Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "corrección" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra corrección para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- También le cargaba a ella tanta corrección.
- Pero pronuncian el castellano con suficiente corrección.
- Constituían la primera, las mujeres sujetas a corrección.
- Ya no había en su trabajo aquella corrección y diligencia admirables.
- El decoro, la corrección, la decencia, este es el secreto, compañera.
- Las tierras labradas encantan la vista con la corrección atildada de sus líneas.
- No había medio de quitarle de la cabeza aquella corrección de las obras de la Providencia.
- V Las Micaelas por fuera i Hay en Madrid tres conventos destinados a la corrección de mujeres.
- Barba redonda y carnosa, nariz de corrección insignificante, boca grande, labios pálidos y gruesos.
- En su porte y en su traje notábase la tendencia flamenca amalgamada con la fría corrección burguesa.
- La esencia del vestir bien estaba en la pulcritud y la corrección, y el peligro en la exageración adocenada.
- Señora le dijo la niña con voz dulce y tímida, pronunciando con la más pura corrección, ¿ha visto usted mi delantal?
- La nariz larga, recta, sin corrección ni dignidad, también era sobrada de carne hacia el extremo y se inclinaba como árbol bajo el peso de excesivo fruto.
- Doña Lupe, que gustaba tanto de hacer papeles y de poner en todos los actos la corrección social, no quería que los novios se quedasen solos ni un momento.
- Xv Mientras estuvo allí el Padre Nones, Ballester se mantuvo en una actitud consternada, contemplando el lastimoso cuadro con el respeto que infunden los muertos, y encerrando su dolor en una compostura que tenía cierta corrección.
- La limpieza, la corrección, la elegancia parecen allí obra de la naturaleza, y el follaje, el esplendor de su verdura, los susurros del aire discreto, la hermosura de la perspectiva, los vuelos graciosos de miles de pájaros, parecen importación del lujo.
- Algunos millones más tenía don Frutos, pero al Vespucio de las Águilas ni don Frutos ni San Frutos ni nadie le ponía el pie delante tocante al rumbo y él era el único vetustense que hacía visitas en coche y tenía lacayos de librea con galones a diario, si bien a estos lacayos jamás conseguía hacerles vestirse con la pulcritud, corrección y severidad que él había observado en los congéneres de la Corte.