Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra comprender

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra comprender en el contexto de una oración.

Término comprender: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "comprender" aquí tienes una selección de 89 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra comprender para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Creía comprender.
  • ¿Pues no lo he de comprender?
  • A más comprender, corresponde menos desear.
  • Pocas bastaron al Magistral para comprender.
  • Queremos comprender al mar, y no le comprendemos.
  • Hablan dialecto cerradísimo, arduo de comprender.
  • Tomás debía comprender que aquello era demasiado.
  • Preguntó don Víctor con expresión de no comprender.
  • Bien se dejaba comprender que Barbacana no tenía fe en el éxito.
  • Apenas reconoció á Batiste pareció comprender toda su desgracia.
  • Por ciego y exaltado que estuviese el marqués, hubo de comprender.
  • Fortunata contestó que sí, sin comprender lo que quería decir de marras.
  • Por lo que yo pude comprender, sentía por su marido un desprecio inaudito.
  • Él era la única persona que sabía comprender todo el valor de Fortunato.
  • Por eso sabía comprender la desgracia de ellos, que eran víctimas también.
  • Sin comprender que vale más pasar apuros que no quedar sepultado entre las olas.
  • No era fácil comprender qué malos pasos de Napoleón habría aprendido Manolita.
  • Sin comprender la causa, le preocupaba y le molestaba mucho aquella incertidumbre.
  • Entonces no podía comprender bien la terrible acusación encerrada en esta semejanza.
  • Los viejos, hombres de una sola idea, no pueden comprender que se vivan todas las ideas.
  • Pero como este fingía no comprender aquellas indirectas mímicas, no se adelantaba nada.
  • Para comprender esta inhumana crueldad, es preciso haberse encontrado en trances tan terribles.
  • Un gran poeta, se puede ser hasta un matemático y un científico y no comprender en el fondo nada.
  • Hasta llegó a comprender los superlativos de letanía de doña Petronila o sea el gran Constantino.
  • Pero un vicario no necesita de eso para comprender la ponzoña que hay encerrada en el papel impreso.
  • Empezó Ana a comprender mejor lo que el Magistral le quería decir al hablarle de actividad piadosa.
  • No había más que verle para comprender que no respondía de la seguridad de quien en él se sentase.
  • El hombre, sin duda, no está organizado para comprender lo trascendental de lo que es extraño a él.
  • El padre, presintiendo una nueva desgracia, corrió tras él, sin comprender sus atropelladas palabras.
  • Pero, ¿qué es la curiosidad digo yo para defenderme sino el deseo de saber, de comprender lo que se ignora?
  • No pude llegar a comprender bien si en su fondo había un inmenso desprecio o un gran cariño por los hombres.
  • ¿Quién podría comprender lo que significaban patigurbiar, chingurria y otros feroces nombres del mismo jaez?
  • Pero los heridos se ahogaron todos, como es fácil comprender, no pudiendo los infelices ganar a nado la costa.
  • Fuera de ese pequeño molde, no tenemos nada para asir y comprender las cosas que pasan por delante de nosotros.
  • ¡Valiente tuno! dijo Fortunata moviendo la cabeza, como quien comprende tarde lo que debió de comprender antes.
  • A don Fermín le bastó lo que oyó al entrar en la sacristía para comprender que se había comentado lo del teatro.
  • Era difícil comprender cómo Ryp y van Stein habían llegado a dominar a aquellos bandidos moros, crueles y cobardes.
  • Doña Lupe conocía tan bien la enfermedad, que no tenía más que verle para comprender el periodo de ella en que estaba.
  • Anita comenzó a comprender y sentir el valor artístico del Don Juan emprendedor, loco, valiente y trapacero de Zorrilla.
  • ¡Qué de cosas la diría ahora que ella no había sabido comprender cuando la leyera distraída, por máquina y sin gusto!
  • Rafaelito fumaba, costumbre detestable que irritó al tío, pues no podía comprender tales interrupciones en la digestión.
  • Y pesetas rectificó Juanito Reseco con voz aguda, estridente y cargada de una ironía que Orgaz padre no podía comprender.
  • Se intentó hacer comprender a Catalina el absurdo de su propósito, pero la muchacha era tenaz y estaba dispuesta a no ceder.
  • Y en aquel silencio de la atención que esperaba, delirante, creía comprender y gustaba una adoración muda que subía a él.
  • Pero los viejos no pueden comprender este mariposeo, y se aferran a una sola idea que representa su vida, su espíritu, su pasado.
  • Fortunata no pudo comprender el motivo de esto, y creyó que la oscuridad del velo le desfiguraba la realidad de la cara de su pareja.
  • ¡Valiente animal! Me atosigaba con sus exigencias, y aun con amenazas, y no tardé en comprender que lo que quería era sacarme dinero.
  • Pero cuando llegué a comprender que la idea del espacio y del tiempo son necesidades de nuestro espíritu, pero que no tienen realidad.
  • Para dar a comprender cuán vehemente era su deseo, basta decir que osaba contrariar, aunque evitando toda disputa, la firme voluntad de.
  • Mi amita no tuvo de alegría más que el tiempo necesario para comprender que el motivo de visita tan inesperada no podía ser lisonjero.
  • Rubín, sin comprender a qué podía referirse su tía, barruntó que nada tenía que ver aquello con sus amores clandestinos, y respiró.
  • Bastaba verle para comprender que el empleo más difícil que podía darse a aquel resto glorioso de un héroe era el de cuidar chiquillos.
  • Sin duda pensaba en Clarita, no pudiendo comprender cómo faltaba a sus deberes un hombre que decía cosas tan sensatas y dignas de respeto.
  • Ella no podía comprender que Hurtado afirmase que era mayor delito robar a la comunidad, al Ayuntamiento, al Estado, que robar a un particular.
  • Se notaba más despierto, más perspicaz para comprender, más curioso de los secretos de la ciencia, y le interesaba ya lo que antes le aburriera.
  • ¡Vaya un aperitivo para antes de la comida! Doña Manuela hablaba a la criada distraídamente, oyendo aquella música que nunca podía comprender.
  • ¡Práctica! replicó ella arrugando la nariz con salero, como hacía siempre que afectaba no comprender una cosa y burlarse de ella al mismo tiempo.
  • Y como tiene un genio tan raro, y como se le ha metido en la cabeza que las escuadras y los cañones no sirven para nada, no puede comprender que yo.
  • Yo entonces aun no había visto nada, no podía comprender la diferencia que existe entre la ostentación lujosa y el buen gusto, y quedé maravillado.
  • Llegó a comprender Ana que era imposible, y tal vez ridículo, negarse a recibir en su alcoba a un hombre a quien se había entregado ella por completo.
  • Ana le ha hecho comprender que se trataba de un voto sagrado, y que impedirle cumplir su promesa sería un acto de despotismo que ella no perdonaría jamás.
  • Por lo que oí, pude comprender que a bordo de cada navío había ocurrido una tragedia tan espantosa como la que yo mismo había presenciado, y dije para mí.
  • Para hacerle comprender mejor que con largas explicaciones algo de lo que ocurría, sacó la inscripción, que llevaba dentro de un sobre y este envuelto en un papel.
  • A la primera insinuación amorosa, brusca, significada más por gestos que por palabras, el ama contestó con un gruñido, y fingiendo no comprender lo que le pedían.
  • Segunda, llena de consternación, no hablaba ya de asesinato, y aunque no acababa de comprender el robo del chiquillo, no se atrevió a mentarlo ante la señora casera.
  • Se despreció profundamente, pero más profundo que el desprecio fue el consuelo que sintió al comprender que no tenía valor para matar a nadie, así, tan de repente.
  • ¡Qué horror! Por eso debes comprender, hombre linfático, que cuando se encuentra uno en el caso de morir o de matar, no puede uno andarse con tonterías ni con rezos.
  • Por las caras conocidas que fue viendo mientras el fúnebre séquito pasaba, vino a comprender que el entierro era el de Arnaiz el Gordo, que se había muerto el día antes.
  • Además, ya ella, por su servicio de policía secreta, y por lo que observaba directamente, había llegado a comprender que su hijo había perdido su poder sobre la Regenta.
  • ¡Ah!, recordando yo después la serenidad y estoicismo de Don Francisco Javier Uriarte, he podido comprender todo lo que nos cuentan de los heroicos capitanes de la antigüedad.
  • Con su rápido instinto de comprender la situación, Martín se dió cuenta de que no había más remedio que someterse y dijo a Bautista, en vascuence, aparentando gran jovialidad.
  • Yo tenía un poco más de mundo que cuando estudiante, y pude comprender que la bella Hortensia se desentendía de toda preocupación moral y que no buscaba más que prosperar y gozar.
  • Más te asombrarías si pudieras leer en mi pensamiento, y comprender esta elevación con que yo miro todas las cosas, la calma con que te veo a ti, la indiferencia con que veo a tu hijo.
  • No le imitaba en el vestir, ni en las maneras, porque discretamente, al notar algunos conatos de ello, don Álvaro le había hecho comprender que tales imitaciones eran ridículas y cursis.
  • Con todo, algo medroso y tétrico debía pesar sobre su imaginación, según el cuento que empezó a referir en voz hueca a la nené, lo mismo que si ella pudiese comprender lo que le hablaban.
  • No le faltó perspicacia para comprender que el mundo daba mucho a las apariencias, y que en el Casino pasaban por más sabios los que gritaban más, eran más tercos y leían más periódicos del día.
  • Dialogaba con su hija, y, a lo que Perucho pudo comprender, ésta explicaba que el señorito había salido de madrugada a tirar a los pollos de perdiz, y suponía que anduviese hacia la parte del camino de Cebre.
  • A pesar de mis pocos años, me hallaba en disposición de comprender la gravedad del suceso, y por primera vez, después que existía, altas concepciones, elevadas imágenes y generosos pensamientos ocuparon mi mente.
  • Aparte de su carácter de institución divina, aun mirándola como asunto de utilidad humana ¿no comprende usted, y puede comprender cualquiera que es necesario este hospital de almas para los enfermos del espíritu?
  • Se creía el señor Infanzón en el caso de comprender el entusiasmo artístico del sabio mejor que las señoras, quien por su natural ignorancia tenían alguna disculpa si no se pasmaban ante un cuadro que no se veía.
  • Era el canónigo incapaz de gobernarse en las necesidades premiosas de la vida, no entendía palabra de los intereses del mundo, y al poco tiempo llegó a comprender que Paula era sus ojos, sus manos, sus oídos, hasta su sentido común.
  • Y entre un torbellino de faldas de color y de ropa negra, oyendo a lo lejos la madera constipada de los violines y los chirridos del bronce, que a ella se le antojaba música voluptuosa, pudo comprender que la arrastraban fuera del salón.
  • Pero nadie dejó de comprender lo que había pasado, y después de una lucha desesperada sostenida por el honor de la bandera, el Bahama se rindió a los ingleses, que se lo llevarán a Gibraltar si antes no se les va a pique, como sospecho.
  • Era una sonrisa llena de arrugas, que equivalía a una mueca provocada por un dolor intestinal, aquella con que Bermúdez quería pasar por el hombre más espiritual de Vetusta, y el más capaz de comprender una pasión profunda y alambicada.
  • Y sólo por medio de una pasión noble, ideal, que un alma grande sabría comprender, y que sólo un vetustense miserable, ruin y malicioso podía considerar pecaminosa, sólo por medio de esa pasión cabía lograr tan alto y tan loable intento.
  • Que me lleven el café a la oficina dijo en voz alta, mirando el reloj y haciendo un gesto, por el cual los circunstantes podrían comprender, sin necesidad de más explicaciones, el cataclismo que iba a ocurrir en la Hacienda si Don Basilio se retrasaba un minuto más.
  • La pobrecilla no tenía su inteligencia cultivada para comprender ciertas cosas, y a fuer de pecadora, convenía conservarla durante algún tiempo sujeta a observación, en aquel orden de ideas relativamente bajo, que viene a ser algo como sanitarismo moral o policía religiosa.
  • Esta sola diferencia hacía comprender la diversa procedencia de los tripulantes, pues mientras unos eran marineros de pura raza, llevados allí por la matrícula o enganche voluntario, los otros eran gente de leva, casi siempre holgazana, díscola, de perversas costumbres, y mal conocedora del oficio.
  • Pero, acostumbrado a la vida claustral del Seminario y de la metrópoli compostelana, la naturaleza le parecía difícil de comprender, y casi le infundía temor por la vital impetuosidad que sentía palpitar en ella, en el espesor de los matorrales, en el áspero vigor de los troncos, en la fertilidad de los frutales, en la picante pureza del aire libre.