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Ejemplos de oraciones con la palabra comprendía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra comprendía en el contexto de una oración.

Término comprendía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "comprendía" aquí tienes una selección de 86 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra comprendía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ahora lo comprendía.
  • Fortunata no comprendía.
  • Teresa no le comprendía.
  • El capellán no comprendía.
  • Ana comprendía perfectamente.
  • Ahora comprendía muchas cosas.
  • Comprendía que estaba enamorado.
  • Comprendía que era una ilusión.
  • Y además que nadie le comprendía.
  • Parecía que no comprendía sus palabras.
  • Ella comprendía que no gustara a los hombres.
  • Pero ya comprendía él la causa de aquel amor.
  • Comprendía a la Virgen, a Jesucristo y a San Pedro.
  • El capellán comprendía que no quedaba otro recurso.
  • Comprendía que la resolución de Ana era irrevocable.
  • No comprendía Maximiliano a cuenta de qué era aquello.
  • Y comprendía que antes, en rigor, no creía en el Infierno.
  • Comprendía que eran allí todos íntimos de la casa menos él.
  • Esto era ya un poco metafísico, y Fortunata no lo comprendía bien.
  • Lo que no comprendía era por qué Ugarte le había cedido su nombre.
  • Yo comprendía que no había manera de librarse de esta explotación.
  • Zaldumbide comprendía que su negocio no estaba en dejar morir a los negros.
  • Después, la clásica sopada, sin la cual don Juan no comprendía los banquetes.
  • Yo no comprendía que había en mí una exuberancia de vida, un deseo de acción.
  • Comprendía que era ridículo buscarlo y se declaraba escéptico en esta materia.
  • Comprendía Álvaro los escrúpulos de Ana, pero se propuso vencerlos y los venció.
  • Comprendía que se evitara hasta la idea de que hubiese sufrimiento alrededor de uno.
  • Sin saber pelotada de Geografía, comprendía que había un Singapore y un istmo de Suez.
  • Después de haberle prometido que nos iríamos en seguida, no comprendía bien su malhumor.
  • Hablé yo con un hombre joven que nos salió al encuentro, y que no comprendía el vascuence.
  • ¡Rediós! Ahora comprendía él, hombre de paz y padre bondadoso, por qué los hombres matan.
  • Encontrándose en presidio, se comprendía que mi orgullosa abuela prefiriese darle por muerto.
  • Además de Trabuco le llamaban el Estudiante, por una antonomasia irónica que él no comprendía.
  • Barbacana, con la superioridad de su inteligencia, y aun de su instrucción, comprendía dos cosas.
  • Maxi no comprendía, y Ballester, decidido a darle la noticia sin rodeos ni atenuaciones, concluyó así.
  • Sólo por los golpes del viento en la cara comprendía inmediatamente las maniobras que había que hacer.
  • Y Mesía comprendía y sentía lo que estaba pasando por Ana, aquel abandono, aquella flojedad del ánimo.
  • Conocedora de la vida, comprendía la importancia de aquel favor y lo que forzosamente había de sobrevenir.
  • Comprendía que en aquel momento diría todo lo que le sugiriese la pasión exaltada, el amor propio herido.
  • Sentía la herida, comprendía todo lo ingrata que era ella, pero no la aborrecía, no quería, no podría matarla.
  • En cambio, era buena para los viejos y para los enfermos, comprendía sus manías, sus egoísmos, y se reía de ellos.
  • Pero don Eugenio no había dejado de vivir un solo día en aquella casa, fuera de la cual no comprendía la existencia.
  • Petra comprendía que la casa del Magistral era el camino más seguro para llegar a casarse y ser señora o poco menos.
  • Sánchez no comprendía que este consejo lo hubiera dado Andrés por probidad, y suponía que era por perjudicarle a él.
  • Yo comprendía, al oír aquellos muchachos, que no sólo no sabía el castellano, sino que mi alma era distinta a la suya.
  • Ni comprendía cómo doña Lupe no se moría de miedo cuando se quedaba sola, de noche, en compañía de semejante espantajo.
  • La familia no comprendía la gravedad, y Andrés tuvo que insistir para convencerles de que el estado del niño era peligroso.
  • Comprendía aquellos ardores que con miradas unos, con palabras misteriosas otros, daban a entender todos los jóvenes de Vetusta.
  • El Magistral no conocía la música, no podía asociarla a las escenas a que correspondía, pero comprendía que se hablaba de amor.
  • Comprendía don Álvaro que Visitación quería precipitar a la Regenta en el agujero negro donde habían caído ella y tantas otras.
  • Comprendía don Fermín que su influencia iba disminuyendo, que la fe de Ana se entibiaba y en cambio crecía la desconfianza en ella.
  • Además, don Álvaro comprendía que ya no podía pagar a Petra sus servicios con amor, porque cada día era más urgente economizarlo.
  • Comprendía lo que se llamaba el barrio de la Encimada y dominaba todo el pueblo que se había ido estirando por Noroeste y por Sudeste.
  • Pero en buena reciprocidad, todo lo que comprendía que le gustaba al muchacho o servía para su educación, lo hacía si estaba en su mano.
  • El comprendía nuestro desamor por cuanto constituía sus afectos, y contestaba, instintivamente, odiando al pueblo y a todo lo que era vasco.
  • ¡Ah, grandísimo pillo! Ahora comprendía él por qué olvidaba sus deberes, por qué perdía las tardes vagando por la huerta como un gitano.
  • Mis recuerdos, que son clarísimos en todo lo pintoresco y material, apenas me sirven en lo relativo a operaciones que entonces no comprendía.
  • Comprendía que allí las discusiones de menos compromiso eran las de más bulto y de cosas remotas, y así, era su fuerte la política exterior.
  • ¡Qué condicional, ni qué calabazas! gritó doña Petronila, que no comprendía por qué se había de tener tantos miramientos con un ateo loco.
  • No comprendía él que su ídolo, su don Álvaro tardase tanto en conquistar una voluntad, en rendir una virtud, si la voluntad estaba ya conquistada.
  • Ahora comprendía las palabras de don Eugenio, su sonrisa triste, la mirada de conmiseración con que había acompañado su rápida salida de la tienda.
  • Y Perucho comprendía a medias frases indignadas, frases injuriosas, frases donde se desbordaba la cólera, el furor, la indignación, la ira, el insulto.
  • Ana, aunque Álvaro no se atrevía a ser muy explícito en este particular, comprendía lo que su amigo, nuevo hermano, quería decir y aprobaba su prudencia.
  • No comprendía él todavía que aquello de hacerse el interesante, si hubiera sido ridículo tratándose de otras mujeres, era la mejor arma contra la Regenta.
  • ¡El Niño Dios! ¡El Niño Dios! Ella comprendía ahora toda la grandeza de aquella Religión dulce y poética que comenzaba en una cuna y acababa en una cruz.
  • Andrés comprendía el otro extremo, que el hombre huyese del dolor ajeno, como de una cosa horrible y repugnante, hasta llegar a la indignidad, a la inhumanidad.
  • Comprendía, sí, que no cabe vivir sin mancharse y que aquella mancha era inocentísima, pero los cimientos de su espíritu se conmovían dolorosamente con ello.
  • No comprendía el por qué de la frase, hasta que él mismo me dijo que la homeopatía la había inventado un señor Hahnemann, que en alemán quiere decir el Hombre del Gallo.
  • Comprendía que aquellas meditaciones le alejaban de su venganza, que en el fondo del alma él no quería ya vengarse, quería castigar como un juez recto y salvar su honor, nada más.
  • Y mientras su gesto daba a entender que nada de aquello le importaba ni comprendía, acaso era el único que estaba en el secreto, el único que tenía el cabo de aquella madeja de discordia.
  • Estupiñá se echaba a discurrir, y no comprendía por qué la señora examinaba con tanto interés los puestos, estando ya todos los chicos de la parentela de Santa Cruz surtidos de aquel artículo.
  • Este sistema autocrático comprendía las maneras de gobernar más que las ideas y soluciones teóricas, porque entre las que profesaba Rubín habíalas marcadamente avanzadas, populares y aun socialistas.
  • No comprendía cómo su sobrino, un muchacho tan listo, había cometido la borricada de hacerse súbdito de aquel zagalón de Don Carlos, un perdido, un zafiote, un déspota en toda la extensión de la palabra.
  • Yo no me atrevía a reprocharle su coquetería claramente, pero sí le dije varias veces que comprendía que no tuviera simpatía por mí, porque yo era más tosco que ella, y ella me contestó que yo le gutaba azí.
  • Pero, amigo, aunque él, el Magistral, como hombre y hombre de experiencia, se explicaba la vehemente cólera que debía de dominar a don Víctor, y comprendía, y disculpaba hasta cierto punto, sus deseos de pronta y terrible venganza.
  • Nadie comprendía lo que era para aquellas infelices la pérdida de su mísera mercancía, la desesperada vuelta al tugurio paterno, donde aguardaba la madre dispuesta a incautarse del par de reales de ganancia o a administrar una paliza.
  • Julián comprendía que sus plenos poderes importaban tanto como la carabina de Ambrosio, y hasta pudo cerciorarse, por indicios evidentes, de que el influjo que ejercía el cazador en el circuito de los Pazos iba haciéndose extensivo a toda la comarca.
  • Compostela es pueblo en que nadie quiere pasar por ignorante, y comprendía el señorito cuánto se mofarían de él y qué chacota se le preparaba, si se averiguase con certeza que no estaba fuerte en ortografía ni en otras ías nombradas allí a menudo.
  • Con gran pesadumbre comprendía el devoto anticuario que el contraste del lugar sagrado con las insinuaciones talares de la Fandiño, en vez de apagar sus fuegos interiores, era alimento de la combustión que deploraba, como si a una hoguera la echasen petróleo.
  • ¡Y qué horrorizado se quedaba oyendo contar lo mal que se portó el seductor de aquella hermosura! El honradísimo aprendiz de farmacéutico no comprendía que pudieran existir hombres tan malos, y las penas todas del infierno parecíanle pocas para castigarles.
  • Pero en aquel lance, parecíale ridículo volver sobre aquella idea verdadera o falsa del amor, porque en su buen instinto comprendía que toda aquella hojarasca de leyes divinas, principios, conciencia y demás, servía para ocultar el hueco que dejaba el amor fugitivo.
  • Dijo Don Baldomero con muy buen juicio que pues era costumbre que se largaran los novios, acabadita de recibir la bendición, a correrla por esos mundos, no comprendía fuese de rigor el paseo por Francia o por Italia, habiendo en España tantos lugares dignos de ser vistos.
  • Y luego se figuraba que a aquella pobre hospiciana, cuyo sentido de vida no comprendía, le quitó Dios la vida de un beso, posando sus infinitos labios invisibles, los que se cierran formando el cielo azul, sobre los labios, azulados por la muerte, de la pobre muchacha, y sorbiéndole el aliento así.
  • Aquel día se mostró más satisfecho, llegando a asegurar que su catecúmena comprendía bien las cosas de religión, y que en lo moral parecía ser de buena madera, con lo que llegó a su colmo la curiosidad de la viuda y ya no le fue posible sostener por más tiempo el papel desdeñoso que representaba.
  • Crespo, satisfecho, tranquilo, apacible, en voz baja, como respetando el primer sueño del campo, su ídolo, dejaba caer sus palabras como un rocío en el alma de Ana, que entonces comprendía aquella adoración tranquila, aquel culto poético, nada romántico, que consagraba Frígilis a la naturaleza, sin llamarla así, por supuesto.
  • Cómo, desplegando una maestría debida a la urgencia, había montado, espoleado, salido a galope, ejecutando todos estos actos mecánicamente, cual entre sueños, sin aguardar a que se disipase el corto hervor de la sangre, sin querer ver a la niña ni darle un beso, porque comprendía, estaba seguro de que, si lo hiciera, sería capaz de postrarse a los pies del señorito, rogándole humildemente que le permitiese quedarse allí en los Pazos, aunque fuese de pastor de ganado o jornalero.