Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra cometer

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cometer en el contexto de una oración.

Término cometer: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cometer" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cometer para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Sería cometer un horrible pecado de ingratitud por salvar mi alma.
  • Podrán, si quieren, cometer sus torpezas delante del mismo idiota del marido.
  • ¡Qué ángel! Todavía no había acabado él de cometer una falta, y ya estaba ella perdonándosela.
  • No pagar una visita de clase, les parecía el mayor crimen que se podía cometer en una sociedad civilizada.
  • Él había sido su primer amor serio, es decir, el primero que le había hecho cometer imprudencias, como, v.
  • Lo que yo no creo es que vaya a cometer barbaridades por gusto de cometerlas, ni aun en el primer momento, cuando le ciega el deseo de la venganza.
  • Digo que se ha atrevido, porque también antes de poner los dedos en el teclado parecía irresoluto, bien así como si fuese a cometer una enormidad.
  • Teresa luchaba con el marido, que, repuesto de su dolorosa sorpresa y aguijoneado por el interés, que hace cometer locuras, quería meterse en aquel infierno.
  • Dominaba en ella esa nerviosa alegría de las jóvenes cuando, libres momentáneamente del sermoneo de las mamas, sienten una oculta comezón, un vehemente deseo de cometer diabluras.
  • Su niñez le enternecía, su juventud le disgustaba como el recuerdo de una mujer que fue muy querida, que nos hizo cometer mil locuras y que hoy nos parece digna de olvido y desprecio.
  • Su amo le ha dicho cosas muy duras, y la noticia de que va a ser relevado le induce a cometer las mayores locuras, esperando reconquistar en un día su perdida reputación por la victoria o por la muerte.
  • ¡Ay, señor don Evaristo! Parece mentira que yo esté tan fresco después de haberme creído con derecho a matar a un hombre, después de haberme ilusionado con la idea de cometer el crimen, concluyendo por renunciar a ello.