Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra catalán

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra catalán en el contexto de una oración.

Término catalán: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "catalán" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra catalán para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El catalán me trataba de cobarde y vil.
  • ¿Qué hace allí el filósofo catalán?
  • Tiene acento catalán, gasta bigote y perilla.
  • Fui el uno yo, el otro un portugués, y un catalán.
  • Uno de ellos era un catalán que representaba fábricas de Sabadell.
  • En casa del catalán, el padre era el liberal y el hijo el conservador.
  • Contaban al catalán y al portugués lo de aquellos que me venían a buscar.
  • Torrellas, el célebre paisajista catalán, era tan celoso que no la dejaba vivir.
  • El catalán no era tan petulante como la generalidad de sus paísanos del mismo oficio.
  • Muchas veces se oía llegar desde el patio una voz de trueno con acento catalán, que decía.
  • El catalán finge que se deja seducir por aquellos ojos y en cada vara rebaja un perro chico.
  • Uno de los que lo sentían con más fuerza, era un catalán amigo de Aracil, que aún estudiaba en el Instituto.
  • Las discusiones de casa de Hurtado se reflejaban invertidas en el piso de arriba entre un señor catalán y su hijo.
  • Cantaba mal, y siempre andaba apuntando con él el catalán, el cual era la criatura más triste y miserable que Dios crió.
  • Reíase el catalán mucho y decía a la niña que se casase conmigo para volver el refrán al revés, y que no fuese tras cornudo apaleado sino tras apaleado cornudo.
  • Señor le dijo llorando un pobre pescador de barba blanca, con un gorro catalán en la mano ¡señor, que este año nos morimos de hambre! ¡que no da para borona la costera del besugo!
  • Y en las tiendas de los israelitas, que ella bordó con franjas de colores, acamparon ejércitos de bravos marineros de Loreto, de pierna desnuda, musculosa y velluda, de gorro catalán, de rostro curtido, triste y bondadoso, barba espesa y rizada y ojos negros.
  • En esto estábamos, él dándome y yo casi determinado de darle a él dineros, que es la sangre con que se labran semejantes diamantes, cuando incitados y forzados de los ruegos de mi querida, que me había visto caer y apalear, desengañada de que no era encanto sino desdicha, entraron el portugués y el catalán, y en viendo el escribano que me hablaban, desenvainando la pluma, los quiso espetar por cómplices en el proceso.