Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra cochero

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cochero en el contexto de una oración.

Término cochero: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cochero" aquí tienes una selección de 43 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cochero para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Eh!, cochero.
  • Cochero, vuelva usted.
  • Se me ocurrió preguntar al cochero.
  • Él entró detrás, diciendo al cochero.
  • Es que el cochero va a tomar la calle Mayor.
  • Su padre había sido cochero en una casa grande.
  • El cochero debía de ser discípulo del caballo.
  • Gritaba Obdulia recordando la fuerza del cochero.
  • Cuando salió, el cochero dormía en el pescante.
  • Y entró en su casa después de pagar al cochero.
  • ¡Arrayua! ¡El Cura! exclamó el cochero en voz alta.
  • El cochero daba a conocer su aburrimiento e impaciencia.
  • Visanteta dio con un codo al cochero y le habló al oído.
  • Vaya usted a la Cibeles y vuelva le dijo Julio al cochero.
  • El cochero celebraba sus picardías de animal viejo y brioso.
  • Bien habían bromeado con Nelet y el cochero del señor López.
  • Cogió con mano febril la blusa azul del cochero que volvió la cabeza.
  • Pero, hombre, castigue usted a ese animal gritaba don Fermín al cochero.
  • El lacayo entró en la casa, y Deogracias se puso a hablar con el cochero.
  • Tras ella, formando una pareja silenciosa, marchaban el cochero y la criada.
  • Gritó el cochero, y la señora de Rubín dio un grito, saltando hacia atrás.
  • Le preguntó el cochero, viendo que pasaba tiempo sin que diera ninguna orden.
  • Extendió la mano para detener al cochero y decirle que volviera a la calle de Tabernillas.
  • El cochero fué explicando a Andrés lo ocurrido, mientras animaba al caballo con la fusta.
  • Había dejado su oficio de cochero y entrado con Arcale en algunos negocios de contrabando.
  • Vestía de blusa, pues la carretela de las señoras era de alquiler y tenía cochero propio.
  • Doña Paula, que había acompañado a su hijo hasta el portal, dijo con énfasis al cochero.
  • Nelet el cochero subió muy alarmado a dar cuenta a sus señoras de que el caballo estaba enfermo.
  • Pero, Manolo, ¡qué zapatones usan por allá! Esos guantes pasarían aquí por guantes de cochero.
  • Antonio se avergüenza de ser comerciante, y va por las tardes a la Alameda en un cochecillo ridículo, guiando como si fuese un cochero.
  • Era la nodriza de Amparito, una huérfana de las inmediaciones de Alboraya, madre del cochero, y que había criado en su barraca a la señorita.
  • El cochero, con una enorme cesta en la mano y una espuerta no menor a la espalda, tenía la expresión resignada y pacienzuda de la bestia que presiente la carga.
  • A la mañana siguiente, cuando pasó Samson, el cochero, le pregunté si recordaba las señas de un hombre con una caja, que había venido en el coche el día anterior.
  • Pero no se preocupaba de ella, atenta únicamente a mirar con ceño a los transeúntes demasiado curiosos o a pasear ojeadas hurañas de la señora al cochero o viceversa.
  • Pero tuvo una idea, y dijo Cabeza, 10, sacando la suya por la ventanilla, alargando el brazo y tocando con la llave que en la mano llevaba, al modo de un arma, el brazo del cochero.
  • El cochero, ante la perspectiva de una propina, descargó dos tremendos latigazos sobre los lomos del rocín, que vino a pagar así la ira concentrada por tantas horas en el pecho del Provisor.
  • La gente parábase entre asombrada y curiosa, el cochero reía abriendo sus quijadas de a palmo, y el vejete, cabizbajo, como si todo aquello no rezase con él, escurríase discretamente entre el gentío.
  • Y la señora y su cochero, empujados rudamente por la corriente humana, atravesaron una profunda portada semejante a un túnel, viéndose en el Clòt, en la plaza Redonda, que parecía un circo con su doble fila de balcones.
  • Allá fueron ellas, y al entrar vieron a Nelet el cochero en mangas de camisa, con un cuchillo en la mano, ocupado, con la gravedad de un sacrificador, en abrirle el gañote a un robusto capón que sostenía Visanteta por las patas.
  • Arcale, que sabía que el muchacho era listo y de genio vivo, le utilizó para recadista en el coche de Francia, y cuando aprendió a guiar, de recadista le ascendieron a cochero interino y al cabo de un año le pasaron a cochero en propiedad.
  • Sonrió el cochero, sacudió un latigazo al aire, el caballo extenuado saltó sobre la carretera dos o tres minutos, y como si aquello fuese una falta de formalidad indigna de sus años, que eran muchos, volvió al paso perezoso sin protesta de nadie.
  • Martín y Bautista, por ese sentimiento de fraternidad que se siente en las carreteras solitarias, quisieron acercarse al coche y ponerse al habla con el cochero, pero sin duda el cochero tenía razones para no querer compañía, porque, al notar que le seguían, puso los caballos al trote largo y luego los hizo galopar.
  • Renovó su mobiliario, abandonó las modistas anónimas, y en su afán de no andar a pie, si no tuvo berlina y tronco como en sus buenos tiempos, compró una galera elegante y ligerita y tomó como cochero a Nelet, el hijo de la nodriza de Amparo, un bárbaro de la, huerta, a quien puso por condición no tutear a la señorita menor y olvidarse de que era su hermano de leche.