Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra columna

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra columna en el contexto de una oración.

Término columna: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "columna" aquí tienes una selección de 27 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra columna para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Me siento en el roto fuste de una columna.
  • Una blanca columna de humo surte del tejado terrero.
  • Tiene en el centro del pilón una columna que sostiene una taza.
  • ¿No se dijo que en mí tenía firme columna el templo cristiano?
  • Se reunió con Briones y ambos se pusieron a la cabeza de la columna.
  • Soy columna o palillo de dientes, señor Cardenal, ¿en qué quedamos?
  • Pues si soy una columna, ¿por qué no me echan encima el peso que me toca?
  • ¿Querría usted servir de guía a la columna que subirá mañana a Peñaplata?
  • La madre estaba sentada al pie del farol, en el pedestal de la columna de hierro.
  • La columna tal perseguía activamente al cabecilla cual, y después de racionarse.
  • A lo menos San Simeón Estilita estaba sobre una columna, pero no era una columna.
  • La carretela iba a pasar junto al Magistral, que se apretó a la columna de hierro, para no ser visto.
  • En el centro, sobre una pequeña gradería, se levanta otra columna que sostiene una cruz de hierro forjado.
  • La idea del señorío enderezó su espíritu, que estaba como columna inclinada y próxima a perder el equilibrio.
  • Ya saben ustedes que la columna mandada por Collingwood se dirigió a combatir la retaguardia, mientras Nelson marchó contra el centro.
  • Si hay una columna en la tienda la revisten de corsés encarnados, negros y blancos, y con los refajos hacen graciosas combinaciones decorativas.
  • Madre iba, pero iba a hurtadillas, sin decírmelo, y se ponía detrás de la columna, donde yo no le viera, y luego no me decía nada de mi sermón.
  • Todavía seguía la acción, pero poco después una columna de ejército avanzaba por el monte por otro lado, y los carlistas huían a la desbandada hacia Francia.
  • La noche era tranquila, no soplaba ninguna brisa, y el azul del cielo sólo estaba empañado por la columna de humo, entre cuyos blancos vellones asomaban curiosas las estrellas.
  • Rita y Manolita obligaban al primo a fijarse en los retratos que las representaban apoyadas en una silla o en una columna, actitud clásica que por aquel tiempo imponían los fotógrafos.
  • En fin, ¡un hombre que me echó a mí de la sacristía de Santo Domingo siendo yo tesorera del Corazón de Jesús! Un hombre así aseveraba Obdulia debía pasar la vida sobre una columna.
  • Pero yo, que veía las cosas de otra manera, me estuve callandito hasta que una columna francesa vino a colocarse delante de mí en tal disposición, que mis disparos podían enfilarla de un extremo a otro.
  • ¡Señores gritó Joaquín si en la otra vida no hay cante o es cante adulterado, renuncio al más allá! Y dio un salto sobre la mesa agarrándose a una columna y comenzó un baile flamenco con perfección clásica.
  • La acera de tres metros de anchura, una acera hiperbólica para Vetusta, estaba orlada por una fila de faroles en columna, de hierro pintado de verde, y por otra fila de árboles, prisioneros en estrecha caja de madera, verde también.
  • Pero como éstos no comprendían mi estrategia ni podían verme en el sitio donde estaba, enviaron otra columna a atacar las tropas que estaban a mi derecha, y aquella columna tuvo la misma suerte, y otra, y otra, hasta que se ganó la batalla.
  • La techumbre se vino abajo estruendosamente, aquella erguida techumbre que los vecinos miraban como un insulto, y del enorme brasero subió una columna espantosa de chispas, á cuya incierta y vacilante luz parecía gesticular la huerta con fantásticas muecas.
  • La mesa blanca, de inmaculada pureza, sustentaba, formando columna, las cajitas de áspera película conteniendo el harinoso turrón, los cajones de peladillas y las uvas puntiagudas, hábilmente conservadas, lustrosas y transparentes, como de cera, y con un delicado color de ámbar.