Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "catorce" aquí tienes una selección de 33 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra catorce para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Yo catorce.
- Hará de esto trece o catorce años.
- Me gana catorce riales y no tiene ningún vicio.
- Alguien se reirá de un filósofo de catorce años.
- Tenía la chiquilla doce o catorce años, ¿verdad?
- Tiene catorce centímetros de larga y seis de ancha.
- Mi padre me hizo ingresar en la logia a los catorce años.
- Porque yo, a quien me quiere como dos le quiero como catorce.
- Un cuarto que antes costaba ocho reales, ya no se encontraba por catorce.
- Y como se han acostumbrado a hacer su gusto, piden mediodía a catorce horas.
- Como Pepe es el factor, ha convidado a todos los curas de la comarca, catorce salvo error.
- Al principio de conocerle, Andrés no le trató a su tío hasta los catorce o quince años.
- La Ignacia entró en la posada de Arcale de niñera y hasta los catorce años trabajó allí.
- Hace unos catorce o quince años, Juan de Aguirre vivía, y estaba, según me dijeron, en Ilo Ilo.
- También en las cuevas vivían otros dos merodeadores, de unos catorce a quince años, amigos de Luisito.
- Fulano, que estaba por debajo de mí en la Ordenación de pagos, tiene ya veinte, y yo llevo diez años con catorce.
- No voy a tener más remedio que lanzarme a la calle a decir misa en todas partes y tragarme todos los días catorce hostias.
- Niñas de catorce años, con rostro de ángel, oían sin turbarse blasfemias y obscenidades que a veces las hacían reír como locas.
- Pero el de ayer con tan mala fortuna, que no le sacaron más que medio litro, y dicen que tiene en aquel cuerpo la friolera de catorce litros.
- Estábamos hablando cuando entró, acompañada de una criada vieja, la hija de doña Hortensia, Dolorcitas, una muchachita de catorce o quince años, preciosa.
- Más me cuestan a mí esos estados que al Rey, porque ha catorce años que ando con un arbitrio que, si como es imposible no lo fuera, ya estuviera todo sosegado.
- El hombre de Bisusalde a quien llamaban el capitán era un marino inglés, que vivía con su hija, muchacha de catorce o quince años, y un criado, llamado Allen.
- Las dos hijas estuvieron hasta los catorce años en un colegio y Rafaelito fue dedicado al estudio, pues doña Manuela v quería hacer de él una lumbrera médica como su padre.
- No supe al principio qué contestar, porque, a decir verdad, en mis catorce años de vida no se me habíapresentado aún ocasión de asombrar al 1 mundo con ningún hecho heroico.
- Hoy todavía puedes sostenerte, y al ver que te niego los ocho mil reales, buscarás a doña Clara, esa bruja prestamista, o a otra persona de la clase, y firmarás un pagaré por doce o catorce mil.
- Pero en orden de chisteras, la más notable era la de Don Basilio Andrés de la Caña, que lo menos era de catorce modas atrasadas, y databa del tiempo en que Bravo Murillo le hizo ordenador de pagos.
- Qué tan doctos, que habiendo más de catorce años que hago yo en Majalahonda, donde he sido sacristán, las chanzonetas al Corpus y al Nacimiento, no me premiaron en el cartel unos cantarcicos, y porque vea V.
- El mundo se olvidó de semejante absurdo, y cuando la niña llegó a los catorce años ya nadie se acordaba de la grosera y cruel impostura, a no ser el aya, su hombre, que seguía esperando, y las tías de Vetusta.
- Ilustración Ilustración XI EL NAUFRAGIO DEL STELLA MARIS Una mañana de otoño, tendría yo entonces catorce o quince años, vino Recalde, antes de entrar en clase en la Escuela de Náutica, y nos llamó a Zelayeta y a mí.
- El sillón era para el Magistral, los taburetes para los capellanes catequistas, y en los bancos se sentaban las niñas de siete a catorce años que aprendían la doctrina cristiana, más algo de liturgia, historia sagrada y cánticos religiosos.
- Una joven de quince años, catorce oficialmente, se adelantó, y colocada cerca de la mesa recitó con desparpajo una filípica un tanto moderada por los eufemismos de la retórica jesuítica, contra los materialistas modernos, que negaban la inmortalidad del alma.
- Y tan agradecido era el buen hombre al comercio español, que enviaba a los de acá su retrato y los de sus catorce mujeres, unas señoras tiesas y pálidas como las que se ven pintadas en las tazas, con los pies increíbles por lo chicos y las uñas increíbles también por lo largas.
- Aran, cavan, siegan, cargan carros de rama y esquilmo, soportan en sus hombros de cariátide enormes pesos y viven, ya que no sin obra, por lo menos sin auxilio de varón, pues los del valle suelen emigrar a Lisboa en busca de colocaciones desde los catorce años, volviendo sólo al país un par de meses, para casarse y propagar la raza, y huyendo apenas cumplido su oficio de machos de colmena.