Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "comprar" aquí tienes una selección de 88 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra comprar para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Fui a comprar aquella tela.
- Pues de comprar unas cosillas.
- Y el pretexto es comprar algo.
- Y salió a comprar más figuras.
- Saldría de noche a comprar pan.
- Barbarita había salido a comprar.
- En Bélgica me las iban a comprar.
- Nada de comprar petróleo en latas.
- ¿Es que quiere usted comprar la finca?
- Como habían ido sus criados a comprar.
- El Provisor les prohíbe comprar aquí.
- Pero días sin comprar no los hubo nunca.
- ¿Qué necesitaba para comprar otra bestia?
- Te lo voy a comprar hoy mismo, ahora mismo.
- Me parece que este año he de comprar algún oro.
- ¿No queréis comprar canciones a Ipintza, el Loco ?
- Decidimos que Allen entrara a comprar un poco de pan.
- Comprar más y a fe que se ha de lucir de otra manera.
- Si quieres comprar, compra algo para la casa o para ti.
- Andrés iba a ella a comprar papel y algunos periódicos.
- Se me ocurre comprar un billete, y dárselo a Guillermina.
- He ido al pueblo, he entrado en la tienda a comprar la comida.
- Para las Hermanitas de los pobres, que iban a comprar una casa.
- Mira le decía Rafaela, tu mamá te va a comprar un pez de dulce.
- Me parece replicó ella, haberte dicho que iba a comprar este retor.
- Se le murieron los rocines y tuvo que entramparse para comprar otros.
- Andrés pidió prestado a Iturrioz algún dinero para comprar muebles.
- El día en que haya un gobierno que les quiera comprar, se acabó la guerra.
- Se fue a su casa, y al día siguiente salió a comprar tela para un vestido.
- Si no la has de comprar, si todo es gana de moler, ¿para qué quieres verla?
- Le dieron ganas de comprar un revólver para ponerse a disparar tiros al aire.
- Quedaba por comprar el pavo, los turrones y otras cosas que tenía en memoria.
- Oí que le quiere comprar el niño a señó Pepe, y que le da treinta mil duros.
- ¡Ah! Y que no olvidase comprar hilo, agujas y unas alpargatas para el pequeño.
- Ella iría á la ciudad con dos compañeras, para comprar la mortaja y el ataúd.
- Quieren comprar las arraigadas convicciones de mi amigo por un plato de lentejas.
- Voy a comprar unas tierras en Filipinas, y me gustaría usar tu nombre mejor que el mío.
- Como que todo Madrid iba allí a comprar agujas, y su papá se carteaba con el fabricante.
- Llegó hasta jugar a la Bolsa, a tener acciones de minas, a comprar un título de la Deuda.
- Otras veces de día llegaba a la puerta, en achaque de comprar huevos, y entrábase en casa.
- Papitos dijo la señora, toma dos cuartos y bájate a comprar el extraordinario de la Gaceta.
- ¡Si son como las rosquillas inglesas que me hiciste comprar el otro día y que olían a viejo.
- Una tarde fuimos los dos a una joyería de la calle de la Montera a comprar cada uno una cadena.
- Hay muchos que pertenecen todavía a la escuela de Estupiñá, que reñía a los que iban a comprar.
- La primera se quedó en la calle de Arango, y el segundo se fue a comprar la hucha y tornó a su casa.
- De fijo que papá se encasquetaba el sombrero y se echaba a la calle, disparado, a comprar un nacimiento.
- Se acercó á un caballote fuerte y de pelo brillante, que no pensaba comprar, adivinando su alto precio.
- Iba á llevarse el montoncito de ochavos recogido por Teresa para comprar alpargatas nuevas á los pequeños.
- Era usted el espejo de los filósofos, y ya iba para santo, cuando de repente le dio por comprar un revólver.
- ¿Y quién te dice a ti, bachillera, que Dios manda comprar zapatos nuevos mientras el prójimo anda sin zapatos?
- Había salido por la mañana a comprar nacimientos, velitas de color y otras chucherías para los niños de Candelaria.
- Iba despacio por la calle de Santa Engracia, y se detuvo un instante en una tienda a comprar dátiles, que le gustaban mucho.
- Pero mi dinero es de mi madre, y además yo no quiero comprar lo que es mío, lo que merezco por mi cabeza, no por mis arcas.
- Hubo que comprar una rueda de rosquillas blancas y regalar una a cada uno de los chicos de Quenoveva y al niño de la Cashilda.
- Tenía cierto respeto ingénito al bolsillo, y si podía comprar una cosa con dos pesetas, no era él seguramente quien daba tres.
- ¡Ay, pobre Morrut! ¡Cuán difícil era encontrarle un sucesor! De no verse acosado por la necesidad, se hubiera ido sin comprar.
- Yo creo que de tratar así con las madres que vienen a comprar gorritos para sus hijos se le va poniendo a usted una cara maternal.
- Si en lo más sabroso de su charla entraba alguien a comprar, Estupiñá le ponía la cara que se pone a los que van a dar sablazos.
- Mujeres chillonas taladraban el oído con pregones enfáticos, acosando al público y poniéndole en la alternativa de comprar o morir.
- Verán, verán el nuestro, con todo lo que hay de más lindo, para llamar la atención, y hacer que la gente se pare y entre a comprar algo.
- Pero al fin se dejó llevar, seducido con la promesa de que le iban a comprar un nacimiento y muchas cosas buenas para que se las comiera todas.
- Ayudábala a comprar bien un antiguo catedrático de psicología, lógica y ética, gran partidario de la escuela escocesa y de los embutidos caseros.
- Mas le picaba tanto la comezón de la variedad que a poco de montar un caballo, ya empezaba a encontrarle defectos y quería venderlo para comprar otro.
- Para don Fermín aquella muchacha delgada, fría, seca, no era más que el camino que conducía a don Francisco, que empleaba sus millones en comprar influencia.
- No podían entretenerse más en ociosas habladurías, porque pensaban irse a Cádiz aquella tarde y era preciso disponer el equipaje y comprar algunas chucherías.
- Tenía mi casa muy bien aderezada, porque había dado para tener tapicería barata en un arbitrio del diablo, y fue de comprar reposteros de tabernas, y colgarlos.
- Maximiliano discurrió que para realizar su deseo, necesitaba comprar otra hucha de barro exactamente igual a aquella y llenarla de cuartos para que sonara y pesara.
- Lo que a usted le conviene, Manuela, es comprar el caballo cuanto antes, pues si las gentes las ven a ustedes paseando muchos días como hoy, harán maliciosos comentarios.
- Eso, eso, a comprar en mi tienda cálices, patenas, vinajeras, casullas, lámparas (iba contando por los dedos, que encontraba con dificultad), y demás, con otros artículos.
- Muchas veces Lulú dejaba el bastidor y se largaba a la calle a comprar algo en la mercería próxima, y contestaba a las frases de los horteras de la manera más procaz y descarada.
- Que hacía mucho frío, que se le había descosido un mitón, que aquel llavín parecía la maza de Fraga, que al volver a casa entraría en la botica a comprar unas pastillas para la tos.
- Un día después de dar una peseta a un niño pobre para comprar un globo de goma, como otros que acababan de repartirse otros niños, había tenido que esconder el rostro para que no la viesen llorar.
- Doña Lupe se llevó a su sobrino al Monte de Piedad, y como aquel día las ventas fueron de muy poco interés, tornaron pronto a casa, después de comprar fresa y espárragos en un puesto de la calle de Atocha.
- Pero él con tanta energía solicitó nuestra cooperación, que para aplacarle, tuvo el Rey que convenir en dar a Francia un subsidio de cien millones de reales, lo que equivalía a comprar a peso de oro la neutralidad.
- Ya que no podías tener un tronco, carretela y berlina, como en otra época, vendiste un campo para comprar la galerita y el caballo y mantener a ese bigardón, hijo de la tía Quica, que os roba la cebada y las algarrobas.
- Las criadas que con la cesta al brazo iban a comprar la cena, se arremolinaban al pasar el entierro y por gran mayoría de votos condenaban el atrevimiento de enterrar a un cristiano (sinónimo de hombre) sin necesidad de curas.
- Por eso dijo doña Casta, un establecimiento montado como los mejores del extranjero, no puede menos de hacerse de oro, pues habiéndolo aquí, las señoras de la grandeza no tendrán que ir a Bayona y a Biarritz a comprar la última novedad.
- Como tenía tantas dificultades para andar en lancha, decidimos Zelayeta y yo comprar un barco de juguete para ver cómo se hacían las maniobras, y fuimos los dos a casa de Caracas, que era el maestro constructor de aquella clase de barquitos.
- Presentose en aquellos días al simpático joven la coyuntura de hacer su primer viaje a París, adonde iban Villalonga y Federico Ruiz comisionados por el Gobierno, el uno a comprar máquinas de agricultura, el otro a adquirir aparatos de astronomía.
- A pesar de este regaño, al salir iban a casa de Pla con ánimo de no comprar más que dos libras de pasas de Corinto para hacer un pastel inglés, y la señora se iba enredando, enredando, hasta dejarse en la tienda obra de ochocientos o novecientos reales.
- Ulmus Sylvestris, Quercus gigantea, y Pseudo Narcissus odoripherus presentáronse muy guapetones, de levitín, y alguno de ellos con guantes acabados de comprar, y rodearon a la novia, y la felicitaron y aun le dieron bromas, viéndose ella apuradísima para contestarles.
- Y cuando cayó en sus manos El conde de Montecristo, paseábase por la trastienda, mirando los fardos apilados con la misma expresión que si en vez de paños, percales e indianas contuviesen un enorme tesoro, toneladas de oro en barras, celemines de brillantes, lo suficiente, en fin, para comprar el mundo.
- Que, contra las leyes divinas y humanas, el Magistral es comerciante, es el dueño, el verdadero dueño de La Cruz Roja, el bazar de artículos de iglesia, al que por fas o por nefas todos los curas de todas las parroquias del obispado han de venir velis nolis a comprar lo que necesitan y lo que no necesitan.
- La tía de Julio solía darle para que fuera alguna vez al teatro un duro todos los meses, y Aracil se las arreglaba jugando a las cartas con sus amigos, de tal manera, que después de ir al café y al teatro y comprar cigarrillos, al cabo del mes, no sólo le quedaba el duro de su tía, sino que tenía dos o tres más.
- Súpose más tarde que había ido a Inglaterra a comprar fusiles, que hizo un alijo cerca de Guetaria, que vino disfrazado a Madrid y pasó a la Mancha y Andalucía en el verano del 73, cuando la Península, ardiendo por los cuatro costados, era una inmensa pira a la cual cada español había llevado su tea y el Gobierno soplaba.
- Allí permanecía confundido en el grupo de curiosos que atisbaban las caras hermosas, y lo mismo abrían paso a las señoritas que volvían de misa con el devocionario en la mano, que echaban piropos a las criadas emperejiladas, que, doblándose al peso de las cestas, metíanse entre la varonil barrera para comprar un mazo de flores.
- Tónica así la llamaban sus parroquianas comía en casa de éstas, cosía once horas, cuando no tenía que salir para comprar tela, hilo o botones, y por la noche regresaba a su habitación de la calle de Gracia, un piso tercero de una casa vieja y pequeña, que las dos mujeres tenían como taza de plata, según expresión de las vecinas.
- El catedrático de Psicología, Lógica y Ética, que saben ustedes que es muy amigo mío, aunque partidario de no sé qué endiablada escuela escocesa, y que se pasa la vida en el mercado cubierto, como si aquello fuese la Stoa o la Academia, pues ese filósofo dice que jamás ha visto a la criada del Provisor comprar salmón, y besugo sólo cuando está barato, muy barato.