Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra confesar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra confesar en el contexto de una oración.

Término confesar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "confesar" aquí tienes una selección de 72 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra confesar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Sí, confesar.
  • Quiero confesar a V.
  • Confesar no era eso.
  • No ha podido confesar.
  • Fermín, esto es confesar.
  • ¿Qué había que confesar?
  • Y también iría a confesar.
  • Puedo llevar el cuerpo a confesar.
  • ¡Disculpas no, Ana! eso no es confesar.
  • He de confesar que yo no sabía nada de ella.
  • No quería confesar que se tenía por derrotado.
  • Ya no podría confesar si no recobraba la razón.
  • He de confesar que el libro estaba lleno de polvo.
  • Fuerza es confesar que el marqués estaba en este caso.
  • Había llegado a confesar a quien quería y cuando quería.
  • Habíamos quedado en que mañana temprano iría a confesar.
  • A los quince días hubo que confesar y dar la Unción a la Shele.
  • Don Pompeyo quería confesar, pero con De Pas y sólo con De Pas.
  • Además, Anita no se atrevía a confesar aquello con el Magistral.
  • ¡Ah! debía confesar que el juego de cama era digno de una princesa.
  • ¿Cómo había de confesar aquello, sobre todo así, como lo pensaba?
  • Por lo demás, tu Quintanar del alma hemos de confesar que tiene sus cosas.
  • Confesar aquella tarde hubiera sido una excepción, motivo para dar que decir.
  • Pero ¡qué manera de confesar! Una rutina que nunca le había enseñado nada.
  • Los pollos de la aristocracia acabaron por confesar que Ana era una excepción.
  • Hijita, si quieres, puedes confesar ahora porque ahí tienes al padre espiritual.
  • No quiso confesar en casa el pequeño tropiezo e inventó que no se había presentado.
  • Creía pertenecerle por razón de su dignidad el honor de confesar a doña Ana Ozores.
  • Llegó a confesar a Hurtado, que le molestaba pasear con gente de más estatura que él.
  • Debe usted confesar entre todas, y además algunos días en que no se sabe que me siento.
  • Ha acudido arrepentida al tribunal de la penitencia a confesar su complicidad bochornosa.
  • Don Santos está dispuesto a morir sin confesar ni comulgar, no reconoce la religión de sus mayores.
  • Si mi madre me sale al paso le diré que me espera un enfermo, que quiere confesar conmigo sin falta.
  • ¡qué vergüenza voy a pasar! Porque de seguro me preguntará cosas como cuando una se va a confesar.
  • Hay que confesar que los indicios se presentan como en una novela policíaca para despistar a la opinión.
  • De todo esto se deducía racionalmente, aparte todo precepto religioso, la necesidad de confesar a menudo.
  • El Arcediano querría confesar a la de Quintanar, es natural, él es muy amigo de darse tono, y de que digan.
  • Aunque he de confesar que algo me disgustó en el primer momento el descubrir aquella prueba de su liviandad.
  • Pero, vamos a ver decía ¿quién le ha asegurado a usted que el Magistral no ha querido confesar a la Regenta?
  • Sí, señora, de Guimarán, de don Pompeyo, que se está muriendo y quiere que le vaya a confesar el señorito.
  • Un paseo a campo traviesa, después de confesar, solas, en una tarde húmeda, daba mucho en qué pensar a Petra.
  • Ella, en cuanto le indiqué la conveniencia de confesar con usted aceptó, comprendiendo que yo no daba más de mí.
  • Pero por no confesar que los había recibido lo dejé y me fui con ellos, dando las gracias de mi libertad y rescate.
  • Era una joven que se había obstinado en confesar con él y que lo había conseguido a fuerza de tenacidad y paciencia.
  • Tuvo que confesar que no despreciaba ni aborrecía a don Álvaro, a pesar de que sus intenciones eran torcidas, miserables.
  • Este le había dado aquella tarde la noticia de que la Regenta estaba en la capilla del Magistral esperándole para confesar.
  • No alababa el tiempo pasado por sistema, pero en punto a poesía era preciso confesar que la revolución no había traído nada bueno.
  • Y algunas veces, cuando usted tenga muchas cosas que decir, me avisa con tiempo y le señalo hora en un día de los que no me toca confesar.
  • Puede que se te haya quedado algo por decir y confesar, porque siempre se queda algo sin saber cómo, y esos pozos son lo que más atormenta.
  • Pero es preciso, hija mía, confesar la fe de Cristo, consagrar a ella nuestros últimos pensamientos y pedirle con el corazón que nos perdone.
  • El Obispo rezaba ante una imagen de la Virgen, y al oír que don Santos se negaba a recibir al Señor, y a confesar, levantó las manos cruzadas.
  • Se tenía que confesar la Regenta, aunque pensando un instante nada más en ello, que la complacía encontrar a su salvador, tan airoso y bizarro.
  • Yo te quería coger por mi cuenta y hacerte confesar, porque diciéndole tú misma al Señor lo buena pieza que eres, el Señor te daría su gracia.
  • Pero es, señora, que usted viene aquí a confesar sus pecados y no los de otros le tuvo que decir alguna vez el padre Alvarez, a lo que ella contestó.
  • Le parecía mejor ver al Magistral en la iglesia, allí encontraba ella el fervor religioso necesario para confesar sus ideas malas, sus deseos peligrosos.
  • ¡Y yo que me había hecho la ilusión de que no era honrada, para salir ahora con que no tengo más remedio que confesar que lo es! ¿Habrá visto visiones Aurora?
  • ¿Era que con una delicadeza y un buen gusto cristiano y no común en las damas de Vetusta, quería confundirse con la plebe, confesar de incógnito, ser una de tantas?
  • Cuando, media hora antes, prometió confesar sus faltas, hízolo movido de orgullo, para engalanarse con la sinceridad, a la manera del fatuo que se da tono con una cruz.
  • Él se la había dado para decirle que no debía confesar por las mañanas, sino de tarde, porque así no se fijaba en ellos el público de las beatas con atención exclusiva.
  • Y es preciso confesar que no se quejaba sin razón, pues aquel matrimonio, que durante cincuenta años habría podido dar veinte hijos al mundo y a Dios, tuvo que contentarse con uno solo.
  • De ese modo, hablando de nuestro pleito fuera de la catedral, no es preciso que usted vaya a confesar muy a menudo, y nadie podrá decir si frecuenta o no frecuenta el sacramento demasiado.
  • Le dominaba por completo su mujer, fanática ardentísima, que aborrecía a los liberales porque allá en la otra guerra, los cristinos habían ahorcado de un árbol a su padre sin darle tiempo para confesar.
  • Y en los oídos del joven agolpáronse en tropel las vergonzosas confidencias, hechas en voz baja, temblorosa, no por el remordimiento, sino por la humillación que suponía confesar la situación de la casa, aun a su propio hijo.
  • La confesión del Magistral se pareció a la de muchos autores que en vez de contar sus pecados aprovechan la ocasión de pintarse a sí mismos como héroes, echando al mundo la culpa de sus males, y quedándose con faltas leves, por confesar algo.
  • Si una se pone a ser verbigracia honrada, los muy peines no pasan por eso, y si una se mete mucho a rezar y a confesar y comulgar, se les encienden más a ellos las querencias, y se pirran por nosotras desde que nos convertimos por lo eclesiástico.
  • Dejaron de confesar con él algunas señoras de liberales, y el mismo Fortunato, el Obispo, a quien tenía De Pas en un puño, se atrevía a mirarle con ojos fríos y llenos de preguntas que entraban por las pupilas del Magistral como puntas de acero.
  • Doña Lupe lo sospechó así, y mientras Fortunata se le llevaba otra vez a su cuarto, procurando calmarle, la señora cogió a la chiquilla por su cuenta, y con la persuasión de tres o cuatro pellizcos, hízole confesar que ella era culpable de lo ocurrido.
  • Como esas casas no son más que vanidad y vanidad, por no confesar que le faltaban los cuartos y no pedirlos a una persona de conocida honradez, pongo por ejemplo, un servidor, va y los recibe de un pillastre, de una sanguijuela que le está chupando cuanto posee.
  • Y en tanto el ex regente, a quien aquellas sombras del salón y aquella discreta luz del farol de enfrente y del cuarto de luna parecían muy a propósito para confesar sus picardías eróticas, continuaba el relato, para decir de cuando en cuando, a manera de estribillo.
  • Dos días antes, don Ramón, al hacer el balance del mes, notando que resultaban en su favor quinientas pesetas, procedentes sin duda de un error en la cobranza, había ido a confesar la involuntaria falta, entregando la cantidad al cura para que la repartiese entre los pobres.
  • Buscó subterfugios para no confesar aquello, se engañó a sí misma, y el Magistral sólo supo que Ana vivía de hecho separada de su marido, quo ad thorum, por lo que toca al tálamo, no por reyerta, ni causa alguna vergonzosa, sino por falta de iniciativa en el esposo y de amor en ella.
  • Iba a confesar con cualquiera y sin saber cómo se encontraba a dos pasos del confesonario de aquel hermano mayor del alma, a quien había calumniado el mundo por culpa de ella y a quien ella misma, aconsejada por los sofismas de la pasión grosera que la había tenido ciega, había calumniado también pensando que aquel cariño del sacerdote era amor brutal, amor como el de Álvaro, el infame, cuando tal vez era puro afecto que ella no había comprendido por culpa de la propia torpeza.