Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "comencé" aquí tienes una selección de 30 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra comencé para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Comencé a remar.
- Comencé a quejarme.
- Yo comencé a decir.
- La muchacha se sentó y yo comencé el interrogatorio.
- Dejé el prólogo y comencé el primer capítulo que decía.
- Y así le comencé a servir y adestrar a mi nuevo y viejo amo.
- Comencé a frotarme con aquello, y él me embadurnó la espalda.
- Cogí el manuscrito, lo llevé a casa y comencé a leerlo en seguida.
- Salté de peña en peña y comencé a escalar el Stella Maris a pulso.
- ¡Déjame! Yo, al ver aquella decoración, comencé a perder el miedo.
- Yo me despedí de él, aunque me pesaba, y comencé a caminar para el puerto.
- Con estas y otras cosas, comencé a cobrar fama de travieso y agudo entre todos.
- Yo, viendo que era batalla nabal y que no se había de hacer a caballo, comencé a apearme.
- ¡Así pagan los pícaros embustidores mal nacidos! Comencé a dar gritos y a pedir confesión.
- Muy joven comencé a navegar, y en el barco tuve que ir olvidando cuantas enseñanzas me dio mi madre.
- Comencé a remar despacio, con cuidado, haciendo la menor violencia, para que no saltaran los tapones del bote.
- Es bueno el avisillo para beber, y se lo chocló en la boca, comencé a reír por una parte y a rabiar por otra.
- Yo, que me vi corrido y afrentado, y que ya me iban dando en la flor de lo rico, comencé a trazar de salirme de casa.
- Quiso Dios cumplir mi deseo, y aun pienso que el suyo, porque, como comencé a comer y él se andaba paseando llegóse a mí y díjome.
- Impúsome en la voz y frases doloridas de pedir un pobre que entendía de la arte mucho, y así comencé luego a ejercitarlo por las calles.
- Yo confieso la verdad, que aunque me holgaba de oírle, tuve miedo a tantos versos malos, y así, comencé a echar la plática a otras cosas.
- Yo comencé a decir que me había visto tan ocupado con negocios de Su Majestad y cuentas de mi mayorazgo, que había temido el no poder cumplir.
- Yo, acaso, comencé a representar un pedazo de la comedia de San Alejo, que me acordaba de cuando muchacho, y representélo de suerte que les di codicia.
- Nos reímos en casa un poco de estos elogios y comencé a publicar mi diario en El Correo de Lúzaro y a pagar periódicamente las facturas de la imprenta.
- A mi amo apadrináronle unos colegiales conocidos de su padre y entró en su general, pero yo, que había de entrar en otro diferente y fui solo, comencé a temblar.
- Sin poderme contener, viendo el entusiasmo de los dos marinos, comencé a dar vueltas por la habitación, pues la confianza con que por mi amo era tratado me autorizaba a ello.
- Quemé la carta porque, perdiéndoseme acaso, no la leyese alguien, y comencé a disponer mi partida para Segovia, con fin de cobrar mi hacienda y conocer mis parientes para huir de ellos.
- Yo, con esto, me comencé a afligir, y más me susté cuando advertí que todos los que vivían en el pupilaje de antes estaban como leznas, con unas caras que parecía se afeitaban con diaquilón.
- Siendo ya en este tiempo buen mozuelo, entrando un día en la iglesia mayor, un capellán della me recibió por suyo, y púsome en poder un asno y cuatro cántaros y un azote, y comencé a echar agua por la cibdad.
- Cuando comencé a escribir, a mi tía Úrsula se le ocurrió dictarme párrafos del gran libro de la familia, y todavía conservo, por casualidad, un pliego en papel de barba, escrito por mi inhábil mano, con letras desiguales, que dice así.