Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "comerciante" aquí tienes una selección de 60 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra comerciante para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Algún comerciante?
- Del pobre comerciante!
- Vivo en Francia y soy comerciante.
- No pensaba dejar de ser comerciante.
- Para ser comerciante necesitas familia.
- No hables, Capistun, que eres comerciante.
- ¡Id allá, granujas! gritaba el comerciante.
- Luego, el comerciante negociaba al por menor.
- Acompañé al paisano en busca del comerciante.
- Caracas, además de comerciante, era carpintero.
- Los hijos de aquel infortunado comerciante eran tres.
- El ministro soy yo, yo, Santos Barinaga, honrado comerciante.
- Comerciante rutinario y cachazudo, buen marido y padre virtuoso.
- ¡Cómo la quiere a usted ese chico, Manuela! dijo el comerciante.
- En cambio, si negocia con estos géneros en grande, es un comerciante.
- El comerciante era irresistible cuando se lanzaba a hablar del prójimo.
- Y descartados don Juan y el comerciante, doña Manuela volvió a la carga.
- Y como él obraban todos los defensores teóricos del comerciante arruinado.
- Tal vez sintió demasiado el amor al artículo y fue más artista que comerciante.
- ¿ Pus si no le hubiesen abandonado sería él ahora comerciante con tienda abierta?
- Como sigas así gritaba el buen comerciante, escandalizado, te pongo en la puerta y.
- Hasta se me ocurrió abandonar el mar y hacerme comerciante, o por lo menos empleado.
- Las campanas dijo el insigne comerciante, y si me apuran, el pararrayos y las veletas.
- Porque su marido era comerciante de novedades, hombre inferior a ella por el nacimiento.
- Calló un buen rato, añadiendo luego, con el fervor de un comerciante que ensalza su mercancía.
- Tenía el sentimiento del comerciante rico que considera a la mujer como el mejor medio de lucirse.
- Era el hijo del comerciante emancipado del mostrador y dedicado al estudio por la ambición del papá.
- El capitán, paisano mío, no sabía el francés, y quería entenderse directamente con el comerciante.
- Y además, en sus cálculos de comerciante, siempre había figurado la esperanza de ser el heredero de don Juan.
- Tú tienes, como yo, sangre de comerciante, y el que nos saque de este mostrador y nuestras costumbres, nos mata.
- Barbarita tenía en la médula de los huesos la fibra de comerciante, y se pirraba por sacar el género arreglado.
- Pero no estudia ni hace nada de provecho dijo el comerciante, con la inflexibilidad de un hombre dedicado al trabajo.
- Sus papás eran muy ricos y no querían que el niño fuese comerciante, ni había para qué, pues ellos tampoco lo eran ya.
- Estaba amasado con pasta de comerciante, y en cuestiones de dinero reaparecía en él lo que tenía del padre y del abuelo.
- Un comerciante, liberal y nada timorato, tenía depositados en la puerta de aquel centro de recreo un par de zapatos viejos.
- Soy el dueño de Las Tres Rosas, un quebrado, uno a quien embargan y que ningún comerciante honrado puede considerar como amigo.
- Las demandas eran interminables, no desmayando los pedigüeños ante la aspereza del comerciante, poco inclinado a la generosidad.
- Sus instintos de comerciante honrado, amigo de la regularidad, sublevábanse al pensar en un medio tan vergonzoso de adquirir dinero.
- ¡Comerciante hasta la muerte! Y después de repetir estas palabras golpeándose el pecho, salió del salón escoltado por las señoras.
- Antonio se avergüenza de ser comerciante, y va por las tardes a la Alameda en un cochecillo ridículo, guiando como si fuese un cochero.
- Siempre que Juanito se encontraba en la tienda con el viejo comerciante, éste le lanzaba miradas tan pronto de compasión como de desdén.
- Y cuando le preguntaban si iban bien los negocios, respondía en el tono de comerciante ladino que no quiere dejar clarear sus pingües ganancias.
- Las últimas existencias, que había tenido allí años y años cubiertas de polvo, las había vendido por cuatro cuartos a un comerciante de aldea.
- No había llegado don Santos al ateísmo, pero este era un grado de perfección filosófica que tal vez le venía muy ancho al antiguo comerciante de cálices y patenas.
- En esto, un amigo mío, Fermín Menchaca, capitán de barco metido a comerciante en Cádiz, fué al pueblo, donde acababa de morir su padre, que era patrón de una lancha.
- Le habían dicho que allí, en Burdeos, se hacían los mejores y más baratos, y que la gente de Bayona y de la costa vasco francesa se entendía para esto con un comerciante vascongado.
- La esposa del comerciante era sólo Teresa, mientras que ésta llamaba siempre doña Manuela a la madre de Juanito, y en sus palabras notábase un acento lejano de humilde subordinación.
- Pero antes se queden para vestir imágenes que unirse con cualquiera, con el teniente que está de guarnición, con el comerciante que medra midiendo paño, con el médico que toma el pulso.
- ¿Qué tiene que ver eso, alma de cántaro, con que el bazar, como lo llama, de La Cruz Roja, tenga sótanos y el Magistral sea comerciante aunque lo prohíban los cánones y el Código de comercio?
- Era Juanito quien la hablaba, su hijo mayor, un muchacho nacido en la misma tienda, que seguía agarrado a ella sin servir para nada, como decía su madre, y sin querer ser otra cosa que comerciante.
- Y nunca faltaba un comerciante generoso que, por ser de la tierra y recordando los principios de su carrera, tomase bajo su protección al abandonado y lo metiese en su casa, aunque no le faltase criadico.
- También había entre estos dos respetables sujetos parentesco de afinidad, porque doña Bárbara, esposa de Santa Cruz, era prima del gordo, hija de Bonifacio Arnaiz, comerciante en pañolería de la China.
- Y entonces tendrá que ver que al digno comerciante don Juan Peña, cuando suba a almorzar, se le cuelguen de los brazos unos cuantos angelitos cabezudos, de hinchados mofletes, y no le dejen tragar bocado con tranquilidad.
- Quería instruirse a todo trance, labor inmensa y difícil por carecer de base, pues su padre, con la idea de que al comerciante le estorba el latín, no le permitió aprender más que las cuatro reglas y un poco de francés.
- Asociación extraña desde el punto de vista del carácter, porque Menchaca era un hombre atrevido y lleno de iniciativas, y, por el contrario, Cepeda es el tipo vulgar del comerciante escamón que va marchando rutinariamente sobre seguro.
- Y pasando por él una ráfaga de confianza, desarrollaba un panorama tan encantador a los ojos de su dependiente, que los instintos de comerciante rapaz despertaban en éste y se estremecía de pies a cabeza con el escalofrío de la ambición.
- Las niñas con quienes la de Arnaiz hacía mejores migas, eran dos de su misma edad y vecinas de aquellos barrios, la una de la familia de Moreno, del dueño de la droguería de la calle de Carretas, la otra de Muñoz, el comerciante de hierros de la calle de Tintoreros.
- El comerciante, que, en general, procede de la parte más turbia de la sociedad, necesita, ya que no pueda decir que sus abuelos estuvieron en la conquista de Jerusalén, demostrar que su escritorio es algo sagrado y que todos sus pequeños útiles y procedimientos de robo constituyen ejecutoria de nobleza.
- Que, contra las leyes divinas y humanas, el Magistral es comerciante, es el dueño, el verdadero dueño de La Cruz Roja, el bazar de artículos de iglesia, al que por fas o por nefas todos los curas de todas las parroquias del obispado han de venir velis nolis a comprar lo que necesitan y lo que no necesitan.
- Pero después, al notar las extravagancias de su torcida imaginación, le acribilló con burlas y le colgó el apodo de Don Quijote, no porque el viejo comerciante hubiese leído la inmortal obra de Cervantes, sino por tener arriba en su comedor una litografía detestable, en la cual el hidalgo manchego, dormido y en camisa, daba de cuchilladas a pellejos de vino.