Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "confesión" aquí tienes una selección de 80 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra confesión para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿En confesión?
- ¡Confesión general!
- Buena confesión te dé Dios.
- ¡Confesión general! estaba pensando.
- II LA CONFESIÓN Acababa de tomar café.
- ¡Una hora! ¡una hora! Confesión general.
- Pero él escogía hijos e hijas de confesión.
- Y de la confesión de dos horas o tres o cuatro.
- Una taza de caldo por la confesión de un dogma.
- Quiero que me oiga en confesión el señor De Pas.
- Vaya por el Magistral y el secreto de la confesión.
- Yo no sé cómo hay quien hable mal de la confesión.
- ¡Luego aquellas señoras se habían ido sin confesión.
- Todas habían hecho su primera confesión con don Fermín.
- Esta primera confesión fué para él un chorro de agua fría.
- ¡y se me había olvidado! y ahora él adelanta la confesión.
- Murieron de brindis a brindis, veinte o treinta sin confesión.
- Dímelo como en confesión, que voy a contárselo a los nuestros.
- El examen para aquella confesión general podía hacerlo acostada.
- ¿Que los Misioneros podían más que él con sus hijas de confesión?
- Nunca había creído ella que tal abandono fuese materia de confesión.
- ¡El secreto de la confesión! ¡Bueno, bueno! Yo lo sé de buena tinta.
- Ocho días faltaban para la próxima confesión, ¿por qué había de venir?
- Volvía a valerse de sofismas para callar en la confesión aquella flaqueza.
- Él mueve la cabeza, como anunciando que va a hacer una confesión dolorosa.
- Y con todo, debió haber especificado más en aquella parte de la confesión.
- Y la rata guiñaba más los ojos, y en su bondad quiso abrir camino a la confesión.
- Recordaba minuto por minuto aquella hora y algo más de la confesión de la Regenta.
- Había muerto don Carlos de repente, de noche, sin confesión, sin ningún sacramento.
- Como no tenía nada de gazmoño, la confesión concluyó por ser un diálogo de amigos.
- Aquel día las hijas de confesión del Magistral le encontraron distraído, impaciente.
- Estaba próxima a los cincuenta años, según confesión que varias veces hizo a sus hijas.
- No ha conseguido que sus hijas de confesión usen cilicios y otras invenciones diabólicas.
- ¡Así pagan los pícaros embustidores mal nacidos! Comencé a dar gritos y a pedir confesión.
- ¡Más de una hora de confesión! La carita como iluminada al levantarse con la absolución encima.
- Cabra, por no gastar, detuvo el llamar médico hasta que ya él pedía confesión más que otra cosa.
- No había muerto el gran Barinaga, aquel mártir de las ideas, dentro de ninguna confesión cristiana.
- Y además, podemos despachar más pronto la cuenta de los pecados y pecadillos, los días de confesión.
- A la segunda confesión, Andrés fué dispuesto a no decir al cura más que cuatro cosas para salir del paso.
- Tembláronle los labios y las manos se le enfriaron, pues creyó llegado el terrible momento de la confesión.
- En fin, que con esta farsa pensaba yo arrancarle la confesión de lo que se me había metido entre ceja y ceja.
- Le había indicado, aunque por medio de indirectas, que convenía, al mudar de confesor, hacer confesión general.
- Pero el momento de la confesión se acercaba, y el pecador estaba algo confuso, sin saber cómo iba a salir de ella.
- Llevaba en la memoria el día de la primera confesión, como una cosa transcendental, la lista de todos sus pecados.
- Primero con el cuidado de ver llegar a la Regenta, después espiando la confesión, que duraba, duraba escandalosamente.
- Él se dejó caer pidiendo confesión, y yo di la estocada en una caja y la pasé y saqué en la espada y me fui con ella.
- Ana saludaba a diestro y siniestro, hablaba con muchos amigos, pero no pensaba más que en aquella confesión de don Álvaro.
- Contándote toda la verdad de lo que te dijo Amalia, haciendo una confesión general para que veas que no soy tan malo como crees.
- Pero una noche, cuando el cura cenaba, tarde, después de estudiar, Paula se acercó a él y le pidió que la oyese en confesión.
- Una noche le preguntó lo que le ocurría, y ella, abrazándose a su cuello, le hizo tímidamente la confesión de lo que le pasaba.
- ¡Preciosa confesión! ¡Dato precioso! Don Cayetano confiesa que don Santos y don Fermín son enemigos porque son del mismo oficio.
- Don Víctor ya había manifestado varias veces su no conformidad, como él decía, con aquella frecuencia del sacramento de la confesión.
- Tellagorri lo comprendió así y se puso serio, hizo una confesión rápida, arregló sus cosas y, llamando a Martín, le dijo en vascuence.
- La confesión de la culpa ennoblece siempre, y como demasiado sabía él que todo lo noble hallaba eco en el gran corazón de Jacinta, se dijo.
- Cuando una señora de las principales, como era la Regenta, quería hacerse hija de confesión del Magistral, le avisaba en tiempo oportuno, le pedía hora.
- Pero lo de Juárez el negro salía de sus labios como una confesión forzada o testimonio ante tribunales, de esos que van quemando la boca a medida que salen.
- Y, vamos a ver preguntó el señor Foja, el ex alcalde ¿qué tiene que ver eso de las varas que Mesía quiere poner a la Regenta con el Magistral y la confesión?
- Salió ganando la Iglesia, porque los infelices menestrales comenzaron a ver visiones y pidieron confesión a gritos, arrepintiéndose de sus errores con toda el alma.
- Una señora que había hecho confesión general y que probablemente a estas horas estaría metida en un pozo cargado de yerba seca en compañía del mejor mozo del pueblo.
- Don Custodio, joven ardentísimo en sus deseos, creía demasiado en los milagros de fortuna que hace la confesión auricular y atribuía a ellos sin razón los progresos del Magistral.
- Mientras su mirada se perdía en el fondo del capazo que Nelet tenía abierto a sus pies, decía con la risita burlona que a doña Manuela, según confesión propia, le requemaba la sangre.
- ¡ahí es nada! Se ha murmurado, se ha dicho que las hijas de confesión del Magistral no deben de temer su manga estrecha cuando asisten al Don Juan Tenorio, en vez de rezar por los difuntos.
- Y resuelto a retirarse por completo del confesonario, había suplicado a sus hijas de confesión que le librasen de este trabajo y hasta señalado sucesor en tan grave e interesante ministerio.
- Inclinó un poco la cabeza, con cierto misticismo báquico, y con los ojos levantados a la luz de la araña, con palabra suave, tibia, lenta, comenzó la confesión que oían sus amigos con silencio de iglesia.
- ¡Apenas llevo rezado desde ayer! De tan sencilla confesión tomó pie el médico para contar mil graciosas historietas, donde se mezclaban donosamente la devoción y la obstetricia y desempeñaba San Ramón papel muy principal.
- Eso me dijo era que se me ofreció una treta por el cuarto círculo con el compás mayor, continuando la espada para matar sin confesión al contrario, porque no diga quién lo hizo y estaba poniéndolo en términos de matemática.
- Además, como en materia de confesión los buenos clérigos son muy reservados, Ripamilán, que sabía tratar en serio los asuntos serios, nunca había hablado al Magistral de lo que podía ser la Regenta, juzgada desde el tribunal sagrado.
- Se santiguó, como si quisiera comerse la señal de la cruz, y se recogió, sentada sobre los pies, a saborear los pormenores de la confesión, sin moverse del sitio, pegada al confesonario lleno todavía del calor y el olor de don Custodio.
- La confesión del Magistral se pareció a la de muchos autores que en vez de contar sus pecados aprovechan la ocasión de pintarse a sí mismos como héroes, echando al mundo la culpa de sus males, y quedándose con faltas leves, por confesar algo.
- A más de un liberal de los que renegaban de la confesión auricular, hubiera podido decirle las veces que se había embriagado, el dinero que había perdido al juego, o si tenía las manos sucias o si maltrataba a su mujer, con otros secretos más íntimos.
- Una mujer deslumbrante de hermosura por alma y cuerpo, que en una hora de confesión le había hecho ver mundos nuevos, le llamaba ahora su hermano mayor querido, se entregaba a él, para ser guiada por las sendas y trochas del misticismo apasionado, poético.
- ¡Y le calumniaban! ¡Y tenía enemigos! ¡Y había habido tiempo en que querían ponerle en ridículo, por que ella, Anita, seguía entregada a las vanidades del mundo, a pesar de ser hija de confesión de don Fermín! ¡Oh, ya verían, ya verían en adelante!
- Guimarán no dejaba entrar en la sala más que a los espíritus fuertes, o por lo menos, si no tan fuertes como él, que eso era difícil, partidarios de dejar a un moribundo espirar en la confesión que le parezca, o sin religión alguna si lo considera conveniente.
- Y Ana, que pasaba por hija predilecta de confesión del Magistral, por devota en ejercicio, se había presentado en el teatro en noche prohibida, rompiendo por todo, haciendo alarde de no respetar piadosos escrúpulos, pues precisamente ella no frecuentaba semejante sitio.
- Petra dijo, sin cesar de gemir, que necesitaba que la oyese en confesión, que no sabía si era una buena obra o un pecado lo que iba a hacer, que ella quería servirle a él, servir a su amo, servir a Dios, que al fin religión era también el interés del prójimo, pero.
- La cual siempre había sido hija de confesión de don Cayetano, pero este, que de algunos años a esta parte sólo confesaba a algunas pocas personas, señoras casi todas, de alta categoría, escogidísimos amigos y amigas, al cabo se había cansado también de esta leve carga, pesada para sus años.
- Loreto era una aldea, y como doña Camila refería la aventura a quien la quisiera oír, llorando la infeliz, rendida bajo el peso de la responsabilidad (y ella poco podía contra la naturaleza), el escándalo corrió de boca en boca, y hasta en el casino se supo lo de aquella confesión a que se obligó a la reo.
- No olvida cuando el arzobispo le llama a su cámara, a fin de inquirir qué hay de verdad en todo lo ocurrido, y él, después de arrodillarse, lo cuenta sin poner ni quitar una sílaba, encontrando en la sincera confesión inexplicable alivio, y besando, con el corazón desahogado ya, la amatista que brilla sobre el anular del prelado.
- Obdulia, que disimulaba mal su aburrimiento mientras se hablaba de cuadros, ojivas, arcos peraltados, dovelas y otras tonterías que no había entendido nunca, se animó con la presencia del Magistral de quien era hija de confesión, por más que él había procurado varias veces entregarla a don Custodio, hambriento de esta clase de presas.
- Ni en la mañana en que la Regenta reconcilió con don Fermín, antes de comulgar, ni ocho días más tarde, cuando volvió al confesonario, ni en las demás conferencias matutinas en que declaró al padre espiritual dudas, temores, escrúpulos, tristezas, dijo Ana aquello que al determinarse a rectificar su confesión general se había propuesto decir.