Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra cerradas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cerradas en el contexto de una oración.

Término cerradas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cerradas" aquí tienes una selección de 26 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cerradas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Las puertas aparecen cerradas.
  • Las puertas están cerradas día y noche.
  • Las puertas y ventanas de los viejos palacios están cerradas.
  • Las antiguas casas solariegas mostraban sus grandes puertas cerradas.
  • Dos, tres, cuatro más a la derecha, cerradas por menguadas cortinas.
  • Desde allí percibía el tufillo de las habitaciones cerradas años enteros.
  • En este pueblo las casas tienen las ventanas y las puertas cerradas siempre.
  • Las tiendas cerradas, el adoquinado silencioso, sin que una rueda lo conmoviese.
  • La señal no se hizo esperar y no fué un tiro, sino una serie de descargas cerradas.
  • ¡Dios mío! ¡Y las tiendas cerradas hoy! exclamó Barbarita en tono de consternación.
  • Media hora después, entraban en las calles de Alzate, cuyas puertas se veían cerradas.
  • Las ventanas cerradas, los postigos de arriba alambrados, para que entre el sol y el aire.
  • Con los techos atravesados por las granadas, las puertas y ventanas cerradas herméticamente.
  • De las cerradas y silenciosas casas salía el hálito de la crápula barata, ruidosa y sin disfraz.
  • Era su marcha una enrevesada peregrinación por las calles, deteniéndose ante las puertas cerradas.
  • ¡Cuidado que es desgracia! repitió la señora de Santa Cruz dando un gran suspiro, ¡las tiendas cerradas hoy!
  • Cerradas las ventanas y las tres aspilleras del remate de la fachada que daban luz al piso alto, á la cambra, donde eran guardadas las cosechas.
  • Y sus palabras, lentas, tristes, en este pueblo sin agua, sin árboles, con las puertas y las ventanas cerradas, ruinoso, vetusto, parecen una sentencia irremediable.
  • XIII EN INFANTES Cuando me despierto oigo en la calle, a través de las maderas cerradas, voces, ruido continuo de sonoros pasos, campanadas, trinos de canarios, ladridos de perros.
  • Y seguían mirando con nostalgia y despecho la larga fila de carruajes, experimentando la misma impresión de nuestros bíblicos padres ante las puertas del Paraíso cerradas para siempre.
  • Y al fin descargas cerradas, mientras el colombaire se agitaba como un energúmeno, con la fiebre de la destrucción, y rugía ¡ a ell, a ell ! como si su voz fuese el ladrido de toda una jauría.
  • En los cristales de las tiendas cerradas y de algunos balcones, se reflejaban las llamas movibles, subían y bajaban en contorsiones fantásticas, como sombras lucientes, en confusión de aquelarre.
  • Al día siguiente las ventanas estaban cerradas, y la criada vieja contaba a las otras que el señorito estaba loco, porque decía que había unas moscas en el aire que no se veían y que las mataba el sol.
  • En los rojizos surcos saltaban las alondras con la alegría de vivir un día más, y los traviesos gorriones, posándose en las ventanas todavía cerradas, picoteaban las maderas, diciendo á los de adentro con su chillido de vagabundos acostumbrados á vivir de gorra.
  • He aquí dos o tres seres humanos que viven en un caserón oscuro, que van enlutados, que tienen las puertas y las ventanas cerradas, que mantienen vivas continuamente unas candelicas ante unos santos, que rezan a cada campanada que da el reloj, que se acuerdan a cada momento de sus difuntos.
  • Si alguno de los molidos músicos de la cencerrada se atreviese a asomar la cabeza y mirar hacia las ventanas del cacique, vería que, por fanfarronada o por descuido, no estaban cerradas las maderas, y podría distinguir, al través de los visillos y destacándose sobre el fondo de la habitación alumbrada por el quinqué, las cabezas del abogado y de su feroz defensor y seide.