Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "contrabando" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra contrabando para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Contrabando de armas.
- Aquí hay más contrabando.
- Negocios, contrabando, amores, juego.
- Bautista, con las ganancias del contrabando, había extendido sus tierras.
- Había dejado su oficio de cochero y entrado con Arcale en algunos negocios de contrabando.
- Durmió, pues, tan mal que en realidad dormía con un ojo y velaba con el otro, atento siempre a defender su contrabando.
- Murmuró otra vez Estupiñá, en cuyo espíritu las nociones de la justicia eran siempre muy claras, como no se tratara de contrabando.
- Su ocupación principal era el comercio de caballos y de mulas que compraba en Dax y pasaba de contrabando por los Alduides o por Roncesvalles.
- La fila de troncos de árbol que había en el camino indicaba que por allí se habían hecho desembarcos de armas o de contrabando en otras épocas.
- En casi todos los pueblos de la frontera vasco navarra, desde Fuenterrabía hasta Valcarlos, tenían algún agente para sus negocios de contrabando.
- Andando los años, y cuando ya Estupiñá iba para viejo y no hacía corretaje ni contrabando, desempeñó en la casa de Santa Cruz un cargo muy delicado.
- El comercio antiguo, sin duda, las tradiciones de la calle de Postas, el contrabando, quizás la religión de nuestros mayores, por ser hombre tan sinceramente piadoso.
- Rubín no fue nunca aficionado a introducir de contrabando en clase, entre las páginas de la Farmacia químico orgánica, el Werther de Goëthe o los dramas de Shakespeare.
- El segundo era cura de tropa, echado del servicio por no sé qué desafueros, y el tercero ex capellán de un vapor correo expulsado porque le cogieron contrabando de tabaco.
- Que venga Placidito, para que me cuente sus glorias, cuando iba al portillo de Gilimón a meter contrabando, y a la bóveda de San Ginés a abrirse las carnes con el zurriago.
- ¡Se gana! Mientras el secretario cabildeaba con la primera autoridad civil de la provincia, Barbacana daba audiencia al Arcipreste de Loiro, que había querido ir en persona a tomar noticias de cómo andaban los negocios por Cebre, y se arrellanaba en el despacho del abogado, sorbiendo, por fusique de plata, polvos de un rapé Macuba, que acaso nadie gastaba ya sino él en toda Galicia, y que le traían de contrabando, con gran misterio y cobrándole un dineral.