Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra contempló

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra contempló en el contexto de una oración.

Término contempló: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "contempló" aquí tienes una selección de 20 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra contempló para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Andrés la contempló con gusto.
  • Ana contempló en silencio a su marido.
  • Ii Doña Lupe contempló la o con veneración y escuchó.
  • Me siento en una piedra y contemplo un instante el vetusto monasterio.
  • Cuando contemplo el cielo, de innumerables luces rodeado y miro hacia el suelo.
  • Contemplo estas casas solariegas, grandes y negras, con su alero ancho y artesonado.
  • Zalacaín lo comprendió y se mostró indiferente y contempló sin turbarse al cura.
  • Ella contempló durante un momento a Andrés, con una mirada enigmática, y luego se echó a reir.
  • Ahora que no vive, la contemplo libre de las transformaciones que el mundo y el contacto del mal le imprimían.
  • Contempló con asombro la gente de la huerta la prontitud y buena maña de los laboriosos intrusos para arreglarse su vivienda.
  • Iv Este símil hubo de impresionar vivamente a la gran doña Lupe, que contempló un rato a su sobrino con más lástima que ira.
  • Contempló el bulto con una sonrisa, luego subió a la reja, ató un cabo de la cuerda a los dos barrotes y el otro extremo lo echó fuera poco a poco.
  • Sentado en el sofá y con el sombrero puesto, Juan contempló aquel día todo lo que allí había, gozándose en la idea de que lo miraba por última vez.
  • Zalacaín la contempló absorto y luego abrió la puerta de la casa, la cerró despacio y, al encontrarse en la calle, se vió con un espectáculo inesperado.
  • Contempló Barbarita sin decir palabra al que le presentaban como nieto, y después miró a su nuera, que estaba en ascuas, con un nudo muy fuerte en la garganta.
  • Entonces voy a pasearme por la playa de las Animas, y contemplo, como si fuera por primera vez en mi vida, las tres rayas de espuma de las olas que rompen en la arena.
  • Maximiliano contempló un rato el grupo fotográfico de las chicas de Samaniego, Aurora y Olimpia, con mantilla blanca, enlazados los brazos, la una muy adusta, la otra sentimental.
  • Ana contempló a don Frutos, el mísero tendido sobre la arena, ahogándose en un charco de sangre, como la que ella había visto en la plaza de toros, una sangre casi negra, muy espesa y con espuma.
  • Frígilis se detuvo y contempló el monte Arco que tenía enfrente, el río ondulante que quedaba debajo y la franja del mar, azulada con pintas blancas, que se veía en un rincón del horizonte, en apariencia más alto que el río, como una pared obscura que subía hacia las nubes.
  • ¡Si no hubiera Guardia civil! Y como los náufragos agonizantes de hambre y de sed, que en sus delirios sólo ven mesas de festín y clarísimos manantiales, Batiste contempló imaginariamente campos de trigo con los tallos verdes y erguidos y el agua entrando á borbotones por las bocas de los ribazos, extendiéndose con un temblor luminoso, como si riera suavemente al sentir las cosquillas de la tierra sedienta.