Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "comulgar" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra comulgar para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Podía comulgar sin miedo.
- Hoy no he podido ir a comulgar.
- Pero, ¿y por qué no había de comulgar?
- Pero, criatura, si mañana tengo que comulgar.
- ¿Podría comulgar tranquila al día siguiente?
- ¡Pero si mañana va a comulgar! ¿Qué mujer es esta?
- La resolución de no comulgar a la mañana siguiente le dio una alegría de niña.
- ¡Pero si mañana tengo que comulgar! ¡Ta, ta, ta, ta! ¿y qué tiene eso que ver?
- Don Santos está dispuesto a morir sin confesar ni comulgar, no reconoce la religión de sus mayores.
- A don Víctor al comulgar le atormentaba la idea de que no había confesado un pecadillo considerable.
- Después de todo, era una tontería haber dado aquel desaire a la Marquesa, estando decidida a no comulgar al día siguiente.
- Pero esta devoción, así como el comulgar dos veces al mes, en nada empecía (su estilo) a los títulos de hombre de mundo que él reclamaba.
- Esto la disgustó, y tal fue su incomodidad, que no se atrevió a comulgar aquel día, porque no se encontraba con el espíritu absolutamente sereno y limpio.
- Si una se pone a ser verbigracia honrada, los muy peines no pasan por eso, y si una se mete mucho a rezar y a confesar y comulgar, se les encienden más a ellos las querencias, y se pirran por nosotras desde que nos convertimos por lo eclesiástico.
- Y a pesar de que don Eugenio le enviaba a misa lodos los domingos y a comulgar por trimestre, hízose un tanto irreligioso, y en su interior comenzó a mirar con desprecio a los curas pacíficos y bromistas que visitaban por la noche el establecimiento para jugar a la brisca con el principal.
- Desde la edad de doce años, en que la llevaron a comulgar por primera vez, no había vuelto a verse en otra como aquella, y con la impresión recibida retrogradaba su pensamiento a la infancia, llegando hasta adormecerse por breves momentos en la ilusión de que era niña inocente y pura, y de que, como entonces, ignoraba lo que son pecados gordos.
- Ni en la mañana en que la Regenta reconcilió con don Fermín, antes de comulgar, ni ocho días más tarde, cuando volvió al confesonario, ni en las demás conferencias matutinas en que declaró al padre espiritual dudas, temores, escrúpulos, tristezas, dijo Ana aquello que al determinarse a rectificar su confesión general se había propuesto decir.