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Ejemplos de oraciones con la palabra clérigo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra clérigo en el contexto de una oración.

Término clérigo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "clérigo" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra clérigo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡y a un clérigo!
  • Pregunta el clérigo.
  • No era clérigo, sino anfibio.
  • Además, era un clérigo de mundo.
  • Preguntó con inquietud el clérigo.
  • ¿Es que el clérigo no lee tampoco?
  • Azorín y el clérigo pasean despacio.
  • Detrás viene un clérigo con el Viático.
  • El clérigo quiso humillarse, pedir perdón.
  • Dijo el clérigo con alegría, levantándose.
  • Finalmente, el clérigo me recibió por suyo.
  • Era un clérigo, un canónigo, un prebendado.
  • Lo de parecer clérigo no era sino muy a su pesar.
  • Era pecado enamorarse de él, porque era clérigo.
  • Una ola de púrpura inundó el rostro del clérigo.
  • El clérigo lleva en las manos un enorme crucifijo.
  • ¡Desgraciado de ti! Date por perdido, mal clérigo.
  • El clérigo, al pasar junto a ellos, les miró mucho.
  • No importaba, el clérigo tenía razón y eso bastaba.
  • Volvió a la carga el clérigo en diferentes ocasiones.
  • De Orihuela, tía replicó el clérigo frotándose las manos.
  • Aquel clérigo no había tocado en la Regenta, estaba seguro.
  • Al lado de la cama un clérigo lee con voz queda en un libro.
  • ¡Habla, habla así, se decía el clérigo, bendita sea tu boca!
  • Allí faltaba San José o lo sustituía un clérigo, que era peor.
  • Este clérigo gana una peseta, que es a lo que monta su misa diaria.
  • Mi tía añadió el clérigo, me ha contado los horrores de esta noche.
  • Eran un clérigo que parecía seglar y un seglar que parecía clérigo.
  • ¡Oh! ¡oh! ¡estamos mal! había exclamado el clérigo desde la torre.
  • Probablemente este clérigo, malicioso como todos, estará sospechando.
  • ¡Ah, mujer infeliz! añadió el clérigo con solemnidad, levantándose.
  • Llevaba aquellos papeles inútiles y el hijo que había de ser clérigo.
  • ¡No faltaba más! ¡qué horror! ¡qué asco! ¡amores con un clérigo!
  • De Pas sentía que lo poco de clérigo que quedaba en su alma desaparecía.
  • XII Yo le daré a usted un libro dice el clérigo que le dejará convencido.
  • En la iglesia los monaguillos y el clérigo estaban delante de una pilastra.
  • Y don Álvaro estaba en traje de clérigo también, pero con bigote y perilla.
  • Otras veces se quejaba el idealismo fantástico del clérigo como una tórtola.
  • Y comparando proceder con proceder, Anita encontraba abominable el del clérigo.
  • Casi estima más a este clérigo ingenuo y jovial que a los dos famosos escritores.
  • Dijo el clérigo apartando de sí la ensaladera, en la cual no quedaba ni una hebra.
  • Doña Lupe que tal vio y oyó, no pudo decir nada, por estar el otro clérigo delante.
  • Para principio del clérigo, pones la merluza mala que trajiste esta mañana, ¿sabes?
  • El alzacuello del clérigo era blanco y estaba manchado con vino tinto y sudor grasiento.
  • La transacción le costó al clérigo humillarse hasta el polvo, una abdicación absoluta.
  • El clérigo se ha puesto una estola y los tres, con el sacristán, han salido a la iglesia.
  • Si me oyes aún, yo te deseo la paz! Y el clérigo ha levantado los ojos al cielo y ha dicho.
  • Pues entonces, que se la lleve a usted el demonio gritó el clérigo con gesto de menosprecio.
  • La envidia de aquel pobre clérigo le servía para ver, como en un espejo, los propios méritos.
  • Bebía aguardiente aquel clérigo como si fuera agua, y su lenguaje era un ceceo con gargarismos.
  • Yo soy la pecadora, aunque ningún hombre me hizo el mal que aquella mujer al clérigo hechizado.
  • Yo creo que este clérigo, como otros muchos, merece nuestro respeto y hasta nuestra admiración.
  • El clérigo sabía que estas cruces señalan el lugar donde un hombre pereció de muerte violenta.
  • ¡Vade retro! No, el cura de levita se convierte por fuerza en cura de aldea o en clérigo liberal.
  • Aunque el insigne clérigo no tenía cierta clase de pasiones, sabía apreciar el género a la vista.
  • El Chato, el clérigo que servía de esbirro a doña Paula, tenía el vicio de ir al teatro disfrazado.
  • Además, el clérigo aquel parecíale muy listo, y si le decía una cosa por otra conocería el embuste.
  • Y dama y clérigo se vieron solos en el salón sombrío, de damasco verde obscuro y de papel gris y oro.
  • Vamos a cuentas dijo el clérigo avanzando un poco, precedido de sus manos que palpaban en las tinieblas.
  • Allí pasó la niñez y llegó a la adolescencia Fermín, a quien su madre había deseado hacer clérigo.
  • En estas razones y discursos iba, cuando topé un clérigo muy viejo en una mula, que iba camino de Madrid.
  • Los dos, Azorín y el clérigo, salen del pueblo y van caminando por un tortuoso camino plantado de moreras.
  • Luego que han platicado un rato, el clérigo coge su bastón, se pone el sombrero, y él y Azorín se marchan.
  • El clero corrompía las conciencias, el clérigo era como los demás, el celibato eclesiástico era una careta.
  • ¡Oiga usted, mal clérigo! exclamó Quintanar, que estaba de muy buen humor y empezaba a sentirse rejuvenecido.
  • Y usted sabe que ella lo arrojó al río y el clérigo dejó su pecado y murió después libre de tan gran delito.
  • Pues nada, que no hay quien le apee respondió el clérigo, sumergiendo el primer bizcochito en el espeso líquido.
  • Quiso marcharse, sin ver a ningún clérigo ni seglar de los que esperaban en la antesala y en la oficina contigua.
  • ¡Ah, señor caballero! Si iba alguno en coche, luego le llamaba señoría, y si clérigo en mula, señor arcediano.
  • Azorín ha sentido no tener costumbre de fumar, porque de buena gana le hubiera alargado un cigarro a este clérigo.
  • Ahora está bien preparada le dijo el clérigo que, por su alta estatura, tenía que encorvarse para hablar con ella.
  • Fue Olmedo, y Maximiliano le rogó corriese a avisar a Fortunata la visita del clérigo, para que estuviese prevenida.
  • Aparte de que un clérigo no pierde, ipso facto, los fueros de hombre, y el hombre debe oler a bravío desde una legua.
  • El clérigo lo ha cogido del estante, lo ha sacudido golpeándolo contra la palma de la mano y se lo ha dado a Azorín.
  • La hoja relucía, el filo señalado por rayos luminosos, parecía tener una expresión de armonía con la pasión del clérigo.
  • Yo probaré que las coplas del poeta clérigo no están sujetas a tal premática y luego quiero irlo a averiguar ante la justicia.
  • Yo quisiera decir algo de ese clérigo que he visto en Maqueda, sucesor, a través de los siglos, del buen clérigo del Lazarillo.
  • El clérigo salió y fue a casa de un amigo donde le solían dar, en aquella crítica hora, el remedio de su debilidad de estómago.
  • Estaba el clérigo pálido, le temblaba un poco la voz, y se movía sin cesar en la mecedora en que se le había invitado a sentarse.
  • Pero esta tarde, por una casualidad, ha recaído la conversación sobre cosas de teología, y el clérigo ha echado mano a su Bergier.
  • Después el clérigo, a instancias de su tía, salió al pasillo, y Fortunata metiose rápidamente en su escondite para esperarle allí.
  • El trueno le sonaba a carcajadas de su mala suerte, a sarcasmos del diablo que se burlaba de él y de su miserable condición de clérigo.
  • Para que el clérigo le dejase en paz y no le cansase más con sus sermones sosos y desprovistos de vida, de unción, don Víctor fingió ceder.
  • La idea vulgar, falsa y grosera de comparar al clérigo con el eunuco se le fue metiendo también por el cerebro con la humedad del cristal helado.
  • Más fornido el Magistral, más noble de formas don Álvaro, más inteligente por gestos y mirada el clérigo, más correcto de facciones el elegante.
  • Sagaz como ningún vetustense, clérigo o seglar, había sabido ir poco a poco atrayendo a su confesonario a los principales creyentes de la piadosa ciudad.
  • A Quintanar se le dijo que se convidaba a De Pas para ver a Obdulia coquetear con el clérigo, y al pobre Bermúdez, enamorado de la viuda, rabiar en silencio.
  • La consolaba, y ella levantando los ojos llenos de lágrimas los fijaba como quien se acomoda en sitio conocido y frecuentado, en los del clérigo de almíbar.
  • Poco duró la contemplación, y a punto estuvo el clérigo de besar la tierra, merced a la huida que pegó el rocín, con las orejas enhiestas, loco de terror.
  • Por eso, mientras por una parte no lee el Diccionario filosófico ni el Emilio, por otra no deja de venir todas las tardes a charlar un rato con este clérigo.
  • Antes de marcharse, el clérigo llena la petaca de tabaco, tomándolo de una caja que hay sobre la camilla, y se mete también en el bolsillo un libro pequeño.
  • La vista de tal hipoteca contristó a Julián, pues el buen clérigo empezaba a sentir la adhesión especial de los capellanes por las casas nobles en que entran.
  • Y el Magistral sonrió como un ángel, mientras aspiraba con delicia el perfume de rosa de Alejandría, que Ana sin resistencia había dejado en manos del clérigo.
  • Instalose el joven con no poco trabajo en la bigotera, porque las faldas de su futura esposa y la ropa talar del clérigo estorbaban lo que no es decible la entrada y la salida.
  • Maximiliano es un tarambana afirmó el clérigo con la seguridad burlesca del que se siente frente a un interlocutor demasiado débil, y usted lo debe conocer como lo conozco yo.
  • Después de dicho esto, el clérigo da un paseo por la estancia con las manos metidas en los bolsillos del pantalón y se asoma distraídamente a una ventana tarareando una copla.
  • Allí se me vino a la memoria la consideración que hacía cuando me pensaba ir del clérigo, diciendo que aunque aquél era desventurado y mísero, por ventura toparía con otro peor.
  • Pero al saber que venía de parte de doña Ana, sintió el clérigo dulce piedad, y perdonó de repente a aquella extraviada criatura sus insinuaciones vanas y perversas de otro tiempo.
  • Una mañana, en el salón principal del Paseo Grande, solitario a tales horas porque pocos confiaban en aquel anticipo de primavera, vio don Álvaro allá lejos la silueta de un clérigo.
  • El travieso y maleante clérigo gozaba lo indecible viendo al arcipreste sofocado, abotargado, con la mano en la oreja a guisa de embudo, o introduciendo rabiosamente el fusique en las narices.