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Ejemplos de oraciones con la palabra conchita

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra conchita en el contexto de una oración.

Término conchita: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "conchita" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra conchita para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero Conchita cortó rudamente sus recriminaciones.
  • Ahora verás cuánto ha adelantado Conchita en el piano.
  • Pero Conchita se mostraba sorda a los consejos de mamá.
  • Roberto se acercaba de un modo inconveniente a Conchita.
  • A los tres meses de casados tuvieron una niña, Conchita.
  • Además, ya he dispuesto que Conchita no salga más a la escalera.
  • La mayor, Conchita, veintitrés años, era la más parecida a su madre.
  • En casa de doña Manuela, Roberto era muy bien acogido, especialmente por Conchita.
  • Conchita estaba furiosa contra Roberto del Campo, el pollo bonito, como le llamaban algunas.
  • Si los Silos son el balcón de España, ¿qué será Villa Conchita, que está más alta que ellos?
  • Al fin, Roberto es un buen partido, y Conchita no va a despedirlo por cuatro palabras dichas como broma imprudente.
  • ¡Venid, Conchita, mamá! ¡Mirad qué guapo está el señor Cuadros guiando su cochecito! ¡Parece que en toda su vida no haya hecho otra cosa.
  • Y doña Manuela, ofendida por la insistencia de su hijo, que tildaba de quijotesca, se separó de él casi tan huraña y despreciativa como Conchita.
  • Hasta Conchita, a pesar de su carácter iracundo y malhumorado, considerábase dichosa al ver que Roberto volvía al redil, mostrándose más enamorado que antes.
  • Entraron en la alcoba Amparo y Conchita, y al ver a su tío, con el instinto de jóvenes precoces y conocedoras del mundo, se aproximaron a él, besándole en la frente.
  • La viuda había empeñado y perdido para siempre un centenar de hanegadas de tierra de arroz que le producían muy buenos cuartos, para adquirir aquella ratonera brillante y frágil, a la que puso el título de Villa Conchita, no sin protestas ni rabietas de Amparo.
  • Y Andresito, cerrando los ojos, despreciando los punzantes recuerdos del pasado, se sentía feliz, tanto casi como Conchita, que en los días de Pascua, en la agitación de las alegres meriendas, había conseguido turbar a Roberto hasta el punto de arrancarle la deseada declaración.
  • Y no contento con las largas conversaciones que allí sostenía con su novia, todavía por las mañanas, a la hora en que Amparo estaba en el tocador, las criadas en el Mercado y la mamá en la cama, subía la escalera, y en el rellano, ante la puerta entreabierta de la habitación, hablaba más de una hora con Conchita, hasta que se levantaba doña Manuela y comenzaba el movimiento de la casa.