Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "comprado" aquí tienes una selección de 26 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra comprado para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Lo he comprado.
- Algo he comprado.
- ¿Y qué has comprado?
- Había comprado el secreto a Petra.
- Maximiliano había comprado un revólver.
- ¡los había comprado él mismo en París!
- Ya se habían comprado casi todos los muebles.
- Las mujeres algún comistrajo recién comprado.
- ¡Cuántos le he comprado yo! Las golosinas la venden.
- XVII ¿Cómo había yo de reconocer a Sarrió, si se ha comprado otro sombrero?
- ¿Con qué creen ustedes que he comprado yo el gran lavabo que tenemos en el asilo?
- Yo también dijo Maximiliano de una manera siniestra, te he comprado a ti esta tarde un regalito.
- ¡Figúrate! Total, que ella bajaba para Palomares, donde ha comprado una especie de chalet o demonios.
- Aquel castillo lo había comprado el capitán por muy poco dinero, y no tenía intención de arreglarlo.
- El caballo que montaba su hijo lo había comprado casi por una bicoca, y confiaba ahora tener la misma suerte.
- Se trataba de ir a ver los perros de caza y uno del monte de San Bernardo que Paco había comprado días antes.
- Si se convencía de que una cosa de treinta céntimos la había comprado por veinte, sentía un verdadero disgusto.
- Vi No se le cocía el pan a Barbarita hasta no aplacar su curiosidad viendo aquella alhaja que su hija le había comprado, un nieto.
- Andresito, el hijo de Cuadros, pasó por entre las dos filas de carruajes montando el enorme caballote que le había comprado su padre.
- Estos libros se habían comprado con motivo de las repetidas disputas de algunos socios que no estaban conformes respecto del significado y aun de la ortografía de ciertas palabras.
- El palacio de Carraspique, comprado por poco dinero en la quiebra de un noble liberal, que murió del disgusto, estaba enfrente del caserón de los Ozores, en la Plaza Nueva, podrida de vieja.
- Está furioso el infeliz, y costó Dios y ayuda quitarle un maldito revólver que ha comprado y con el cual quiere fusilar a las pobres Samaniegas y a otra persona que suele pasear por el barrio.
- ¡Haber comprado aquellos ojos con su mano, su honra y su nombre para que se empleasen en mirar a una silla antes que en mirarle a él! Esto era tremendo, pero tremendo, y cierto día agitó su alma un furor insano.
- Entre tanto, y supiera o no don Antonio lo que traía entre manos, ello es que Juan Pablo se había comprado una chistera nueva, y tenía el proyecto de trocar su capa, algo deshilachada de ribetes y mugrienta de forros, por otra nueva.
- Y que había estado en Madrid tan cerca de Lope de Vega como lo estaba de mí, y que había visto a don Alonso de Ercilla mil veces, y que tenía en su casa un retrato del divino Figueroa, y que había comprado los gregüescos que dejó Padilla cuando se metió fraile, y que hoy día los traía, y malos.
- A esto hubiera objetado don Pompeyo, si no despreciara tales hablillas, abroquelado en el santuario de su conciencia, hubiera contestado que don Leandro Lobezno, el obispo de levita, el Preste Juan de Vetusta, el seráfico presidente de la Juventud Católica, era millonario gracias a los bienes nacionales que había comprado cierto tío a quien heredara el don Leandro.