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Ejemplos de oraciones con la palabra continuaba

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra continuaba en el contexto de una oración.

Término continuaba: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "continuaba" aquí tienes una selección de 63 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra continuaba para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Maxi continuaba tranquilo.
  • El cual continuaba diciendo.
  • El delirio continuaba todavía.
  • En el comedor continuaba la bulla.
  • Mi amo continuaba inmóvil en su puesto.
  • El marido continuaba encerrado en su prudencia.
  • Fueron todos a almorzar y el misterio continuaba.
  • Podía decir cualquier desatino si continuaba allí.
  • Y ella continuaba su labor de educar a sus sobrinos.
  • Don Víctor continuaba siendo propietario en Aragón.
  • Y el ex alcalde, sin atender, continuaba mezclando latines.
  • Por ella se continuaba la eternidad espiritual de la familia.
  • La idea continuaba teniendo para ella una extrañeza dolorosa.
  • Sport y catolicismo, esta era la moda que continuaba imperando.
  • Continuaba ella en el propio sitio y postura que por la mañana.
  • únicamente su pecho continuaba agitándose con penoso estertor.
  • Y el desfile de santos continuaba, lento, monótono, aplastante.
  • Pero el otro continuaba, siempre declamando para su Visitación.
  • Pues sí, la persona, el ladrón o lo que fuera, continuaba allí.
  • Cuando la fundadora entró, la enferma continuaba en el mismo estado.
  • ¡Es Ana! La beata de la celosía continuaba el rum rum de sus pecados.
  • Y Trifón corría, se encerraba con su elegía y continuaba escribiendo.
  • Su rostro, tan parecido a una máscara japonesa, continuaba imperturbable.
  • Y cuando este se dormía, continuaba rezongando como la pájara en el nido.
  • Don Fermín continuaba siendo un niño que jamás crecería para la malicia.
  • Y continuaba su discurso incoherente, interrumpido por toses y por sollozos.
  • La nodriza se había ido, y Nelet continuaba en la cocina ayudando a las muchachas.
  • Dos de ellas habían acudido a levantar a Aurora, que continuaba dando gritos de dolor.
  • Pero sí la cosa continuaba de tal modo, acabaría por cerrar la tienda y morir en el Hospital.
  • Ha estado un momento pensándolo, y como Pepita continuaba mirándole ansiosa, ha dicho al fin.
  • Los espasmos de Maxi, todo continuaba repitiéndose de día en día con regularidad de programa.
  • Pero continuaba con el cigarro en la boca haciendo que tiraba de él, pero sin chupar cosa mayor.
  • Y desde allí, en vela, se propuso espiar los pasos de su hijo, que continuaba moviéndose abajo.
  • Continuaba sentado en el suelo, las piernas extendidas, apoyado un brazo en el asiento de la silla.
  • Pero vio con mucho disgusto que Barbarita continuaba tan severa y suspicaz como el día precedente.
  • Por un lado, el jardín se continuaba con una magnífica huerta en declive, orientada al mediodía.
  • La cornisa en donde estábamos se continuaba siempre con aquel tronco de árbol carcomido en el borde.
  • Véase si no continuaba lo que salta a los ojos, a los del alma quiero decir, de toda persona de gusto.
  • La otra tenía un jardín abandonado, con dos cipreses secos, y luego una huerta, que se continuaba con un prado.
  • Y aquello continuaba, aquello se había sufrido en Granada, en Zaragoza, en Granada otra vez y luego en Valladolid.
  • La Marquesa continuaba vociferando, y hablaba por señas, pero don Víctor ya no la entendía y don Fermín ni la oía siquiera.
  • Aunque en el pensamiento de Fortunata iba condensándose la imposibilidad de entrar, continuaba allí clavada sin saber por qué.
  • Por lo visto tampoco oía a Quintanar aquel santo varón, porque continuaba subiendo a paso largo, sin mirar hacia atrás un momento.
  • Pero fuera de eso, que es lo excepcional continuaba Mesía diciendo hay que desengañarse, lo que buscan las mujeres es un buen físico.
  • Decía esto sentado al borde del lecho, la vela en la mano, mirando a su mujer, que continuaba fingiéndose dormida, con la esperanza de que se aplacara.
  • Dando resoplidos, lívida y sudorosa, los ojos despidiendo llamas, Fortunata continuaba con su lengua la trágica obra que sus manos no podían realizar.
  • Continuaba rugiendo en su cabeza el ansia de destrucción, y para satisfacerla se metió con la hoz en la mano en aquellos campos que habían sido sus verdugos.
  • Continuaba en el sofá, apoyado el codo en la mesilla y la cabeza en la mano, mirando al suelo como si quisiera contar los juncos de la esterita que había junto al sofá.
  • Y tanto él como Juanito manteníanse firmes, a pesar de que continuaba el alza y no se veía la menor probabilidad de que pudiesen cumplirse las predicciones de don Ramón.
  • El viejo continuaba hablando junto al lecho del enfermo, excitado por la indignación, con voz sorda unas veces y gritando otras, de modo que cubría aquel estertor angustioso.
  • Don Fermín le había dicho usted es el único que podrá entenderse con esta hija mía querida, que a mí iba a volverme loco si continuaba contándome sus aprensiones morales.
  • Desde su alcoba, donde continuaba encamada, Fortunata se reía de las ocurrencias de Segismundo buscándole la lengua a Platón y a Ido del Sagrario, a quien solía llamar maestro.
  • En vez de cumplirse los vaticinios de éste, el alza continuaba su carrera triunfal, ganando nuevos escalones y arrollando las mermadas fortunas de los que osaban ponerse enfrente de ella.
  • Mientras la Delfina y Severiana hablaban, Fortunata, que continuaba sentada, examinó con curiosidad a la esposa de aquel, fijándose detenidamente en el traje, en el abrigo, en el sombrero.
  • Doña Manuela continuaba haciendo sus compras, deteniéndose ante los productos raros y extraños para la estación que puede ofrecer una huerta fecunda, cuyas entrañas jamás descansan y que el clima convierte en invernadero.
  • V La razón de la sinrazón i La mejoría de Maximiliano continuaba, de lo cual coligieron su tía y su hermano que la separación matrimonial había sido un gran bien, pues sin duda la presencia y compañía de su mujer era lo que le sacaba de quicio.
  • Pero su espíritu de mujer honrada y enferma sabía sobreponerse á esta impresión, y continuaba adelante con cierta altivez vanidosa, con un orgullo de hembra casta, consolándose al ver que ella, débil y agobiada por la miseria, aún era superior á otras.
  • Y en tanto el ex regente, a quien aquellas sombras del salón y aquella discreta luz del farol de enfrente y del cuarto de luna parecían muy a propósito para confesar sus picardías eróticas, continuaba el relato, para decir de cuando en cuando, a manera de estribillo.
  • Doña Lupe le rogó varias veces que fuese a ver a Maximiliano, que continuaba encerrado en su cuarto, y le daban la comida por un tragaluz, no atreviéndose a entrar ni la señora ni Papitos, porque los aullidos que daba el infeliz eran señal de agitación insana y peligrosa.
  • ¡Tengo una liga rota! Y así continuaba el diálogo de exclamaciones sueltas, lamentos y protestas, mientras las dos jóvenes, en chambra y enaguas, mostrando a cada abandono rosadas desnudeces, iban de un lado a otro, como aturdidas por el ambiente cálido y pesado de la habitación cerrada.
  • Por otra, continuaba al frente de mi despacho de abogado, que tenía abierto en Petrel, primero, y en Alicante después, el cual despacho llegó a adquirir tal prestigio que me fue preciso tener en él dos compañeros que me ayudasen, uno de ellos don José Maestre y Vera, presidente que ha sido de la Diputación y gobernador de Vizcaya.
  • ¡Y a todas éstas, ni una sonrisa, ni un salto, ni una monada, ni una veloz carrera, ni un poco de olé, ni esconderse de mí para que la buscara, ni fingirse enfadada para reírse después, ni una disputilla, ni siquiera un pescozón con su blanda manecita! ¡Terribles crisis de la existencia! ¡Ella se había convertido en mujer, y yo continuaba siendo niño! No necesito decir que se acabaron los retozos y los juegos.
  • Dormían en habitaciones contiguas Julián y el marqués, pues Julián, desde su ordenación, había ascendido de categoría en la casa, y mientras la madre continuaba desempeñando las funciones de ama de llaves y dueña, el hijo comía con los señores, ocupaba un cuarto de importancia, y era tratado en suma, si no de igual a igual, pues siempre quedaban matices de protección, al menos con gran amabilidad y deferencia.