Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra compré

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra compré en el contexto de una oración.

Término compré: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "compré" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra compré para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y le compré esto.
  • Falta que haya quien le compre.
  • Quien te conozca que te compre.
  • Quien no te conoce que te compre.
  • Ven acá y verás el nacimiento que le compré.
  • Lástima que la sangre no se compre en la tienda.
  • Ayer, sin saber lo que hacía compré un nacimiento.
  • Lo compré maquinalmente, por efecto de un no sé qué.
  • Visité no sé cuántas almonedas y compré mi aderezo de casar.
  • Lo compré hoy en la tienda de espadas de la calle de Cañizares.
  • Compre usted unos zapatos nuevos, como Dios manda, y será mejor.
  • Con el primer dinero que tuve compré una chaqueta, un morral y unas botas grandes con polainas.
  • Lo compré la semana pasada y ni me he cuidado de arreglarle esas cosillas que tiene en las piernas.
  • Compré un vestido pardo, cuello y espada, y despedíme de Valcázar, que era el pobre que dije, y busqué por los mesones en qué ir a Toledo.
  • Le compré la cajita azul más bonita que había en la tienda de abajo, y se le llevó al cementerio en un carro de lujo con dos caballos empenachados, sin más compañía que la del hombre de Fortunata y el marido, o lo que fuera, de la patrona.
  • Hícelo y compré con lo que me dieron un coleto de cordobán viejo y un jubonazo de estopa famoso, mi gabán de pobre, remendado y largo, mis polainas y zapatos grandes, la capilla del gabán en la cabeza, un Cristo de bronce traía colgando del cuello, y un rosario.
  • Más allá, filas de sacos mostrando por sus abiertas bocas las patatas de Aragón, de barnizada piel, y tras ellos los churros, cohibidos y humildes, esperando quien les compre la cosecha, arrancada a una tierra ingrata en fuerza de arañar todo un año sus entrañas sin jugo.
  • Fueme tan bien en el oficio que al cabo de cuatro años que lo usé, con poner en la ganancia buen recaudo, ahorré para me vestir muy honradamente de la ropa vieja, de la cual compré un jubón de fustán viejo y un sayo raído de manga tranzada y puerta, y una capa que había sido frisada, y una espada de las viejas primeras de Cuéllar.
  • En la plaza de San Juan de Dios compré algunas golosinas, más que por el gusto de comerlas, por la satisfacción de presentarme regenerado ante las vendedoras, a quienes me dirigí como antiguo amigo, reconociendo a algunas como favorecedoras en mi anterior miseria, y a otras como víctimas, aún no aplacadas, de mi inocente afición al merodeo.