Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra conocí

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra conocí en el contexto de una oración.

Término conocí: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "conocí" aquí tienes una selección de 38 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra conocí para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Les conocí en 1870.
  • La conocí hace tres meses.
  • A pesar de esto, le conocí.
  • Entonces conocí a la Shele.
  • En aquel tiempo conocí a Fenelón.
  • Sigue tan tosca como cuando la conocí.
  • Eso se lo conocí yo hace mucho tiempo.
  • Lo pensé cuando te conocí, hace un mes.
  • Me infunde un respeto que jamás conocí.
  • Como te iba diciendo, conocí a una mujer.
  • , que las intenciones bien se las conocí.
  • Yo conocí la deshecha y respondíle humilde.
  • Desde que entró, conocí que algo grave ocurría.
  • El día que estuviste tú, el día en que te conocí.
  • Pienso lo mismo que un masón a quien conocí en Liverpool.
  • Certificóme que era verdad, y yo, que conocí la casa, lo creo.
  • Cuando yo le conocí llevaba un pantalón blanco a rayitas negras.
  • En lo cual conocí que era tan amigo de sus amigos, que no tenía cosa suya.
  • Yo, que la observaba atentamente, conocí la gran turbación de su espíritu.
  • Desde entonces conocí que el heroísmo es casi siempre una forma del pundonor.
  • Le conocí un día en casa de Federico Cimarra en un almuerzo que este dio a sus amigos.
  • Todas estas trazas de hurtar y modos extraordinarios conocí, por espacio de un mes, en ellos.
  • Iii Cuando conocí personalmente a este insigne hijo de Madrid, andaba ya al ras con los sesenta años.
  • Pues verás, él cayó con la pulmonía en Febrero, y en este entremedio conocí yo al chico con quien hablo.
  • En 1871 conocí a este hombre, que fundaba su vanidad en haber visto toda la historia de España en el presente siglo.
  • Yo a quien conocí y traté, porque era gran amigo de mi padre observa otro contertulio, fue a don Juan Manuel Montalbán y Herranz.
  • Fuimos a los estanques, vímoslo todo y en el discurso conocí que la mi desposada corría peligro en tiempo de Herodes, por inocente.
  • Porque desde el primer día que con él asenté, le conocí ser estranjero, por el poco conocimiento y trato que con los naturales della tenía.
  • Al mismo tiempo que la conocí leí la obra del novelista escocés, y no puedo pensar en mi querida muerta sin recordar la figura literaria del gran escritor.
  • Y fuera de mi madre, a quien conocí por poco tiempo, no tengo noticia de ninguno de mis ascendientes, si no es de Adán, cuyo parentesco me parece indiscutible.
  • Y para que no quede a nadie ni el menor escrúpulo respecto a mi estado de perfecta cordura, declaro que quiero a mi mujer lo mismo que el día en que la conocí.
  • ¡Y yo tan estúpido que no conocí tu mérito!, ¡yo que te estaba mirando todos los días, como mira el burro la flor sin atreverse a comérsela! ¡Y me comí el cardo!
  • Mas con ver después la risa y burla que mi amo y el alguacil llevaban y hacían del negocio, conocí como había sido industriado por el industrioso e inventivo de mi amo.
  • Consoléme con esto algo de lo sucedido, y a la mañana me levanté a buscar mi caballo y no hallé por alquilar ninguno, en lo cual conocí que había otros muchos como yo.
  • Hasta hace unos meses vivía en Liverpool humildemente, estaba de empleado en un almacén e iba a casarme, cuando conocí a un viejo irlandés, hermano de la madre de mi novia.
  • En el semblante de mi amo, en la sublime cólera de Uriarte, en los juramentos de los marineros amigos de Marcial, conocí que estábamos perdidos, y la idea de la derrota angustió mi alma.
  • Como yo servía la mesa, pude oír la conversación, y entonces conocí mejor el carácter del viejo Malespina, quien si primero pasó a mis ojos como un embustero lleno de vanidad, después me pareció el más gracioso charlatán que he oído en mi vida.
  • Pregonero, hablando en buen romance, en el cual oficio un día que ahorcábamos un apañador en Toledo y llevaba una buena soga de esparto, conocí y caí en la cuenta de la sentencia que aquel mi ciego amo había dicho en Escalona, y me arrepentí del mal pago que le di por lo mucho que me enseñó, que, después de Dios, él me dio industria para llegar al estado que ahora estó.