Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra condenada

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra condenada en el contexto de una oración.

Término condenada: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "condenada" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra condenada para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Pero si es esa condenada de Fortunata!
  • La condenada acudía al olor de la leche.
  • ¡qué atrevimiento! Está usted condenada.
  • Yo estaré todo lo condenada que usted quiera.
  • ¡Oh, qué evidente era el mal! Ella estaba condenada.
  • Pues sépase usted que está condenada, y no le dé vueltas.
  • Se había convencido de que estaba condenada a vivir entre necios.
  • Esta condenada Papitos es la que abre la puerta, y yo la voy a reventar.
  • Lasciva, condenada sin remedio, por vil, por indigna, por embustera, por falsa, por.
  • Pero la devoción de Ana ya estaba calificada y condenada por la autoridad competente.
  • La sopa no había cristiano que la pasara de tanta sal como le echó aquella condenada.
  • ¡Peines y peinetas, dónde estará la condenada llave! murmuró con un rugido de hondísimo despecho.
  • Yo que llegaba a mi casa dispuesto a andar otro tanto, ahora me siento fatigado a la mitad de esta condenada calle de Alcalá.
  • Pero, ¡qué demonio!, siempre la condenada suerte persiguiéndole, porque todos los empleos que le daban eran de lo más antipático que imaginarse puede.
  • La fuente de la Reina era el orgullo de toda aquella parte de la huerta, condenada al agua de los pozos y al líquido bermejo y fangoso que corría por las acequias.
  • Sabía que la tarasca que le robaba su marido era la misma con quien tuvo amores antes de casarse, la madre del Pituso muerto, la condenada Fortunata que le había dado tantas jaquecas.
  • Un físico inglés me puso esta pierna de palo, que es mejor que la otra, porque aquélla me dolía de la condenada reúma, y ésta, a Dios gracias, no duele aunque la echen una descarga de metralla.
  • Luego sacaron el cocido, después una fuente de berzas con morcilla y, al llegar al principio, Fernando se encontró con que, en vez de poner la trucha grande, la condenada del ama había puesto la pequeña, que no tenía más que raspa.
  • A esa mujer, a Primitivo, a la condenada bruja de la Sabia con sus hijas y nietas, a toda esa gavilla que hace de mi casa merienda de negros, a la aldea entera que los encubre, era preciso cogerlos así (y agarraba una rama del castaño triturándola en menudos fragmentos) y deshacerlos.