Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "comparación" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra comparación para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Comparación exacta.
- Y le había puesto una comparación.
- Linda no protestó de la comparación.
- Estaba muy bien puesta la comparación.
- La comparación del tonel es exactísima.
- ¡Buena comparación tiene! La cita era sabia y oportuna.
- Te comparo con ella, y si pierdes en la comparación, échate a ti la culpa.
- Te comparo con ella, y si pierdes en la comparación, échate a ti misma la culpa.
- Aquella sonrisa, y la comparación de las estrellas le llegaron al alma a la Regenta.
- Si yo tengo un duro pongo por ejemplo, y un amigo, por una comparación, necesita ese duro.
- No paraban aquí las filosofías de Juanito, y hacía una comparación que no carece de exactitud.
- Para Ana el cuarto acto no ofrecía punto de comparación con los acontecimientos de su propia vida.
- Yo he vivido en Granada cuando mi difunto estuvo en aquella Audiencia, y su vega no tiene comparación con ésta.
- Al principio es un gran peligro el desaliento que produce la comparación entre la propia vida y la de los santos.
- Y su belleza respetable habría sido perfecta, y la comparación con la madre de la Virgen exacta, si mi ama hubiera sido muda como una pintura.
- Visitación suponía a don Álvaro enterado de lo que era aquella otra ¡y no había comparación! Quien ahora tragaba saliva era el Presidente del Casino, colorado como una amapola.
- Le había interrogado a él sobre lo que yo le conté, y, al cerciorarse de que era verdad, se sintió humillado, porque sus aventuras eran completamente vulgares en comparación de las nuestras.
- De conocer Martín la Odisea es posible que hubiese tenido la pretensión de comparar a Linda con la hechicera Circe y a sí mismo con Ulises, pero como no había leído el poema de Homero no se le ocurrió tal comparación.
- Si se encontrase allí algún maestro de la escuela pictórica flamenca, de los que han derramado la poesía del arte sobre la prosa de la vida doméstica y material, ¡con cuánto placer vería el espectáculo de la gran cocina, la hermosa actividad del fuego de leña que acariciaba la panza reluciente de los peroles, los gruesos brazos del ama confundidos con la carne no menos rolliza y sanguínea del asado que aderezaba, las rojas mejillas de las muchachas entretenidas en retozar con el idiota, como ninfas con un sátiro atado, arrojándole entre el cuero y la camisa puñados de arroz y cucuruchos de pimiento! Y momentos después, cuando el gaitero y los demás músicos vinieron a reclamar su parva o desayuno, el guiso de intestinos de castrón, hígado y bofes, llamado en el país mataburrillo, ¡cuán digna de su pincel encontraría la escena de rozagante apetito, de expansión del estómago, de carrillos hinchados y tragos de mosto despabilados al vuelo, que allí se representó entre bromas y risotadas! ¿Y qué valía todo ello en comparación del festín homérico preparado en la sala de la rectoral?