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Ejemplos de oraciones con la palabra conmovía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra conmovía en el contexto de una oración.

Término conmovía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "conmovía" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra conmovía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El aire, encajonado entre los pretiles, no se conmovía con la más leve ráfaga.
  • Pero ¡cuán desmañado era! Don Juan intervino, viendo que su sobrino se conmovía.
  • Tan brutal energúmeno se conmovía pensando en un conejo al que había domesticado.
  • Viéndole que se conmovía, la chulita no pudo aguantar más, y soltó el trapo a llorar.
  • Cualquier tonadilla de los pianitos de ruedas que van por la calle le gustaba y la conmovía más.
  • Le conmovía hasta el punto de que sus ojazos tranquilos y bondadosos se velasen con lagrimones de ira.
  • La belleza femenina no le conmovía o le conmovía muy poco, razón por la cual su castidad carecía de mérito.
  • E ! estridente, prolongado hasta lo infinito, como el grito de guerra de los pieles rojas, conmovía las calles.
  • Y el viejo se conmovía, coloreábase su tez, gesticulaba con entusiasmo, y sus ojos brillaban como si viese en movimiento aquel centenar de telares y una turba activa y laboriosa en torno de ellos.
  • A Fortunata se le humedecieron los ojos, porque era muy accesible a la emoción, y siempre que se le hablaba con solemnidad y con un sentido generoso, se conmovía aunque no entendiera bien ciertos conceptos.
  • Cuando ya la procesión había salido de la plaza y la escolta de caballería conmovía el adoquinado con su sordo pataleo, los señores de Cuadros y sus amigos abandonaron los balcones, entrando en el salón, profusamente iluminado.
  • Pues a pesar de estas declaraciones que sobre su nacimiento hacía Amparito con su hilillo de voz y su expresión picaresca, el tío don Juan, aquel monstruo de aburrimiento y rudeza, no se conmovía, tal vez por estar mejor enterado de cómo había nacido que la propia interesada.