Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cinco" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cinco para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Cinco meses.
- Cinco años.
- A las cinco.
- ¡ Cinco meses!
- Cinco mil reales.
- ¿Dentro de cinco?
- Cargará con cinco.
- Me deben cinco meses.
- Cinco meses llevo así.
- ¡Cambrí de cinco meses.
- A las cinco estaré aquí.
- Tiene mujer y cinco hijos.
- Llevaba cinco años de mar.
- Todo para sacarla cinco duros.
- Pon en esto tus cinco sentidos.
- Amigo Platón, vengan esos cinco.
- Allá van todos cinco dando voces.
- ¿Conviene en treinta y cinco duros?
- Y sería hasta cinco manos de papel.
- Me gana cinco reales en una imprenta.
- Mesía avanzó cinco pasos y apuntó.
- Cinco leguas nos separaban del puerto.
- Ana se levantó cinco minutos después.
- Está tasada en treinta y cinco mil duros.
- Esa manera de pagar los cinco mil millones.
- Y me ha enseñado un billete de cinco duros.
- En vez de siete gotas no puso más que cinco.
- Pero a los cuatro o cinco metros se espesaba.
- Espera cinco minutos y oirás las campanadas.
- Sentábanse a una mesa hasta cinco caballeros.
- Los jefes a diez años, los marineros a cinco.
- Le pongo en la calle como tres y dos son cinco.
- Cuatro o cinco bultos negros llenaban la capilla.
- En cuatro o cinco mil años lo podremos conseguir.
- Los hombres valían de mil pesetas hasta cinco mil.
- Díjome que la Pitusa estaba cambrí de cinco meses.
- Tiene que estar en planta a las cinco de la mañana.
- Tengo sesenta y cinco y he llegado al último grado.
- Veinticinco pasos, pudiendo avanzar cinco cada cual.
- Pepa la pincha cinco reales, y su hermana otros cinco.
- La campanilla de la escalera sonaba cada cinco minutos.
- Cada libra se pagaba a cuatro y cinco libras esterlinas.
- Lo que es en monedas de a cinco, puede que pasen de quince.
- Cinco blancas de carne era su ordinario para comer y cenar.
- Juan no vendrá aquí hasta dentro de cuatro o cinco años.
- , cinco se puede decir, ¡y esa pobre viuda tal como está!
- Sobre aquellos cinco hay que apuntar doce más en la cuenta.
- Ya la he visto pasar cuatro o cinco veces a distintas horas.
- Llueve, son las cinco de la tarde y ha llovido todo el día.
- Los cinco vascos éramos bastante odiados por la tripulación.
- Pero aun al cinco sería, como quien dice, el todo por el todo.
- De los cinco vascos, cuatro éramos relativamente buenas personas.
- Pero ¡qué demonio! cuatro o cinco mil reales no arruinan a nadie.
- A los cuatro o cinco años ganaba el dinero de una manera fabulosa.
- Se ha hecho millonario en cinco o seis años que lleva de Provisor.
- Esta tarde me tendrá usted en la capilla de cinco a cinco y media.
- La camarilla de confianza de Zaldumbide la formábamos cinco vascos.
- King tarda en matar una mosca un minuto y cuarenta y cinco segundos.
- Cinco hembras respetadas y queridas civilizan al hombre más agreste.
- A bien que el cinco del mismo palo profetizaba después unión feliz.
- Hace cinco años que practico el confesonario, y que las cazo al vuelo.
- Y era que hurtábamos niños, cada día, entre los dos, cuatro o cinco.
- Estaba a cuatro o cinco metros de la calle, cuando oyó ruido de pasos.
- ¡Cuidado que lo vengo demostrando como tres y dos son cinco! Pero nada.
- En este período de cinco años escribí la mayor parte de mis poesías.
- El hermano pequeño, Luisito, de cuatro o cinco años, tenía poca salud.
- Los cinco vascos nos conocíamos unos a otros como si fuéramos hermanos.
- Echar mano al bolsillo, darle cuatro o cinco duros, y marcharme a mi casa.
- Ii Un lunes por la tarde, doña Lupe entró en su casa a eso de las cinco.
- Aquellos cinco céntimos que ahorraba de esta manera, le sabían a gloria.
- Si tuvieras treinta o treinta y cinco años, te aconsejaría que te casaras.
- Hace como unos cinco cuartos de hora iba en un coche por la calle de Atocha.
- Los otros cinco hombres recogieron al herido y lo retiraron hacia un declive.
- Ninguno sabía como él sacar el jugo a un billete de cinco duros o de veinte.
- Queríanse los hermanastros más que cualesquiera otros de los cinco entre sí.
- Aquello de pasarme cuatro o cinco años seguidos en el mar, me parecía muy duro.
- Él solo habría derrotado con cuatro o cinco tiros los treinta navíos ingleses.
- Era como un dosel de piedra fabricado para cobijar una institución de cinco siglos.
- Uno, hincado de rodillas, arremedando un cinco de guarismo, socorría a los cañones.
- No podíamos encontrar pueblo alguno hasta recorrer por lo menos cinco o seis millas.
- La familia de Andrés, muy numerosa, se hallaba formada por el padre y cinco hermanos.
- Cinco navíos ingleses de la división de Collingwood se dirigieron contra el San Juan.
- Y aquí me daban el perro, allá el duro, en otra parte el billetito de cinco o de diez.
- Poco más de cinco semanas han pasado y ya me parece de la historia antigua todo aquello.
- Inmediatamente ha retrocedido con cautela hasta separarse de la mosca cinco centímetros.
- Y ahora quedábase Gertrudis con sus cinco crías, y bregando, para la última, con amas.
- Durante cuatro o cinco días desempeñaba sin embarazo ni fatiga la tarea de tres mujeres.
- Pues si no tiene usted algo más importante que hacer, venga usted esta tarde a las cinco.
- Iba al café al medio día, después de almorzar, y se estaba hasta las cuatro o las cinco.
- ¡Periódicos a él! Por hacer que hacemos estaba allí cinco minutos, y salía triunfante.
- Cuatro o cinco bultos negros, todos absueltos, fueron saliendo silenciosos, de rato en rato.
- Si me niega el derecho de casarme con quien me dé la gana, ya le diré yo cuántas son cinco.
- Pregunté al viejo cuándo volvería el señor, y me dijo que por la tarde, a eso de las cinco.
- A la tertulia de la Marquesa cada cinco o seis días, al Espolón todas las tardes que haga bueno.
- Había llegado a los treinta y cinco años y la codicia del poder era más fuerte y menos idealista.
- Pues bien, Ana, después de leer cinco minutos, había arrojado el libro con desdén sobre un banco.
- Le había dicho que su riego era á las cinco (se acordaba muy bien), y ahora afirmaba que á las dos.
- Tenía escritos cinco libros, que primero se vendían a peseta y después se regalaban, titulados así.
- Pero ciertas deudas, señora mía dijo Santa Cruz triunfante, no se saldan con cuatro ni con cinco duros.
- Cinco veces la echó de su casa y otras tantas volvió a admitirla, después de pagarle todas sus trampas.