Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cavilaciones" aquí tienes una selección de 21 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cavilaciones para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Aborrecía ahora las cavilaciones.
- En sus solitarias cavilaciones se decía.
- Resumiendo después sus cavilaciones, añadió para sí.
- Basta para siempre de cavilaciones y propósitos quijotescos y excesivos.
- Pero la misma Ana, tan dada a cavilaciones, tenía poco tiempo para ellas.
- Pero al punto trataba de alejar estas ideas, que no le traían más que tristezas y cavilaciones.
- Doña Lupe, al llegar aquí, se engolfó en cavilaciones tan abstrusas que no es posible seguirla.
- Pero no se quedaban las cavilaciones entre las sábanas, sino que iban con ella a donde quiera que iba.
- A esta altura estaban sus cavilaciones, cuando Maxi le llevó la noticia que le diera doña Desdémona.
- Si esta pasión de madre daba a Barbarita inefables alegrías, también era causa de zozobras y cavilaciones.
- Nunca pudo la señora de Rubín llegar en sus cavilaciones a una solución terminante en este punto oscurísimo.
- Cortaban estas cavilaciones las visitas de Maximiliano todos los jueves y domingos, entre las cuatro y seis de la tarde.
- ¡Qué alegría, qué salud, qué apetito! Se acabaron las cavilaciones, la devoción exagerada, las aprensiones, los nervios.
- Y fue verdad que lo soñó a la madrugada, cuando su caldeado cerebro se adormeció, cediendo a una como borrachera de cavilaciones.
- Te conviene una tranquilidad absoluta, renunciar a los deseos vehementes, a las cavilaciones que la no satisfacción de ellos te produce.
- Cuando Maximiliano se retiró, iba desarrollando en su mente la más prodigiosa cadena de razonamientos que en aquellas cavilaciones se había visto.
- De vez en cuando estas cavilaciones cesaban, porque Juan sabía arreglarse de modo que su mujer no llegase a cargarse de razón para estar descontenta.
- Pero acaso fuesen éstas vanas cavilaciones, y quizás soñaba también al imaginarse que, a la mesa, don Pedro seguía continuamente la dirección de sus ojos y acechaba sus movimientos.
- Un desengaño, mi escasa fidelidad descubierta, de fijo la volvería a sus antiguas cavilaciones, a su desprecio del mundo, buscaría consuelo en la religión y ahí teníamos al señor Magistral otra vez.
- Si de joven había soñado cosas mucho más altas, su dominio presente parecía la tierra prometida a las cavilaciones de la niñez, llena de tardes solitarias y melancólicas en las praderas de los puertos.
- Tú me ayudarás prosiguió Maxi con ráfagas de inspiración religiosa en sus ojos encandilados, tú me ayudarás a propagar esta gran doctrina, resultado de tantas cavilaciones, y que no habría llegado a ser completamente mía sin el auxilio del Cielo.