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Ejemplos de oraciones con la palabra compra

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra compra en el contexto de una oración.

Término compra: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "compra" aquí tienes una selección de 47 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra compra para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ha ido a la compra.
  • Nunca más se le compra nada.
  • ¡Papitos!, está en la compra.
  • En la compra replicó Adoración.
  • Y esto no es compra, sino socorro.
  • Eso sólo lo compra la gente de dinero.
  • El se encargaba de la compra del caballo.
  • ¡Valiente compra! ¿Y eso es para todas las Pascuas?
  • Si quieres comprar, compra algo para la casa o para ti.
  • Pero va a salir a la compra, y si usted hiciera el favor.
  • Cultivaba el arte por el arte, es decir, la compra por la compra.
  • Considéralo como una compra que hemos hecho las dos maniáticas.
  • Ni necesitan cocinera, ni cocina, ni siquiera cesto para la compra.
  • Las tías sentían un vago remordimiento por la compra del caserón.
  • Quedamos dijo la señora en que usted se encargará de la compra del caballo.
  • Váyase usted a la compra le dijo, que de las tortillas se encarga una servidora.
  • Los amos acababan de prestarle el piquillo que le faltaba para la compra del rocín.
  • ¡En una casa hacen falta tantas cosas! Se entra en las tiendas, pero se compra poco.
  • No todos son tan ricos como tú, marquesa, ni pueden ir a la compra con un par de criados.
  • Por la mañana bajaba a hacer su compra, con su cesto al brazo, y al cuarto de hora volvía.
  • Doña Paula esconde su gato, ¡un gatazo! ¿Y las casas que compra el Magistral por esos pueblos?
  • Doña Anuncia no cocinaba, pero iba a la compra con la criada y traía lo mejor de lo más barato.
  • Ella misma se arreglaba su comida, y Segunda, que tenía puesto en la plazuela, le traía la compra.
  • ¡Vaya unos gatos más buenos que compra este fondista a los carabineros! ¡Ah!, ¿pero es gato eso?
  • Rosita tardó mucho en traer el agua, y Nicanora se había dado la inmensa satisfacción de ir a la compra.
  • Mas no tuvo Monote que echar de nuevo los bofes, pues Batiste se alejó fingiendo haber desistido de tal compra.
  • Esto pensaba por la mañana, después de lavarse y encender la lumbre, cuando cogía la cesta para ir a la compra.
  • Acababa de hacer su compra doña Manuela, cuando hubo de volver la cabeza sintiendo en la espalda una amistosa palmada.
  • ¡Vaya una compra! El bolso de doña Manuela parecía un cántaro sin fondo que iba regando de pesetas todo el Mercado.
  • Esa doña Jacinta, esposa de tu señor, quiere mucho a mi niña, y le compra ropa y le da el toque por llevársela consigo.
  • Púsose Fortunata a arreglar la casa y mandó a Patricia a la compra, cuando he aquí que entra doña Lupe toda descompuesta.
  • Severiana dejó el cesto de la compra, que bien repleto traía, arrojó mantón y pañuelo, y no pudo resistir un impulso de vanidad.
  • Compra usted algo, y después que le miden mal y le cobran caro, el envoltorio de papel que le dan a usted se le deshace por el camino.
  • ¡Mare! mare! Teresa, mientras tanto, examinaba con rostro grave la compra de su marido, calculando detenidamente si aquello valía treinta duros.
  • ¡Ah! Y por esto mismo le recordaba que habría que hacer efectivo el préstamo para la compra del rocín, cantidad que con los réditos ascendía á.
  • Dio varias disposiciones a la novia para que trabajara en la cocina, y se fue a la compra con Papitos, llevando el cesto más grande que en la casa había.
  • Entre las habitantes de las casas domingueras es muy común que la que viene de la plaza con abundante compra la exponga a la admiración y a la envidia de las vecinas.
  • Tenía que visitar á los amos, los hijos de don Salvador, y pedirles á préstamo un piquillo para completar la cantidad que iba á costarle la compra de un rocín que sustituyese al Morrut.
  • Allí esperaba Juanito la aparición de Tónica, que todos los domingos, por hallarse libre del trabajo, se encargaba de la compra, evitando esta operación a su compañera, cada vez más falta de vista.
  • La lectura es vida artificial y prestada, el usufructo, mediante una función cerebral, de las ideas y sensaciones ajenas, la adquisición de los tesoros de la verdad humana por compra o por estafa, no por el trabajo.
  • De seguro que ahora, siendo rico, levantándote tarde y paseando en carruaje, te acuerdas con envidia de los tiempos en que bajabas a barrer la tienda a las seis de la mañana y echabas un párrafo con las criadas que van a la compra.
  • Aquel día la compra duró algo más, pues habiéndole anunciado Maximiliano que almorzaría con ella, pensaba hacerle un plato que a entrambos les gustaba mucho, y que era la especialidad culinaria de Fortunata, el arroz con menudillos.
  • Ozores dio órdenes para que se vendiese como se pudiera en la provincia de Vetusta la poca hacienda que no había malbaratado antes, y la mitad del producto de tan loca enajenación la dedicó a la compra de aquella quinta de su amigo Iriarte.
  • Algunos, al mirar atrás, tropezaban rudamente con los mástiles de los toldos, y más de una vez, los que con el cesto de la compra a los pies regateaban tenazmente eran sorprendidos por el embate brutal y arrollador del agitado mar de cabezas.
  • Cumplidas las sabias órdenes que había dado la directora de la casa, Fortunata salió con Papitos, y después de encaminarla a la compra, indicándole algunas cosas que debía tomar, separose de ella en la plazuela de Lavapiés para dirigirse a la calle Mira el Río.
  • Levantose, encendió su lumbre, bajó a la compra, y de tienda en tienda pensaba que Maximiliano podía dar un estirón, echar más pecho y más carnes, ser más hombre, en una palabra, y curarse de aquel maldito romadizo crónico que le obligaba a estarse sonando constantemente.
  • 1 ¡Buen día nos dé Dios! ¡Bòn día! Y tras este saludo, cambiado con toda la gravedad propia de una gente que lleva en sus venas sangre moruna y sólo puede hablar de Dios con gesto solemne, se hacía el silencio si el que pasaba era un desconocido, y si era íntimo, se le encargaba la compra en Valencia de pequeños objetos para la mujer ó para la casa.