Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra conviene

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra conviene en el contexto de una oración.

Término conviene: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "conviene" aquí tienes una selección de 71 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra conviene para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Me conviene.
  • Eso le conviene.
  • Porque no le conviene.
  • Te conviene, te conviene.
  • Eso te conviene más que nada.
  • Pero no te conviene ese ácido.
  • Conviene que todo el mundo coma.
  • Eso, eso es lo que nos conviene.
  • Le conviene a usted el ejercicio.
  • Más te conviene dormir que rezar.
  • ¿Conviene en treinta y cinco duros?
  • Porque conviene fijar bien las cosas.
  • ¡Ah!, conviene no olvidar las mantas.
  • Él nos da siempre lo que nos conviene.
  • Le juro a usted que me conviene, camará.
  • Ahora lo que le conviene es tranquilidad.
  • Conviene tenerla propicia como a la otra.
  • No conviene tampoco que te dé muy fuerte.
  • Porque conviene apuntar que eran muy monas.
  • Me conviene hacerles creer que me lo trago.
  • A ti te conviene que el Magistral se quede.
  • Usted silencio, que no le conviene irritarse.
  • Hasta para ser mismamente honrada te conviene.
  • Amigo Rubín, usted es listo y me conviene usted.
  • Y como don Máximo dice que el baño le conviene.
  • Me conviene usted, y yo le voy a meter en carrera.
  • Tendría que hacer mayor la casa, y no me conviene.
  • La otra fe conviene destruirla, dejarla es un peligro.
  • Y si no te conviene, lo que puedes hacer es marcharte.
  • Es romántico, caballeresco, pundonoroso cuando conviene.
  • Pues nada de eso nos parece justo, porque no nos conviene.
  • (para que se vea si era juicioso) conviene empezar por poco.
  • ¿No conviene usted conmigo en que los hombres son muy malos?
  • Conviene decir también que el joven aquel no era derrochador.
  • Con estos calores, conviene no abusar mucho del hierro, ¿sabe?
  • Diga usted si le conviene, y, si le conviene, le tendremos en cuenta.
  • En Madrid lo sabe todo el mundo, y conviene que tú también lo sepas.
  • Y ya que usted es tan místico, conviene que sea un poquito práctico.
  • Le conviene a usted marcharse, y allí seguirá haciendo su noviciado.
  • Pero conviene estar dispuesto, por si acaso, a enseñarles los dientes.
  • Se me ha puesto en la cabeza que a entrambos les conviene volver a unirse.
  • A usted no sólo le es lícito ir a los espectáculos, sino que le conviene.
  • A usted le conviene esta copa brasero dijo doña Silvia, y a mí aquella cómoda.
  • Respecto de la justicia, yo creo que lo justo en el fondo es lo que nos conviene.
  • Cierto que lo que a mí me conviene, como tú has dicho, es traerme acá a Jacinta.
  • Y es de movimiento, porque le clavamos en la cruz o le descendemos según conviene.
  • Lo que le conviene a usted ahora es reírse con las piececitas de Lara y Variedades.
  • Pero como esto es pocas veces, conviene acudir a los sermones de oradores acreditados.
  • Vea usted, señora, ¡qué cosas hace la Virgen! Ella se sabrá lo que le conviene, tonta.
  • Y si me apuras, te diré que conviene que los chicos no sean tan encogidos como los de entonces.
  • El señor San José no necesita de que le colguemos nada, pues hace siempre lo que nos conviene.
  • No, no le conviene andar siempre de ceca en meca, como un viajante de comercio que va enseñando muestras.
  • Pues a usted le conviene un corazón como este que yo tengo aquí guardadito, virgen, créalo usted, virgen.
  • Es que si me pongo aquí no estudias, y lo que te conviene es estudiar para que no pierdas el año replicó ella.
  • Ni te conviene el andar siempre de viaje, como una carta con el sobre mal puesto, que recorre todas las estafetas del mundo.
  • Y le conviene sacar diputado al señorito, para disponer de más influencia en el país y poder hacer todo cuanto le acomode.
  • Es el hombre que conviene, desengañaos, un hombre que lleva al dedillo las cuentas de su casa, un modelo de padre de familia.
  • Si no hallaba marido, viviría con Gabriel cuando éste, acabada la carrera, se estableciese según conviene al mayorazgo de la Lage.
  • Te conviene una tranquilidad absoluta, renunciar a los deseos vehementes, a las cavilaciones que la no satisfacción de ellos te produce.
  • Conviene saber que ninguno de los dos adversarios tenía ideas políticas, dándoseles un bledo de cuanto entonces se debatía en España.
  • Se trata de no cortar el camino al perdón, antes de ver si conviene, dando a tu mujer esa puñalada mortal al entrar en su cuarto y gritar.
  • Y Cristo nos enseña que no debemos tomarnos la justicia por nuestra mano, pues Dios castiga sin palo ni piedra, y Él da a cada criatura lo que le conviene.
  • Dejando a un lado las bromas, conviene decir que era el marqués persona apreciabilísima, muy corriente, muy afable en su trato, excelente para su familia y amigos.
  • ¡No, no dirá eso! Dirá, si quiere, que es a mí a quien me conviene que tú te cases para facilitar así el que se me pretenda o para quedarme a mandar aquí sola.
  • Lo que a usted le conviene, Manuela, es comprar el caballo cuanto antes, pues si las gentes las ven a ustedes paseando muchos días como hoy, harán maliciosos comentarios.
  • Por eso conviene que la liberación sea con el menor dolor posible, porque la misma alma, con toda su fortaleza, se amilana, siente lástima de la bestia carcelera e intercede por ella.
  • De mí te sé decir que estoy harta de la vida, pero harta, y si no he tomado ya una determinación es porque como tiene una tanto que hacer, no le queda tiempo ni para pensar en lo que le conviene.
  • Es decir, que debe haber mucha libertad y mucho palo, que la libertad hace muy buenas migas con la religión, y que conviene perseguir y escarmentar a todos los que van a la política a hacer chanchullos.
  • V Para que ningún malicioso interprete mal las bruscas aproximaciones del sillón de Nicolás Rubín al asiento de su interlocutora, conviene hacer constar de una vez que era hombre de temple fortísimo, o más propiamente hablando, frigidísimo.
  • Hasta que ciertas tenacidades de carácter que en la niñez eran un defecto, agradábanle cuando Jacinta fue mujer porque no es bueno que las hembras sean todas miel, y conviene que guarden una reserva de energía para ciertas ocasiones difíciles.
  • Conviene apuntar, antes de pasar adelante, que aquella abnegación de Juan Pablo y el asiduo interés que por la salud de su hermano mostraba, serían absolutamente inexplicables, dado el egoísmo del señor de Rubín, si no se acudiera, para encontrar la causa, a ciertas ideas relacionadas con la economía política o la ciencia que llaman financiera.