Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "consentir" aquí tienes una selección de 20 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra consentir para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Cómo consentir tal afrenta?
- Di, muchacho, ¿puedo yo consentir esto?
- No puedo consentir que usted siga escandalizando.
- ¡No debe consentir que le emborrachen al chiquillo.
- Que esto era una irreverencia y no se podía consentir.
- ¿Y creerás que vamos a consentir tal deshonra en la familia?
- No podía consentir que el joven se mojase por complacerla a ella.
- Determinéme a consentir antes que a pellizcar el talego más de lo que lo estaba.
- Hay que imponérsele, combatirle el abandono, las lecturas y no consentir que se ensimisme.
- No puedo consentir que caiga en la miseria y en la abyección, siendo, como soy, responsable.
- ¡Oh, por algo él vacilaba antes de consentir a De Pas apoderarse del ánimo de su esposa! Sí.
- A consentir que las criadas de la casa intervinieran en los asuntos de los negros pucheros de hierro.
- Si su mujer lo permitiera, habría llevado Santa Cruz su indulgencia hasta consentir que el niño hiciera en todo su real gana.
- Yo no puedo consentir que una pindonga de esas te coja y te engañé para timarte tu nombre honrado, como otros timan el reloj.
- Lo primero que tienes que hacer es sostener el orden público, quiero decir la paz del matrimonio, respetar a tu marido y no consentir que pierda su dignidad de tal.
- Influído por el respeto á sus antepasados, quería reventar de fatiga sobre sus terrones, antes que consentir que una parte de ellos fuese cedida en arrendamiento á manos extrañas.
- Como él era bueno (por más que la gente no lo creyese), no podía consentir que el labrador siguiese matándose en este empeño de cultivar unas tierras más grandes que sus fuerzas.
- Segura estaba la mamá de que la vigilancia de Plácido era como la de un padre, y bien sabía que se habría dejado matar cien veces antes que consentir que nadie tocase al Delfín (así le solía llamar) en la punta del cabello.
- Se trataba de defender en hermosos versos del siglo diez y siete a una señora que un su hermano quería descubrir y matar, y don Víctor juraba en quintillas que antes le harían a él tajadas que consentir, siendo como era caballero, atrocidad semejante.
- Los guardias le tomarían ojeriza por consentir en su casa tales blasfemias contra la excelentísima corporación, y además esto era lo principal, conocía de antiguo a aquellos parroquianos, que, cuando se alumbraban de veras, costaba un disgusto sacarles el dinero.