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Ejemplos de oraciones con la palabra condenado

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra condenado en el contexto de una oración.

Término condenado: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "condenado" aquí tienes una selección de 22 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra condenado para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Se trataba de un condenado a muerte.
  • Lo que no es rápido está condenado a morir.
  • , ¿pero dónde se mete este condenado hombre?
  • Ese condenado se nos quiere meter por la popa.
  • A este condenado le pusieron Rayo por mal nombre.
  • ¡Qué condenado de aire! Vamos a volar, muchacho.
  • Y como no le eche algo al condenado, me da muy mal rato.
  • ¡Ahora, condenado, ahora! ¡Ese tiro! gritó don Eugenio.
  • Total, que por poco la mata el condenado pintor de árboles.
  • Y encima de esta desdicha, todo el rosario condenado de libras y sueldos de multa.
  • Condenado a muerte durante una sedición, se evadió y tomó el oficio de domador de caballos.
  • Pero aquella noche se ponía de todos colores deseando que a su condenado amigo se le secara la boca.
  • Condenado a una vida sedentaria, se advertía que le sobraba sangre y carne, de la cual no sabía qué hacer.
  • Pero el condenado animal, en cuanto sintió el jinete salió escapado, y aunque el chico hacía esfuerzos por detenerlo, no podía.
  • Efectivamente, llegó un doctor que reconoció a Martín, le vendó, y redujo la dislocación del mandadero, que gritó y chilló como un condenado.
  • ¡Parece que donde quiera que voy decía con profundo tedio llevo su desaparición, y que estoy condenado a expulsarla de mi vista con mi deseo de verla!
  • De la cantina de la estación vieron salir al condenado inglés de la noche de marras, el cual les conoció al punto y fue a saludarles muy fino y galante, y a ofrecerles unas cañas.
  • Y el viejo, siempre circunspecto y bien portado, animándose con la imaginación, hacía ademanes tan enérgicos como incorrectos para manifestar el desprecio que le merecía el progreso condenado.
  • Abocose a ella la comandanta, como un edecán de parada, para decirle que en la calle, frente al mismo portal, se había puesto un condenado pianito, tocando jotas, polkas, y la canción de la Lola.
  • Jacinta les vio por el ventanillo y huyó despavorida hacia el interior de la casa, temerosa de que le conocieran en la cara el desquiciamiento que aquel condenado hombre había producido en su alma.
  • Pero aquel condenado Ulmus sylvestris le entretuvo a la fuerza, cogiéndole una mano y apretándosela con bárbaros alardes de vigor muscular, para reírse con los chillidos de dolor que daba el pobre Rubinius vulgaris.
  • El seminario, la sotana, que era la toga del hombre libre, la que le podría arrancar de la esclavitud a que se vería condenado con todos aquellos miserables si no le llevaban sus esfuerzos a otra vida mejor, una digna del vuelo de su ambición y de los instintos que despertaban en su espíritu.