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Ejemplos de oraciones con la palabra cepeda

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cepeda en el contexto de una oración.

Término cepeda: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cepeda" aquí tienes una selección de 22 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cepeda para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Te voy a presentar en casa de Cepeda.
  • Cepeda era naturalmente tímido con su dinero.
  • ¿Pero tú sabes por qué medio ha hecho Cepeda su fortuna?
  • El señor Cepeda no podía discurrir, razonar con libertad.
  • El señor Cepeda no era un hombre simpático ni mucho menos.
  • Cepeda resolvía los detalles y las dificultades prácticas.
  • Al año Hortensia celebró su matrimonio con don Matías Cepeda.
  • Media hora después vino don Matías Cepeda y fué presentado a él.
  • Menchaca se había asociado con este don Matías Cepeda que has visto.
  • La verdad es que si la civilización era lo que creía don Matías Cepeda.
  • Cepeda es un asturiano que vino aquí sin un cuarto y hoy tiene una gran fortuna.
  • Con don Ciriaco el señor Cepeda estuvo muy atento, y hasta pretendió ser ocurrente.
  • Aquella estúpida insinuación del señor Cepeda de que se burlarían de mí me intranquilizaba.
  • Entonces fué cuando se comenzó a hablar de que Hortensia se entendía con el socio de su marido, con Cepeda.
  • Así como mi abuela afirmaba la aristocracia de la marinería, el señor Cepeda afirmaba la aristocracia del escritorio.
  • No era posible que a Cepeda se le hubiese ocurrido aquella idea de bautizar así el barco, con el fin de mortificar a su socio.
  • Cepeda llegó a Cádiz, de sus montañas de Asturias, y entró de dependiente en un gran almacén de azúcar, de café y de cacao de la calle de la Aduana.
  • El señor don Matías Cepeda era el socio principal de la Sociedad naviera Vasco Andaluza, Cepeda y Compañía, propietaria de la fragata que mandaba don Ciriaco y de otros muchos buques.
  • Para el señor Cepeda, como para todos los comerciantes de puerto, había, sin duda, la aristocracia de la sangre y la del escritorio, el devocionario y el libro mayor, la espada y la pesa, la coraza y el mandil.
  • Asociación extraña desde el punto de vista del carácter, porque Menchaca era un hombre atrevido y lleno de iniciativas, y, por el contrario, Cepeda es el tipo vulgar del comerciante escamón que va marchando rutinariamente sobre seguro.
  • En el camino mi capitán me explicó en vascuence que la visita la hacíamos principalmente a la señora de Cepeda, una vascongada, paisana nuestra, casada primero con Fermín Menchaca y después con don Matías Cepeda, un almacenista, socio del primer marido.
  • El dependiente principal, que le conocía bien, un jerezano muy chistoso, decía del señor Cepeda que se pasaba el tiempo cortando papeles para llevarlos al retrete, o haciendo punta a los lápices lo más despacio posible para obtener el gusto de aparecer ante su familia como atareado.