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Ejemplos de oraciones con la palabra cena

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cena en el contexto de una oración.

Término cena: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cena" aquí tienes una selección de 87 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cena para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Qué cena?
  • ¡La gran cena!
  • Déjale, no cena.
  • El baile, la cena.
  • La cena fue triste.
  • No es mucho lo que cena.
  • ¿A qué hora se cena aquí?
  • ¿Cómo que no está la cena?
  • Busque quien le haga la cena.
  • La cena sería a última hora.
  • Pues a hacer la cena en seguida.
  • ¡La cena! Y salió del despacho.
  • La cena fue regocijada y ruidosa.
  • No está la cena le dijo su mujer.
  • Y cómo haces la cena en un vuelo.
  • Pasóse la cena de en claro en claro.
  • ¡Qué baile! ¡qué cena! no es eso.
  • Podía llevarse las sobras de la cena.
  • Y discutía la cena con sus admiradores.
  • Y por la tardanza de la cena, no merece.
  • Nada ocurrió en la cena digno de contarse.
  • Durante la cena estuvieron todos muy alegres.
  • Al día siguiente, la cena estaba a las ocho.
  • Póngase usted la levita, que la cena espera.
  • La muchacha estaba haciendo la cena allí mismo.
  • Ayer mandé que para las siete estuviera la cena.
  • ¡La tardanza de la cena! pronunció el señorito.
  • Visanteta las arreglaría para la cena de la noche.
  • Luego, mientras nos servía la cena, nos preguntó.
  • ¡La cena he dicho! repitió brutalmente don Pedro.
  • Y en esto pensó mientras su mujer arreglaba la cena.
  • Y se improvisó una cena para todos aquellos señores.
  • La cena se acabó menos bulliciosa de lo que empezara.
  • Aquí se cena todos los días a las ocho, ¿sabes, chiquito?
  • Al pianista ciego le daba el cafetero siete reales y la cena.
  • Apuró a Sabel reclamando la cena, pues traía un hambre feroz.
  • Se celebraría la restauración de Guimarán con una buena cena.
  • Después de estos rezos, ella tiene por costumbre hacer la cena.
  • Doña Manuela habló de la cena que aquella noche daba en su casa.
  • En el transcurso de la cena, el hombre bajito habló más que nadie.
  • Esta conversación ocurría durante la cena, la cual fue muy triste.
  • Recordaba el cuadro, por modo miserable, la Cena de Leonardo de Vinci.
  • Al día siguiente Recalde fué a su casa a las siete, y pidió la cena.
  • Pidió el té que era su cena los días de caza y de comida de fiambre.
  • Mandamos aderezar la cena era viernes, y entre tanto, el ermitaño dijo.
  • ¡y ahora delante de don Álvaro! Aceptó la cena y el papel de vencedor.
  • (nadie sabía cuántos) y discutían con sus amigos sobre la próxima cena.
  • Durante la cena, el repulsivo viejo estuvo contando hazañas por el estilo.
  • La cena era breve pero buena, platos fuertes, buen Burdeos, buena champaña.
  • La presa lo comprendió así, apresurándose a devorar la cena para abreviar.
  • Comentamos los hechos y después hicimos honor a la cena, que fué exquisita.
  • Al terminar la cena, los dos hermanos salieron, marchando cada uno por su lado.
  • El día que no había comida de campo había cena en la casa hasta la madrugada.
  • Se sentó Ipintza, el Loco, a la mesa y le dió el posadero las sobras de la cena.
  • Pues mañana, haga la cena la muchacha o la hagas tú, se ha de cenar a las sietes.
  • Pero la chica no puede hacer la cena hasta las ocho, porque tiene que estar con el niño.
  • Pasóse la merienda en blanco, y la cena ya que no se pasó en blanco, se pasó en moreno.
  • No hay cómo encarecer lo que se celebró este rasgo de inteligencia a la hora de la cena.
  • Él quería pagar la cena y replicáronle que no lo hiciese, que a la mañana habría lugar.
  • Cena lo bastante para pasar la vida esta vida que al fin, tarde o temprano, se ha de acabar.
  • Calla, sobrino, que algún día te dará éste, que en la mano tengo, alguna mala comida y cena.
  • Se levantó a las doce y no quiso hablar con su mujer y sus hijas de la cena, de la dichosa cena.
  • Mas de pronto, y cuando se había dado orden para la cena, sonaron fuertes aldabonazos en la puerta.
  • Al anochecer, bajó con la cena para la presa, y abriendo la puerta penetró en el lóbrego aposento.
  • Aquí habían dado por toda comida un caldo de berzas, allá por cena una colación de verduras cocidas.
  • ¡Jesús! Mira, esta noche le voy a sentar junto a ti, a ver, si después de la cena se atreve a decírtelo.
  • Por la noche, después de la cena, llegaban el señor Cuadros, Teresa y su hijo, y comenzaba la alegre reunión.
  • Las demás figuras de la cena eran vulgares, su embriaguez no tenía dignidad, ni gracia la libertad de sus posturas.
  • Fueron los tres a la cocina de la posada, y el Jabonero se mezcló entre la gente de la partida, que esperaba la cena.
  • Los rufianes hicieron la cuenta, y vino a montar de cena sólo treinta reales, que no entendiera Juan de Leganés la suma.
  • De estos fósforos coge uno la vieja, lo enciende en la capuchina, y luego enciende un poco fuego, en el que hace su cena.
  • La Marquesa también había puesto empeño en que Ana asistiera al baile y a la cena, que tendría la élite en petit comité.
  • Una cena que fuese digno final de la hazaña, pues en la misma noche seguramente quedaría terminada la apuesta venciendo al otro hermano.
  • Apeámonos en un mesón, y en todo el día, que llegamos a las nueve, acabamos de contar la cena pasada, y nunca pudimos en limpio sacar el gasto.
  • Marchóse con estas despachaderas el marqués, y a la hora de la cena estuvo taciturno y metido en sí, haciendo caso omiso de las zalamerías de Rita.
  • El caballejo que estuvo a punto de hacerle besar el suelo, la cruz negra que le causó escalofríos, pero sobre todo la cena, la bulla, el niño borracho.
  • Y después de haberle vuelto de una parte a otra, es de sustento, porque se cena el hombre en el almidón con sus fondos en mugre, chupándole con destreza.
  • El carcelero le llevó la cena, y Martín le preguntó con empeño si no habían dispuesto nada respecto a él, si pensaban tenerlo encerrado sin motivo alguno.
  • Encontraba a su pesar una delicia intensa en todos aquellos vulgares placeres, en aquella seducción de una cena en un baile, que para los demás era ya goce gastado.
  • Doña Paula supo por el Chato, a quien se lo contó un mozo del restaurant del Casino, cuanto se había hablado en la cena inaugural, y lo que pretendían aquellos señores.
  • Y seguía firme, impasible, cada vez más pálido, con los ojos entumecidos y rojos, preguntando si Copa había ya matado un par de pollos para la cena y dando instrucciones sobre el modo de guisarlos.
  • El posadero trajo la cena y una porción de botellas de vino y de sidra, y, como la caminata desde Arichulegui hasta allá les había abierto el apetito, se lanzaron sobre las viandas como fieras hambrientas.
  • Las criadas que con la cesta al brazo iban a comprar la cena, se arremolinaban al pasar el entierro y por gran mayoría de votos condenaban el atrevimiento de enterrar a un cristiano (sinónimo de hombre) sin necesidad de curas.
  • Durante el camino no habló más que de guisos y de comidas, de la cena que le quitaron al cura de tal pueblo o al maestro de escuela de tal otro, del cordero asado que comieron en este caserío y de las botellas de sidra que encontraron en una taberna.
  • Lo mismo funcionaba en la cocina que en el escritorio, y acabadita de poner la enorme sartén de migas para la cena o el calderón de patatas, pasaba a la tienda a que su marido la enterase de las facturas que acababa de recibir o de los avisos de letras.
  • V ¡Excelente y alegre cena la de aquella noche en casa de los opulentos señores de Santa Cruz! Realmente no era cena sino comida retrasada, pues no gustaba la familia de trasnochar, y por tanto, caía dentro de la jurisdicción de la vigilia más rigurosa.
  • Y cualquier día o cualquiera noche, en una merienda en el campo, después de la cena de Noche buena, mientras los demás de la familia reían alegres, descuidados, la pasión de Angelina llegaba al paroxismo, la ocasión echaba el resto y la deshonra entraba en la casa, y el amigo íntimo, el favorito de todos, salía para no volver nunca.