Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra cobro

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cobro en el contexto de una oración.

Término cobro: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cobro" aquí tienes una selección de 10 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cobro para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Don Juan cobró ánimos con este estrépito.
  • Si yo cobro diezmos y primicias en toda la diócesis.
  • Y yo, desde que me contó su historia, no le cobro nada por las medicinas.
  • Mil duros me tiene allí, y no le cobro más que veintiséis todos los meses.
  • El capellán cobró ánimos, pues la oscuridad alienta mucho a decir cosas difíciles.
  • La muchacha, que no tenía gran inclinación por Carlos, al verle tan violento cobró por él desvío y miedo.
  • En todo no vio nadie lo susodicho sino yo, porque me subía par del altar para ver si había quedado algo en las ampollas, para ponello en cobro, como otras veces yo lo tenía de costumbre.
  • Mas cuando Miquis le propuso como único remedio de su mal la rusticación, cobró esperanzas, confirmándose en la idea de abandonar la corte y sepultarse para siempre en sus estados de Molina.
  • La muchacha quedó satisfecha y con lástima de mi caída, mas el don Diego cobró mala sospecha de lo del letrado, y fue totalmente causa de mi desdicha, fuera de otras muchas que me sucedieron.
  • Hacía muchos años, muchos en los tiempos que el tío Tomba, un anciano casi ciego que guardaba el pobre rebaño de un carnicero de Alboraya, iba por el mundo, en la partida del Fraile, disparando trabucazos contra los franceses, estas tierras fueron de los religiosos de San Miguel de los Reyes, unos buenos señores, gordos, lustrosos, dicharacheros, que no mostraban gran prisa en el cobro de los arrendamientos, dándose por satisfechos con que por la tarde, al pasar por la barraca, les recibiera la abuela, que era entonces una real moza, obsequiándolos con hondas jícaras de chocolate y las primicias de los frutales.