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Ejemplos de oraciones con la palabra cogió

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cogió en el contexto de una oración.

Término cogió: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cogió" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cogió para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Cogió la canaleja, diciendo.
  • Nos cogió un temporal deshecho.
  • El marqués le cogió del brazo.
  • Que un día la cogió descuidada y sola.
  • Di media vuelta, y él me cogió una mano.
  • Cogió el cordón de la campanilla, llamó.
  • Él la cogió por una mano, y quiso abrazarla.
  • Cogió el sombrero y el bastón de puño de oro.
  • Cerró cuidadosamente la puerta y cogió la hucha.
  • Uno de los que iban a proa la cogió y la sujetó.
  • Y le cogió por un brazo, para llevárselo por fuerza.
  • Cogió la hucha y con febril mano le atizó un porrazo.
  • Cogió el único libro que tenía sobre la mesa de noche.
  • Me cogió por su cuenta y me trajo a este establecimiento.
  • Juan cogió a su mujer cual si fuera una muñeca, y le dijo.
  • Después cogió un montón de aquella basura y me lo tiró.
  • No hubo tiempo de suministrarle y sólo le cogió la Unción.
  • En un momento que cogió a Fortunata sola, le dijo temblorosa.
  • Le cogió por los hombros y le atrajo hacia sí, mientras decía.
  • Fortunata cogió en sus manos uno de los gatitos para acariciarlo.
  • Fortunata le cogió gallardamente en brazos y le metió en la cama.
  • Aquella noche le cogió por su cuenta para echarle un buen réspice.
  • El sueño, un sueño dulce y mutuo les cogió, y se durmieron felices.
  • Feijoo le cogió la barbilla entre sus dedos, diciéndole con cariño.
  • Cogió con mano febril la blusa azul del cochero que volvió la cabeza.
  • Fortunata cogió el cuenta gotas y acercando la luz preparó la pócima.
  • Una tarde que llovía, me cogió y casi a la fuerza me metió en su coche.
  • La nena cogió el tenedor, y después de comerse la pechuga, volvió a reír.
  • Al último cogió tan bien el viento, que se alejó, dejándonos estupefactos.
  • El Magistral se cogió a la pared y al hombro de su madre para tenerse en pie.
  • Julián extendió la mano, cogió un tomo al azar, lo abrió, leyó la portada.
  • Diciendo y haciendo, cogió la escopeta, apuntó a cualquier parte, y disparó.
  • Después se llegó a ella y le cogió una mano, diciéndole con profunda lástima.
  • Fortunata cogió una toalla y echándosela por la cabeza, se fue a mirar al espejo.
  • ¡Qué escándalo! doña Camila cogió a Anita por la garganta y por poco la ahoga.
  • Jacinta le cogió del brazo, y rebasados los primeros escalones, empezó el diálogo.
  • Cuando cogió la hucha llena, el corazón le palpitaba y su respiración era difícil.
  • Finalmente, que me dio el guano, o sean ocho mil reales, cogió su pagaré, y a vivir.
  • Cogió el brazo de un muerto, se embozó en la capa y se acercó a saludar a su amigo.
  • Y doña Visita que ya quería irse antes, cogió del brazo a doña Ana y se la llevó.
  • El del gorro la alcanzó, la cogió por la saya de estameña y la obligó a detenerse.
  • Cogió la prudente señora el portamonedas que estaba aún bien repleto y se lo guardó.
  • Soltó un taco madrugador y cogió el guante con dos dedos, levantándolo hasta los ojos.
  • Papitos cogió la mano del almirez, haciendo el ademán de machacar al señorito la cabeza.
  • Con la mano ensangrentada cogió el fusil y, apoyándose en las piedras, apuntó y disparó.
  • Una tarde de domingo, la criada cogió una cría de gorrión en el tejado y la bajó al patio.
  • Doña Leonarda, con un mohín despectivo, cogió el periódico de la noche y se puso a leerlo.
  • Sor Marcela intentó bajar valerosa, pero a los tres peldaños cogió miedo y viró para arriba.
  • El hombre que besaba al aya cogió a Anita por un brazo y se lo apretó hasta arrancarle sangre.
  • Cogió entonces la cabeza del muchacho, la atrajo a sí, y que quieras que no le metió en la boca.
  • La más negra era que el garrotillo le cogió al pobrecillo nene tan de filo, que cuando yo llegué.
  • El 56, era yo teniente de melicianos, y O Donnell me cogió miedo, y cuando pleticó a la tropa dijo.
  • Doña Lupe cogió por un brazo al cura y se lo llevó consigo temerosa de que se enzarzaran otra vez.
  • Cogió la cantarilla del agua y le puso su boina y la dejó envuelta en el trozo que quedaba de manta.
  • Salió descalza de la alcoba, cogió el devocionario que estaba sobre el tocador y corrió a su lecho.
  • Ii Platón se despidió de su amigo, y cogió el lío diciendo que tenía que ir a la calle del Arenal.
  • Al llegar a su casa, Andrés bajó, cogió su estuche, un poco de algodón y una pastilla de sublimado.
  • Y recobrando su serenidad, revolvió en la mesa y cogió El Imparcial que, en efecto, traía la noticia.
  • Y tosiendo, cogió el dinero, contólo y, sobrando del que sacó mi amo cuatro reales, los asió, diciendo.
  • Cogió Fernando la fuente en donde estaba la trucha y se la puso delante, luego acercó el oído muy serio y escuchó.
  • Pero al fin todo se acabó de repente, cuando una bala de medio calibre le cogió la cabeza, dejándole muerto en el acto.
  • Julián cogió a viva fuerza al niño, lo arrastró hacia la palangana, que ya tenía bien abastecida de jarras, toallas y jabón.
  • Quitole la ropa, le cogió en brazos, y después de meterle en la cama, se abrazó a él sujetándole y arrullándole hasta que se adormeciera.
  • En un rato que tuvo libre, se fue al rincón del laboratorio en que guardaba sus libros, y cogió uno disponiéndose a sumergirse en la lectura.
  • Papitos alargó el brazo izquierdo en que tenía la media, y asomando sus dedos por los agujeros, le cogió la nariz al señorito y le tiró de ella.
  • Fernando fué a la zapatería, cogió un fuelle grande y lo rellenó de esa casca que queda después de curtidos los pellejos y que huele que apesta.
  • Movida de este afán, así que se marcharon Moreno y Villalonga, cogió por su cuenta al Delfín, y otra vez trataron ambos la cuestión de la ruptura.
  • Este, de pronto, se levantó, cogió el banco en donde estaba sentado, lo alzó en el aire y le dio a Ugarte tal golpe en la cabeza, que lo dejó muerto.
  • Y entonces este hombre sonrió con una sonrisa divina, y los miró con una mirada dulce, y cogió sus manos, y las estrechaba blandamente contra su pecho.
  • Un día, al anochecer, en que los conjurados comenzaron a gritar, los prendimos y se les cogió el escrito de asociación y un trozo cuadrado de tela negra.
  • De su conversación insustancial cogió al vuelo Jacinta algunas cláusulas, cuando la pareja, en aquel ir y venir de su estancia a otra, pasaba junto a ella.
  • A los dos días nos cogió un temporal del sudoeste, y como el viento, aunque muy fuerte, era manejable, concebimos la esperanza de llegar pronto a las Canarias.
  • Don Fermín, sin pensar en contenerse, cogió una mano de la Regenta que estaba apoyada en un almohadón de crochet, y la oprimió entre las suyas sacudiéndola.
  • Y de tal entusiasmo nacieron pedidos imprudentes y el grave error mercantil, cuyas consecuencias no pudo apreciar aquel excelente hombre, porque le cogió la muerte.
  • ¡A regar! ¡á regar! Y Batistet, repitiendo alegremente las palabras de su padre, cogió los azadones y salió de la barraca seguido de su hermana y los pequeños.
  • Mira! Y al mismo tiempo que señalaba a un extremo del vasto taller, cogió un pedazo de madera y lo arrojó con fuerza al lugar donde se agitaba el terrible roedor.
  • Después el muchacho, dando por muerto a don Martín, cogió los cuartos del mostrador y se fué a una casa de trato de la calle de San José, y allí le prendieron.
  • El Magistral dio dos vueltas por el despacho y en una de ellas cogió disimuladamente la carta de la Regenta y la guardó en un bolsillo interior, debajo de la sotana.
  • Cuando estuvieron las dos víctimas atadas y con las espaldas desnudas, el ejecutor de la justicia, el mozo de la boina a rayas, se remangó el brazo y cogió una vara.
  • Y como las dos trabajadoras no entendiesen bien lo que esto significaba, cogió ella misma un trapo y prácticamente les hizo ver con la mayor seriedad cuál era su sistema.
  • Las cuatro mujeres no paraban el pico hasta las doce, y por eso Ballester, aquella noche, al ver que se armaba el nublado de ropa blanca, cogió por un brazo a Maxi y le dijo.
  • Y como para sellar su pacto con la desgracia futura, cogió entre sus manos las desmelenadas cabecitas, besándolas en las sucias mejillas, en los labios cubiertos de costras.
  • En cuanto vio venir a su sobrina, cogió de encima de la mesilla una llave enorme, que parecía la llave de un castillo, y alargándosela le dijo que subiera a la casa si quería.
  • ¡Tiorras, so tiorras! gritaba, e inclinándose con rápido movimiento, cogió del suelo piedras y pedazos de ladrillo, y empezó a dispararlos con tanto vigor como buena puntería.
  • Después de meditar un instante, aprovechando aquella ráfaga de inteligencia que cruzaba por su cerebro, cogió el sobre que contenía la inscripción, y devolviéndoselo, le dijo.
  • Después compró el pavo, un animal enorme que Nelet cogió con cariño casi fraternal, después de tentarle varias veces los muslos con una admiración que estallaba en brutales carcajadas.
  • Por fin Trabuco, dispuesto a jugar el todo por el todo, se puso en pie en medio de la sala y cogió bruscamente el diccionario de manos de Orgaz, que creyó que iba a arrojárselo a la cabeza.
  • Por último, recelando cansarla, la cogió en brazos, se sentó a la turca, y comenzó a mecerla y arrullarla blandamente, con tanta suavidad, precaución y ternura como pudiera su propia madre.
  • Se vistió deprisa, cogió papel que tenía el mismo olor que el del Magistral, pero más fuerte, y escribió a don Fermín una carta muy dulce con mano trémula, turbada, como si cometiera una felonía.
  • Sin saber lo que hacía, regresó á la barraca, cogió su escopeta detrás de la puerta, y salió corriendo, mientras instintivamente abría la recámara de su arma para ver si los dos cañones estaban cargados.
  • Un día el dependiente cogió un hacha que tenían en la casa de préstamos para hacer astillas con que encender el brasero, y abalanzándose sobre don Martín, empezó a golpes con él, y por poco no le abre la cabeza.
  • Fortunata determinó volverse a su casa, pues tenía algo que hacer en ella, y repitiéndole a Papitos las varias disposiciones dictadas por la autócrata en el momento de su segunda salida, se puso el mantón y cogió calle.
  • A la semana de tratamiento se encontraba tan bien, que comenzó a levantarse y a ir a la posada de Arcale, pero se creyó en el caso de hacer locuras, a pesar de sus años, y anduvo de noche entre la nieve y cogió una pleuresía.
  • Santa Cruz estuvo un rato contemplándole con la calma fría del ofuscado asesino, y cuando vio que al fin conseguía levantarse, se fue hacia él y le cogió por el pescuezo, apretándole sañudamente cual si quisiera ahogarle de veras.
  • Cogió la cesta, y bajándola a su casa con toda la rapidez que le permitían sus piernas no muy fuertes, azorado como ladrón o contrabandista, volvió a subir y se aproximó a la enferma, mirándola tan de cerca, que casi se tocaban cara con cara.
  • Doña Lupe lo sospechó así, y mientras Fortunata se le llevaba otra vez a su cuarto, procurando calmarle, la señora cogió a la chiquilla por su cuenta, y con la persuasión de tres o cuatro pellizcos, hízole confesar que ella era culpable de lo ocurrido.
  • Aún tuvo que beber una segunda copa, obsequio del gitano, y al fin, cortando en seco su raudal de ofrecimientos y zalamerías, cogió el ronzal de su nuevo caballo, y con ayuda del ágil Monote, montó en el desnudo lomo, saliendo á paso corto del ruidoso mercado.
  • Mucho agradeció esto doña Fuensanta, y poniéndose su toquilla encarnada, quedándose con la bata de tartán y las gruesas zapatillas de orillo, cogió el cesto y el portamonedas y fue a pedir órdenes a Severiana, que estaba en la sala, dentro de una nube de polvo.
  • Julián, por su compostura y hábitos de pulcritud aprendidos de su madre, que le sahumaba toda la ropa con espliego y le ponía entre cada par de calcetines una manzana camuesa cogió fama de seminarista pollo, máxime cuando averiguaron que se lavaba mucho manos y cara.
  • En esto reina cierta oscuridad, que no se disipará mientras no venga uno de estos averiguadores fanáticos que son capaces de contarle a Noé los pelos que tenía en la cabeza y el número de eses que hizo cuando cogió la primera pítima de que la historia tiene noticia.