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Ejemplos de oraciones con la palabra confieso

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra confieso en el contexto de una oración.

Término confieso: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "confieso" aquí tienes una selección de 28 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra confieso para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Lo confieso.
  • Con vergüenza lo confieso.
  • Me eché a temblar, lo confieso.
  • Yo confieso la verdad, señorito.
  • Te lo confieso, marido de mi alma.
  • Confieso que nunca me supo cosa tan bien.
  • Confieso que la cosa me hizo muy mal efecto.
  • Yo, te lo confieso, estaba pasmado, absorto, embebe.
  • Confieso que al principio no hubiese querido que volviera.
  • Te confieso que yo me reí anoche un poco cuando leí el Heraldo.
  • Yo no lo había notado, lo confieso, pero ya me voy inclinando a su parecer.
  • Le confieso que me quedé pasmada cuando mi amiguita me dijo ayer quién era usted.
  • Confieso que, aunque iban mezcladas con risa, las calamidades del dicho hidalgo me enternecieron.
  • Yo confieso que no pude dormir en toda la noche con el cuidado de lo que había de hacer con el dote.
  • Yo confieso que pensé ser su lechuza y bebérsele, pero ansí le sucedan todos sus intentos al turco.
  • Además, te lo confieso, el hombre, todo hombre, hasta tú, Ramiro, hasta tú, me ha dado miedo siempre.
  • No me pareció mal la traza, y yo confieso que me incliné a ella, por hallarme con algún natural a la poesía.
  • Cuando él hizo el ensayo, confieso mi pecado que también fui dello espantado y creí que ansí era, como otros muchos.
  • Yo confieso que entendí por gran rato (que me paré desde lejos a verlo) que era encantador, y casi no me determinaba a pasar.
  • Yo, que vi cuán honrada gente era la que hablaba mi tío, confieso que me puse colorado, de suerte que no pude disimular la vergüenza.
  • Yo confieso la verdad, que aunque me holgaba de oírle, tuve miedo a tantos versos malos, y así, comencé a echar la plática a otras cosas.
  • Por la mañana yo confieso pocas veces, y esta excepción hecha ahora en favor de usted hace murmurar a mis enemigos, que son muchos y de infinitas clases.
  • Confieso que, profundamente apenado, yo también, al ver la desgracia de los pobres amantes, se amortiguó en mi pecho el rencorcillo que me inspiraba Malespina.
  • Pues yo te digo, Gabrielillo, que me confieso contigo, y que te voy a decir mis pecados, y cuenta con que Dios me está oyendo detrás de ti, y que me va a perdonar.
  • A pesar de que allí se me trataba con mimo, confieso que me cargaba a más no poder la tal Doña Flora, y que a sus almibaradas finezas prefería los rudos pescozones de mi iracunda Doña Francisca.
  • No me atrevía a pedir un pedazo de pan por temor de parecer importuno, y al mismo tiempo, sin vergüenza lo confieso, dirigía mi escrutadora observación a todos los sitios donde colegía que podían existir provisiones de boca.
  • Yo te confieso, para mí nada tan repugnante como esa bestia prolífica, que entre vapores de alcohol va engendrando hijos que hay que llevar al cementerio o que si no, van a engrosar los ejércitos del presidio y de la prostitución.
  • ¡Qué pena la mía cuando un día me preguntó con cara burlona si me gustaban las muñecas, porque pensaba comprarme una! Me puse roja de indignación y, a pesar del cariño que le profesaba, confieso que de buena gana le habría dado un cachete.