Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra cogiendo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cogiendo en el contexto de una oración.

Término cogiendo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cogiendo" aquí tienes una selección de 32 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cogiendo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y cogiendo el sombrero añadió.
  • Dijo Rubín cogiendo la cartilla.
  • Cogiendo la vela, salió al pasillo.
  • Vamos en seguida dijo el enfermo, cogiendo a su primo por el brazo.
  • Vaya, abreviemos dijo esta cogiendo al muchacho que estaba como asustado.
  • Eres un niño declaró ella, cogiendo el arma, y como niño hay que tratarte.
  • Hola, barbián dijo Santa Cruz sentándose y cogiendo al chico por ambas manos.
  • Pero no se dio a partido, y cogiendo en brazos al niño le hizo caricias a su modo.
  • Pues yo construiré mi palacio de huérfanos cogiendo aquí una pajita y allá otra.
  • Todos llorando en coro, y el otro cogiendo figuras y estrellándolas contra el suelo.
  • Levantose, y cogiendo una bota salió y fue a la cocina, donde estaba Papitos cantando.
  • Cogiendo de la percha del recibimiento la caña que usaba, salió dando un fuerte portazo.
  • Los desdichados negros se asustaban, echaban a correr y los moros los iban cogiendo como conejos.
  • Luego, los mozos iban cogiendo los muertos, uno a uno, por los pies y arrastrándolos por el suelo.
  • ¡Al Espolón! gritó Ripamilán, cogiendo con una mano un brazo del Magistral y con la otra la teja.
  • La Pitusa tenía mucho calor, y cogiendo un abanico que junto a la almohada tenía, empezó a abanicarse.
  • Cogiendo el acordeón por las dos tapas, empezó a estirarlo y a encogerlo, haciendo flin flan repetidas veces.
  • Un día ya no pudo contenerse, y cogiendo descuidado a Maxi en su cuarto, le embocó esto de buenas a primeras.
  • Cogiendo por los bordes el delantal, que era de cretona azul, recién planchado y sin una mota, lo mostraba a la señorita.
  • Al oír esto, Fortunata tuvo un retroceso en su salvaje idea, y cogiendo al chiquillo, que empezaba a rezongar, se lo llevó al seno.
  • Mandó a Encarnación en busca de Segunda y de José Izquierdo, y cogiendo la cesta en que Juan Evaristo dormía, la puso en la sala.
  • Luego, todos van cogiendo alquitrán con los candiles de calafatear, y rellenan las hendiduras del barco, hundidos en el fango como patos.
  • Hubo un instante en que la alucinación de Moreno llegó a ser tan efectiva, que se incorporó, y cogiendo un libro que en la próxima silla estaba.
  • Dos horas se llevaron en la calle de Cuchilleros, cogiendo y soltando animales, acosados por los vendedores, a quienes Plácido trataba a la baqueta.
  • Hoy mismo, ahora mismo (agitándose en el lecho, cogiendo a su hijo, volviéndolo a dejar, descubriéndose el pecho, tapándoselo y sin saber qué hacer).
  • Los alaridos que la madre y el hijo daban, cada uno en su registro, no despertaron a José Izquierdo, pues este era hombre que en cogiendo la mona, no le enderezaba un cañón.
  • Extendiendo sus miradas sobre los patrones, con atención de artista, cogiendo ora la aguja, ora las tijeras, ya inclinada sobre la mesa, ya derecha y mirando desde lejos el efecto del corte.
  • Y cogiendo al niño en sus rodillas, a la luz del triple mechero del velón, le iba guiando pacientemente el dedo sobre el silabario, repitiendo la monótona salmodia por donde empieza el saber.
  • En el fondo, cogiendo un lado, se yergue un caserón disforme, a medias destruido, con saledizos balcones recios, firmes los anchos sillares de los muros, afiligranado el blasón que campea sobre la puerta.
  • Una mañana, al salir de la ducha, y cuando el enfermo parecía entonado por la reacción, ágil y con la cabeza muy despejada, se paró en la calle, y cogiendo suavemente las solapas del gabán de su hermano, le dijo.
  • ¡Qué humanidad tan imbécil! Amigo Segismundo, ¡qué hermosa es la muerte! Si me vuelve usted a decir que es hermosa la muerte replicó el otro cogiendo la vara y esgrimiéndola cómicamente, le lleno el cuerpo de chichones.
  • ¡Con un pillo así era imposible estar seria mucho tiempo! Se necesitaba tener corazón de piedra para no conmoverse cuando, cogiendo la guitarra y poniendo los ojos en blanco, se arrancaba por el Fandanguito de Cádiz, entonando después melancólicamente el ¡ Triste Chactas.