Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra consideración

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra consideración en el contexto de una oración.

Término consideración: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "consideración" aquí tienes una selección de 32 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra consideración para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Te oigo por consideración.
  • Hombre, ten consideración.
  • ¡Qué modales, hija! Ya ni consideración.
  • ¡Qué barbaridad! No tiene usted consideración.
  • Muy señor mío y de mi más distinguida consideración.
  • Es menester tratarles así, porque no guardan consideración.
  • Nuestros enemigos habrán tenido pérdidas de consideración.
  • Martín fué tratado con mucha consideración por su uniforme.
  • Está correctísimo con ella y la trata con gran consideración.
  • Únicamente en su casa encontraba Juanito aplauso y consideración.
  • Era un bolsista, y esto siempre proporciona mayor consideración social.
  • ¡Qué tonta he sido! A los hombres hay que tratarlos sin consideración.
  • A Nelson le llamaba el Señorito, voz que indicaba cierta consideración o respeto.
  • Reíme entre mí, y aunque mochacho noté mucho la discreta consideración del ciego.
  • Un hombre que gasta monóculo es, desde luego, digno de la consideración más profunda.
  • V Porque doña Lupe era tal y como su sobrino la pintaba en aquella breve consideración.
  • Pues mira, vete al lado de Lulú, que tampoco quiere bailar, y trátala con consideración.
  • La consideración de hacerse superior a su hermana era lo que más la empujaba a decir que sí.
  • Y anda que andarás, vino a hacerse la consideración de que no sentía malditas ganas de meterse en su casa.
  • Bajo el peso de esta consideración estuvo un largo rato quieta y muda, la vista independiente a fuerza de estar fija.
  • Esto quería decir que el Marqués y la Marquesa, no prescindirían de sus manías y caprichos gastronómicos en consideración a los convidados.
  • Sonreía Benigna, y si no hubiera sido por consideración a su querida hermana, habría dicho del Pituso lo que de las monedas que no sonaban bien.
  • Zaldumbide, que conocía bien a la gente, le trataba con gran consideración, y el piloto y el capitán se reemplazaban en las guardias, como iguales.
  • La consideración de que parte de aquel dinero era para pagar el abono de las tres butacas que la familia tenía en el Principal a turno impar le hizo decidirse.
  • Y las tres emprendieron una retirada desastrosa, anonadadas, vencidas, como si acabasen de sostener una batalla con la consideración pública, quedando derrotadas y maltrechas.
  • Allí se me vino a la memoria la consideración que hacía cuando me pensaba ir del clérigo, diciendo que aunque aquél era desventurado y mísero, por ventura toparía con otro peor.
  • El único que tenía consideración, el que menos guerra daba y el que menos comía era Maxi, el de la pasta de ángel, siempre comedido, aun después de que le volvieron tarumba los ojos de una mujer.
  • El más digno de consideración, entre los abonados al gabinete de lectura, era un caballero apoplético, que había llevado granos a Inglaterra y se creía en la obligación de leer la prensa extranjera.
  • Como el pobre Don León Pintado tenía que vivir de aquello, lo oía seriamente, y hacía que tomaba muy en consideración aquellos pecados tan superfirolíticos que no había cristiano que los comprendiera.
  • ¡Adiós amistades recientes, respetos nacidos junto al ataúd de un pobre niño! Toda la consideración creada por la desgracia veníase abajo como torre de naipes, desvanecíase como tenue nube, reapareciendo de golpe el antiguo odio, la solidaridad de toda la huerta, que al combatir al intruso defendía su propia existencia.
  • No cumpliría con un deber que a la vez imponen los fueros de la cortesía y el homenaje que las rectas conciencias rinden a la verdad, si al comenzar este trabajo, la Comisión no hiciese público el sentimiento de consideración que debe al que fue su dignísimo vicepresidente, don Pascual Verdú, el cual renunció su cargo en Julio último, no por disentimiento con sus compañeros, sino por tener que trasladar su residencia a Madrid.
  • Al consignar estas breves frases en honor al celoso funcionario que ha prestado el concurso de su palabra, siempre elocuente, y de su voluntad, siempre inquebrantable, en pro de los intereses de la provincia, la Comisión cree que se hace intérprete de los sentimientos de la Diputación, al dejar estampado en este documento el tributo de respetuosa consideración que le merece el inteligente diputado y vicepresidente que fue de la Comisión.