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Ejemplos de oraciones con la palabra conocían

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra conocían en el contexto de una oración.

Término conocían: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "conocían" aquí tienes una selección de 44 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra conocían para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Md., que no le conocían.
  • Los empleados me conocían.
  • Los pescadores nos conocían.
  • Sus aventuras actuales pocos las conocían.
  • Se conocían demasiado para fingir escrúpulos.
  • Regatearon diciendo que no tomaban de quien no conocían.
  • Habían huído de su pueblo porque les conocían allá demasiado.
  • En la casa, medio en serio, medio en broma, le conocían por don Paco.
  • A Lope le conocían entre los soldados por el apodo de Aguirre, el loco.
  • Los peones le conocían, como si fuese un contratista o maestro de obras.
  • Pero esto no engañaba a los que le conocían bien los más muy a su costa.
  • De noche, las depresiones se manifestaban levemente, y a veces no se conocían.
  • Aún no se conocían el sello de correo, ni los sobres ni otras conquistas del citado progreso.
  • ¡Ya lo sabían! estaban en confianza y había que respetar las costumbres que todos conocían.
  • Pronto corrió la voz de que estaba malo, y cuantos le conocían sintieron vivísimo interés por él.
  • Todos los individuos de este cuerpo que conocían a Guillermina, la obedecían como al mismo gobernador.
  • Las gentes enlutadas que estaban en torno del muerto conocían la rudeza del viejo, y extrañaban su bondad.
  • Lleguéme a mucha gente a preguntar por Alonso Ramplón y nadie me daba razón de él, diciendo que no le conocían.
  • Corría sola por los prados, entraba en las cabañas donde la conocían y acariciaban, sobre todo los perros grandes.
  • Todos llegaron al mismo tiempo a ella, y como se saludaron familiarmente, se puede decir que se conocían de antiguo.
  • A tal punto, que su alegría sorprendió a cuantos la conocían, sin que faltara quien creyese que tenía muy poco de natural.
  • Desaparecía en los últimos peldaños el extremo de las elegantes faldas, cuando sonó una tos que todos conocían en la casa.
  • Las peleas en voz baja y el estar de monos días enteros eran hechos frecuentes en estos amores que el padre y el hermano no conocían.
  • Este pensaba que las tías conocían su honesta pretensión, y al día siguiente, de levita y pantalón negros, visitó a las nobles damas.
  • Cuando la enfermedad era clara, una viruela o una pulmonía, entonces la conocía él y la conocían las comadres de la vecindad, y cualquiera.
  • Jamás, ni aun allí donde no los conocían es decir, allí menos se hubiese arriesgado Gertrudis a salir de paseo con su cuñado, solos los dos.
  • Esta gallega, la Paca, tenía de pupilos, entre otros, un mozo de la clase de disección de San Carlos, tuerto, a quien conocían Aracil y Hurtado.
  • Ni Petra ni su ama conocían el uso de aquel artefacto que tuvieron que destrozar y buenos sudores les costó para separarlo del brazo que magullaba.
  • Algunos internos que le conocían desde hacía algún tiempo y le hablaban de tú, le llamaban Lagartijo, porque se parecía algo a este célebre torero.
  • Capistun y Martín conocían, como pocos, los puertos de Ibantelly y de Atchuria, de Alcorrunz y de Larratecoeguia, toda la línea de Mugas de Zugarramurdi.
  • Pues tratada en materia de afeites, cuervos entraban y les corregía las caras de manera que al entrar en sus casas, de puro blancas no las conocían sus maridos.
  • Ante el cadáver del malogrado Churruca, los ingleses, que le conocían por la fama de su valor y entendimiento, mostraron gran pena, y uno de ellos dijo esto o cosa parecida.
  • Sus amigos, que le conocían bien, descubrían en él menos entereza para desempeñar el papel de libertino, y a menudo se le clareaba la buena índole al través de la máscara.
  • Por suerte, los hermanos García, boteros, que tenían su taller de corambres debajo del Sacramento, y le vieron caer, le conocían, y recogiéndole, le llevaron a casa de su abuelito.
  • Sentía inexplicable miedo de las miradas de la gente, y aunque pocos o ninguno la conocían, figurábase que la conocían todos, y que de cada boca salía un comentario acerca de ella.
  • Sus vecinos conocían sus caprichos de la mesa y la servían solícitos, con alardes de larga experiencia en aquellas combinaciones de aderezos avinagrados en que ayudaban al ama de la casa.
  • Conocían en la cara de gloria del Tenorio que esperaba el triunfo, que tal vez lo estaba tocando, y comprendían que el pudor, la vergüenza, mejor dicho, exigía un silencio absoluto respecto del caso.
  • Pero el marido de Pepeta se mostró sombrío, y muchos advirtieron en él la mirada de través, aquella mirada de homicida que conocían de antiguo en la taberna, como signo indudable de inmediata agresión.
  • Los que compraban las hortalizas al por mayor para revenderlas conocían bien á esta mujercita que antes del amanecer ya estaba en el Mercado de Valencia, sentada en sus cestos, tiritando bajo el delgado y raído mantón.
  • Conocían también, palmo a palmo, las veredas que van por las vertientes del monte Larrun y no había misterios para ellos hacia el lado Este de Navarra en esas praderas altas, metidas entre los bosques de Irati y de Ori.
  • Los que trataron a Segunda en su edad de oro, apenas la conocían ya, porque su cara estaba toda llena de costurones, y en el cuello y quijada inferior llevaba unas rúbricas que daban fe de otros tantos abcesos tratados quirúrgicamente.
  • El Arcipreste, a quien en Santiago conocían por el apodo de Sobres de Envelopes, a causa de una candorosa pregunta en mal hora formulada en una tienda, había sido en otro tiempo, cuando simple abad de Anles, el mejor instrumento electoral conocido.
  • ¡Cuánto mejor no era sembrar la nueva doctrina en entendimientos sencillos y absolutamente incultivados! Pues el mismo Jesucristo ¿no escogió por discípulos a unos infelices pescadores, hombres rudos que no conocían ninguna letra, y a mujeres de mala vida?
  • Visitación, Obdulia y Edelmira también, eran las que conocían mejor los lugares más escondidos, dónde había puertas de escape, y todo lo que exigían aquellos juegos infantiles a que se entregaban, sin pensar en los muchos años que tenían varias de aquellas personas tan alegres.