Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra contaban

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra contaban en el contexto de una oración.

Término contaban: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "contaban" aquí tienes una selección de 29 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra contaban para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Se contaban horrores.
  • Se contaban de él horrores.
  • Se jugaba a las cartas y se contaban cuentos de brujas y de piratas.
  • Pero estas veinticuatro horas eran de otra manera, se contaban por minutos.
  • Contaban al catalán y al portugués lo de aquellos que me venían a buscar.
  • Se contaban en el Casino portentos de credulidad de los jugadores más famosos.
  • Las amigas se contaban sus cosas al mismo tiempo, con una velocidad vertiginosa.
  • Se contaban muchas historias como ésta, fueran verdad o no, con verdadera fruición.
  • Adoración púsose como la grana, avergonzada de las perrerías que se contaban de ella.
  • Pero en la villa, dominada por gentes que protegía Trampeta, se contaban horrores de los Pazos.
  • ¡tan, tan, tan! ¡cuántos! ¡cuántos! ¡y los que faltaban! ¿qué contaban aquellos tañidos?
  • Diéronle doscientos escogidos, que de allí a seis años se le contaban por encima de la ropilla.
  • Y cuando les contaban del dinero que yo había contado, decían que parecía dinero pero no lo era.
  • Varias veces leí las aventuras asombrosas de este hombre, que en el manuscrito se contaban con todos sus detalles.
  • Andaban todos un poco intoxicados por el alcohol y se contaban uno a otro las mismas cosas que juntos habían visto.
  • Con gran escándalo de su corazón sencillo y humilde se contaban maravillas de su virtud y casi le atribuyeron milagros.
  • Los armarios colosales se contaban a docenas, todos de roble viejo, con tallas tan complicadas como sus enormes cerraduras.
  • Cinco verdugones rojos en la mejilla de Sabel contaban bien a las claras cómo había sido derribada la intrépida bailadora.
  • Quería aclarar el enigma de la vida de mi tío, de quien se contaban tantas historias, y que me volvía otra vez a preocupar.
  • Era el más fiel representante de la avaricia atribuida á los de su gremio, y en el Mercado se contaban de él cosas graciosísimas.
  • Un tipo misterioso y extraño del hospital, que llamaba mucho la atención, y de quien se contaban varias historias, era el hermano Juan.
  • Los felices esposos contaban con él este mes, el que viene y el otro, y estaban viéndole venir y deseándole como los judíos al Mesías.
  • Se contaban los votos, se hacía un censo, se sabía que la superioridad numérica era tal, que las mayores diabluras de Trampeta no la echarían abajo.
  • La afición meridional al estruendo, el instinto de raza, ansioso de correr la pólvora, revelábase en el inmenso corro, donde se contaban las escopetas a centenares y el tirador de chaqué disparaba junto al aficionado de blusa.
  • Ana recordaba la vida de unos mosquitos muy pequeños que crecían todas las mañanas a la orilla del río, volaban desde la ribera sobre las aguas, y en medio de ellas morían y eran pasto de unos peces que contaban todos los días con aquel alimento.
  • Las dos hermanas, inclinadas y recogiéndose las faldas entre las piernas para evitar rozamientos con el suelo grasoso, contemplaban atentamente el degüello, contaban las convulsiones de la agonía y seguían las últimas gotas de sangre desde que asomaban a la herida, erizada de pelos coagulados, hasta que caían en una cazuela.
  • A su calor no se contaban antiguas consejas, como presumía Trifón Cármenes que había de suceder por fuerza en todo hogar señorial, pero se murmuraba del mundo entero, se inventaban calumnias nuevas y se amaba con toda la franqueza prosaica y sensual que, según Bermúdez, era la característica del presente momento histórico, desnudo de toda presea ideal y poética.
  • A menudo se juntaban ambas mesas, la de abajo y la de arriba, y se discutía, y se reía y se contaban cuentos subidos de color, y se despellejaba a azadonazos porque no cabe nombrar el escalpelo a Trampeta y a los de su bando, removiendo entre risotadas, cigarros e interjecciones, el inmenso detritus de trampas mayores y menores en que descansaba la fortuna del secretario de Cebre.
  • Se afirmó que los criminales no eran bandidos de profesión, sino gentes conocidas y acomodadas, alguna de las cuales desempeñaba cargo público, y entre ellas se contaban personas relacionadas de antiguo con la familia de Ulloa, que por lo tanto estaban al corriente de las costumbres de la casa, de los días en que se quedaba sin hombres, y de la insaciable constancia de doña Micaela en recoger y conservar la más valiosa moneda de oro.