición social me permitían trabajar, porque la afición aún me dura comprendiendo que era muy ridículo batirse mal en las tablas, tomé maestro de esgrima y dio la casualidad de que demostré en seguida grandes facultades para el arma blanca.
  • ¡Cosa más rara! ¡Y ella había tenido en su mano, días antes, para limpiarle unas gotas de cera, aquel mismo manto que había servido para pagar, digámoslo así, la salvación del chico de Santa Cruz! Y no obstante, todo era muy natural, sólo que a ella se le revolvían los pensamientos y le daba qué pensar, no el hecho en sí, sino la casualidad, eso es, la casualidad, el haber tenido en su mano objetos relacionados, por medio de una curva social, con ella misma, sin que ella misma lo sospechara.