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Ejemplos de oraciones con la palabra condenados

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra condenados en el contexto de una oración.

Término condenados: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "condenados" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra condenados para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Dónde os metéis, condenados?
  • No sé qué tienes en esos condenados ojos.
  • Estos son los condenados charoles que usa la señá Nicanora.
  • Y menos mal si aquellos condenados huesos no le molestaran nunca.
  • Fuimos condenados a la deportación en distintos presidios y pontones.
  • Volaban los condenados gritando como brujas sorprendidas en aquelarre.
  • Aquellos condenados nos llevaron a Inglaterra, no como presos, sino como detenidos.
  • Pudo reunir una mediana biblioteca donde había no pocos libros de los condenados en el Índice.
  • Me gustaría de veras si sirviera para tirarte por ella a la calle con todos tus condenados castillos.
  • El poeta sufría como uno de los condenados de aquel poema de Dante, cuya lectura nunca había podido terminar.
  • Ya no era su respiración tan fatigosa ni sus corizas tan tenaces, y hasta los condenados raigones de sus muelas parecían más civilizados.
  • ¡Toma, caramelos! ¡Legalmente sí, pero vénganos con legalidades! ¡Y esos Judas condenados que nos faltaron cuando precisamente pendía de ellos la cosa! ¡El herrero de Gondás, los dos Ponlles, el albéitar.
  • Caballos de labor, fuertes pero tristes, cual siervos condenados á eterna fatiga, mirando con sus ojos vidriosos á todos los que pasaban, como si adivinasen al nuevo tirano, y pequeñas y vivarachas jacas, hiriendo el polvo con sus cascos, tirando del ronzal que las mantenía atadas al muro.
  • Ítem, habiendo considerado que esta secta infernal de hombres condenados a perpetuo concepto, despedazadores del vocablo y volteadores de razones, han pegado el dicho achaque de poesía a las mujeres, declaramos que nos tenemos por desquitados con este mal que las hemos hecho del que nos hicieron en la manzana.
  • Y los gorriones, los pardillos y las calandrias, que huían de los chicos como del demonio cuando los veían en cuadrilla por los senderos, posábanse con la mayor confianza en los árboles inmediatos, y hasta se paseaban con sus saltadoras patitas frente á la puerta de la escuela, riéndose con escandalosos gorjeos de sus fieros enemigos al verlos enjaulados, bajo la amenaza de la caña, condenados á mirarlos de reojo, sin poder moverse y repitiendo un canto tan fastidioso y feo.